¿Dónde está tu muchedad?

Reflexión sobre la muchedad

Reflexión sobre la muchedadHoy se cumplen 152 años de la publicación de Alicia en el País de las Maravillas, efeméride que aprovecho para reflexionar sobre un tema que se aborda en la adaptación cinematográfica que Tim Burton hace de esta obra y que a mí me parece de gran interés para la vida en general y para nosotros los escritores en concreto. Me estoy refiriendo al concepto de muchedad o muchosidad (depende de la traducción).

Como sabéis, esta obra de Lewis Carroll trasciende la literatura infantil para convertirse en una obra inspiradora por excelencia y llena de una simbología a través de la cual el autor nos llega directamente al corazón haciéndonos reflexionar sobre asuntos fundamentales.

En un determinado momento, el Sombrerero Loco le dice a Alicia que nunca pierda su muchedad. La muchedad es eso que somos en esencia, que nos hace únicos, que nos permite mantener el contacto con la magia de la vida, que nos da fuerza… La muchedad son nuestros talentos naturales, lo que hacemos con la mayor fluidez y sencillez y con lo que más disfrutamos… Nuestra muchedad es eso que nos apasiona y cuando nos dedicamos a ello el tiempo pasa y conseguimos brillar con una intensidad única porque solo así nos sentimos en plenitud.

Nuestra muchedad es eso que en la mayoría de casos se nos queda escondido, asfixiado bajo un montón de capas que vamos superponiendo: cuando estudiamos una determinada carrera, sin gustarnos, porque podía proporcionarnos un futuro mejor; cuando nos quedamos en ese empleo porque tocaba pagar facturas o la hipoteca; cuando alguien nos dijo que no éramos suficientemente buenos en eso que tanto nos gustaba; cuando desconfiamos de nuestro potencial, de nuestra fuerza; cuando nos alejamos de nuestros sueños; cuando la palabra imposible empezó a sonar con demasiado eco en nuestra cabeza…

Son muchas las vivencias (dependiendo de las circunstancias de cada uno) que nos caen encima como piedras y acaban lapidando nuestra muchedad, pero casi todas se resumen o van a parar a ese momento en el que dejamos de creer en nosotros; en el que permitimos que nos convencieran de que eso con lo que soñábamos era imposible; en el que nos rendimos a la evidencia de quienes no lo consiguieron (tal vez porque ni siquiera lo intentaron); en el que la vida perdió para nosotros ese toque de magia, esa energía especial.

Casi todo en la sociedad parece pensado para hacernos perder la muchedad. Al sistema le viene mejor el grupo, lo homogéneo; en masa somos mucho más manejables, por lo que es habitual que se castigue a quien se sale, a quien no se ajusta a los patrones, a quien rompe los esquemas… Penalizar a quien reivindica sus particularidades, sus diferencias propias, es una manera de lo más eficaz de destruir nuestra muchedad.

¿Y cuáles son las consecuencias? Si perdemos la conexión con lo que somos, con lo que llevamos dentro y nos limitamos a vivir la vida que otros piensan que deberíamos llevar, nos convertimos en una especie de zombies que se arrastran por la vida, siempre corriendo: de la cama a la ducha, de la ducha al atasco, de la carretera a la oficina para volver a casa a correr y así continuar el ciclo… Y, si caemos en una rueda como esta o similar, lo que ocurre es que abrimos un blog, y escribimos un libro, pero sentimos que nos cuesta horrores encontrar nuestra propia voz, que ni siquiera sabemos qué enfoque queremos adoptar, que nos expresamos de una manera casi robótica, muy similar a lo que hace la mayoría: nos falta algo, no conseguimos brillar.

¿Te suena de algo esta situación? Si te resulta familiar, yo pienso que lo mejor es iniciar cuanto antes ese viaje interior hacia donde se quedó escondida, enterrada, asfixiada tu muchedad; que retrocedas en el tiempo hasta saber cuándo la perdiste, por qué, y luches contra aquellas fuerzas devastadoras. Que la encuentres y una vez localizada te ancles a ella como a una barricada, con la firme disposición de no separarte jamás. Porque solo desde tu muchedad podrás volcar en lo que escribes (ya sea tu blog o tu obra) aquello que de verdad eres, tu esencia más auténtica, y solo así podrás hacerlo con la máxima pasión; solo desde ese lugar es posible brillar con la máxima intensidad, demostrarles a quienes te sigan, te lean, que el tuyo no es un trabajo más, ¡es el tuyo!; con esa huella, esa impronta especial que nadie más es capaz de dejar.

Si te interesa el tema, a continuación compartiré contigo mi reflexión sobre cómo qué podemos hacer para encontrar nuestra muchedad:

– Valorar el silencio y la quietud, ambos fundamentales para conseguir realizar ese viaje a nuestro interior.

Dejar de darle más importancia a las opiniones ajenas que a las nuestras. ¿Qué pensamos de nosotros mismos, cómo nos sentimos cuando nos miramos al espejo? Decía Cicerón: “Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo”.

Liberarnos de esos miedos paralizantes que están reduciendo nuestra vida: hay que dar el paso, hay que intentarlo, hay que apostar por uno mismo. Después de todo, si lo que nos detiene es equivocarnos, ¿acaso no estamos fallando también si no hacemos nada?

Querernos y aceptarnos con todas nuestras particularidades. Me parece positivo tener referentes, impulsarnos en trayectorias inspiradoras, pero no nos obsesionemos con parecernos demasiado a otros, ¿no es mejor luchar por ser nosotros mismos?

Pasar de las críticas, del temor al qué dirán, al qué pensarán. No podemos gustarle a todo el mundo, eso es imposible, pero cuanto más autenticidad haya en nuestra “voz” más gustaremos a quienes de verdad les interesamos.

– Reflexionar sobre todo aquello que nos active un resorte, que nos erice la piel, que nos dé un subidón de energía: música, película, obra de arte, personas… Tal vez esos estímulos nos “tocan” de una manera especial porque en ellos hay parte de nosotros, de nuestro sentir, de nuestra esencia.

Preguntarnos, mantener diálogos internos fluidos que nos permitan identificar posibles bloqueos:

  • Sobre nuestros principales valores, los que nos permiten irnos todas las noches a la cama con la conciencia tranquila y el mayor grado de satisfacción personal.
  • Sobre nuestros talentos y habilidades. ¿En qué somos mejores, cuál es la mejor aportación que podemos hacer a la sociedad?
  • Sobre esa actividad con la que nos sentimos mejor, con la que fluimos y somos conscientes de que el tiempo pasa volando, para la cual somos capaces de despertarnos al sonar la alarma sin apenas esfuerzos, sin pereza, con la máxima ilusión y energías.

Una vez que hayamos encontrado respuestas a las preguntas más significativas para nosotros. ¡Actuemos! Es muy importante no caer en la parálisis por el análisis; no esperar a encontrar la voz definitiva para abrir un blog o para publicar un libro, porque no es una tarea fácil. A veces la voz llega después de mucho tiempo de trabajo, por lo que, si nunca empezamos, más lejos aún estaremos de conseguirlo.

Y no olvidemos revisar nuestros miedos. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir si hacemos eso que nos gusta, que reúne nuestros valores principales, que nos hace feliz, con lo que fluimos y que, además, tiene un objetivo de contribuir a la comunidad?

Me despido con una frase de otro personaje de esta obra, la oruga azul, que en un determinado momento le pregunta a Alicia “¿quién eres tú?”. Merece la pena tener esa pregunta bien presente, ¿no os parece?

Y hasta aquí la reflexión de hoy, ahora me encantaría leerte a ti. ¿Te llevas bien con tu muchedad? ¿Qué te viene mejor para conseguir la mejor conexión con ella? ¿Piensas que es difícil encontrar nuestra propia voz como escritores? Como siempre, nos gustará leer todas vuestras aportaciones y puntos de vista abajo en los comentarios, ¡gracias! 😉

 

Berta Carmona Fernández

Directora de marketing y comunicación

www.mundopalabras.es

Comentarios (16)

  • Carmelo Beltrán 27 noviembre, 2017 at 22:46

    Qué gran artículo, amiga. Nunca la perdamos.

    • mundopalabras 28 noviembre, 2017 at 10:44

      Nos alegra que te haya gustado, Carmelo. Gracias por dejarnos tu comentario. 😉

  • Maje 27 noviembre, 2017 at 23:33

    Magnifica Reflexión,
    Me has impresionado que razón tienes, como podemos caer en la parálisis por el análisis y los miedos.
    Un abrazo guapa

    • mundopalabras 28 noviembre, 2017 at 10:45

      Muchísimas gracias por tu comentario, Maje. 😉 Un abrazo fuerte.

  • Virginia Romera Calleja 28 noviembre, 2017 at 19:41

    Un gran post que puede ayudar mucho. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que escribes. Hace varios años que estoy en el camino de la MUCHEDAD y espero seguir en mi camino de baldosas amarillas hasta llegar donde quiero llegar…

    • mundopalabras 28 noviembre, 2017 at 21:57

      Muchísimas gracias por tus palabras, Virginia, y por compartir tu experiencia con nosotros. Claro que sí, junto a tu muchedad siempre. ¡Saludos! 😉

  • HOMER CARDENAS ANGULO 28 noviembre, 2017 at 20:21

    Un artículo interesante que nos permite reflexionar sobre lo que nos gusta hacer, escribir y plasmar historias como los de Alicia y retornar al camino de la muchedad donde tenemos muchas historias que escribir y comprar.

    • mundopalabras 28 noviembre, 2017 at 21:58

      Muchísimas gracias por leernos y por tu comentario, Homer. ¡Un saludo! 😉

  • Miuris Rivas 28 noviembre, 2017 at 21:57

    Difícil pensar que de una obra concebida para niños, pudiéramos sacar tanta enseñanza. Es un artículo excelente del que podemos extraer una síntesis depurada sobre situaciones que casi todos hemos confrontado y que no todos, nos atrevemos a hacer frente.
    ¿Donde está mi muchedad? Me la peleado tanto a través de mi vida, tanto he defendido la libertad de mi yo individual y de esas otras cosas que mencionas y te diré la verdad, no siempre lo he logrado porque no es verdad que la palabra IMPOSIBLE no exista y a veces se navega a contra corriente, lo más importante es no perder la expectativa de llegar, aunque te nieguen cien veces el visado de salida hacia ese “jardín” que es para cada uno, la realización de sueños.

    • mundopalabras 29 noviembre, 2017 at 10:04

      Hola, Miuris. Agradecemos mucho tu comentario y que hayas compartido con nosotros tu visión sobre el tema que aborda Berta. Muy interesante tu perspectiva sobre el concepto “imposible”, pero, al menos, que no nos quedemos con las ganas de intentarlo, ¿verdad? ¡Un saludo! 😉

  • Javier Delgado 29 noviembre, 2017 at 11:55

    Muchas gracias por el artículo. Como han dicho otros comentaristas, yo también hace tiempo que practico mi muchedad. Lo que pasa es que todavía, en este mundo de las letras, si no tienes padrinos, como casi todos nosotros, nos cuesta mucho más que nos publiquen y, sobre todo, que nos distribuyan. Pero hay que apostar por uno mismo y ser muy, muy pesado si crees en ti. Tocar muchas puertas aunque te sangren los nudillos y no tengas nada asegurado.

    • mundopalabras 29 noviembre, 2017 at 18:35

      Fantástico, Javier. ¡Que no pierdas nunca tu muchedad ni la capacidad de luchar por defenderla! 😉 Gracias por leernos y por tu comentario.

  • mauricio jaramillo londoño 29 noviembre, 2017 at 16:08

    Aunque extraña palabra vale porque dice que tenemos mucho adentro, pero quizás lo de adentro es resultado de la muchedad de afuera, de tantas cosas que con nuestros sentidos e inteligencia palpamos. El desafío para un escritor o un humano cualquiera es encontrar la manera de transformar en sentido positivo tanta muchedad terrible y convertirla en un triunfo de la bondad. Pobreza, discriminación, violencia, inseguridad, destrucción del medio ambiente, opresión pueden ir dando paso a un mundo mejor, feliz, libertario.
    Gracias por contactarme.

    • mundopalabras 29 noviembre, 2017 at 18:37

      Muchísimas gracias a ti, Mauricio, por tu enriquecedor comentario. Un saludo y gracias también por leernos.

  • Isabel Forga 10 diciembre, 2017 at 0:39

    Gracias por tan inspiradoras palabras. No es fácil encontrar el equilibrio entre la vida y la supervivencia, pero no debemos olvidar que esa supervivencia en sí misma no tiene sentido si es a costa de la vida. Una vez que se ha encontrado la senda propia no hay más opción que recorrerla porque esa senda lo significa todo.

  • mundopalabras 11 diciembre, 2017 at 15:29

    Muchísimas gracias, Isabel, por leer el artículo y dejarnos tu amable comentario. Sigamos recorriendo esa senda, aunque a veces cueste…

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