La guía que necesitas para escribir buenos diálogos

Escribir un libro: los diálogos

Escribir un libro: los diálogosEscribir diálogos no es fácil. Lo hemos experimentado en carnes propias como escritores que hemos tenido que invertir muchas horas leyendo y estudiando las normas, y  lo confirmamos como testigos lectores de los manuscritos con los que tratamos todos los días.  Son muchos los autores (diletantes y no tanto) que dudan hasta quedar paralizados, tienen notables vacíos de información o que cometen errores de bulto cuando les toca hacer hablar a sus personajes.

Con objeto de ayudaros con este tema que para muchos supone un escollo difícil de sortear, hemos decidido publicar esta guía que estamos seguro de que os será de gran utilidad. Veamos las situaciones más frecuentes con las que podemos encontrarnos:

 

1) La intervención de un personaje. Esta siempre va precedida por una raya (¡ojo!, no un guion). ¿No sabes cómo ponerla? Si usas Windows, pulsa la tecla Alt seguida de 0151 o Ctrl Alt más el signo de menos del teclado numérico.

 

2) Tras la intervención del personaje no hay acotación del narrador: se cierra la frase con la puntuación correspondiente. Ejemplo:

—Señora Michel, no he venido para que me dé las gracias.

 

3) Tras la intervención del personaje sí hay acotación del narrador: dicha intervención se cierra con otra raya. Ejemplos:

—Una cena entre vecinos, algo sencillo —añade.

—¿Entre vecinos? Pero si soy la portera —arguyo, aunque muy confundida.

—Es posible poseer dos cualidades a un tiempo —me contesta.

 

4) Tras la acotación del narrador, el personaje sigue hablando: la acotación se cierra con otra raya y la coma, el punto y seguido, el punto y coma y los dos puntos que corresponden a la intervención del personaje se cierran detrás de la acotación. Ejemplos:

 —He venido a pedirle que venga a cenar conmigo mañana —dice—. Así tendremos ocasión de charlar sobre nuestros gustos comunes.

 —Va a parecer usted una estrella de cine —me dice precisamente Manuela. Luego, compasiva, añade—: Es una broma —y extrae de la funda un vestido beis carente a simple vista de toda floritura.

 —Pase lo que pase —le digo—, somos amigas.

—Sí —dice Manuela—. Pase lo que pase.

 

NOTA: ¡Fíjate bien! Las rayas van pegadas a la primera palabra que introducen y a las acotaciones del narrador, pero separadas por un espacio del resto de la frase.

 

5) El texto de la acotación está relacionado con la intervención del personaje (a través de un verbo de habla): la acotación comienza por minúscula independientemente del signo de puntuación que le corresponda a la frase que le precede. Ejemplo:

—¿Dónde está el aseo? —no me termina de convencer. Es una pregunta fría, con un tufillo a restaurante de provincias.

—¿A saneárselo? ¡Aquí no hay nada que sanear, señora! —exclama—. ¡Hay que rehacer el corte de arriba abajo!

 

6) La acotación no está relacionada con la intervención, en ella no aparece ningún verbo de habla: el diálogo se cerrará con un punto y la acotación comenzará por mayúscula inicial. Ejemplo:

 —Ah… —contestó—, pues… me ha sorprendido, sí. —Y me abstengo de todo comentario sobre la serie de pecados que este episodio acaba de sacar a la luz.

 

7) La intervención del personaje lleva signos de exclamación, de interrogación o puntos suspensivos: estos (a diferencia del punto, la coma, el punto y coma que vimos unos párrafos más arriba) sí se cierran antes de la raya. Ejemplos:

 —Pues… ¡no consigo abrir la puerta! —digo.

—¿Vuelve usted luego un momentito? —le digo, con una gran sonrisa.

—Los ingleses… —empieza diciendo Manuela, muy lanzada, pero luego se para—. Primero usted, Renee  —dice, llamada de pronto a una mayor prudencia, recordando sin duda que es portuguesa.

 

8) Un diálogo muy extenso en el que necesitas poner un punto y aparte: se usan comillas de seguir (», Alt + 0187 o Alt + 175) pegadas al principio del párrafo.

 —En absoluto, mi querida señora —me contesta, baqueteando sin ninguna consideración un ravioli de izquierda a derecha en el borde de su cuenco—, en absoluto, ¿acaso cree que he encargado la copia de un Miguel Ángel para exponerla en mi vestíbulo?

»Hay que mojar la pasta en esta salsa —añade, poniendo delante de mí un cestito de mimbre lleno de fideos y un suntuoso cuenco azul verdoso del que se eleva un aroma a… cacahuete—. Es un «zalu ramen», un plato de fideos fríos con una salsa ligeramente dulce. Ya me dirá qué le parece.

 

Estas son las normas, pero parafraseando a Groucho Marx, si no les gustan, hay otras. Es decir, que existen otras opciones como los diálogos libres, el discurso indirecto, una mezcla de ambos, etcétera, en los que las intervenciones de los personajes se intercalan dentro de la misma narración sin quedar delimitadas por rayas ni acotaciones. Ejemplos muy buenos los tenemos en una obra de Mercé Rodoreda, La plaza del diamante.

 

cuando tuvimos el comedor empapelado, en el lado derecho nos salió una mancha. Hicieron venir al chico que lo había empapelado y él dijo que la culpa no era suya, que la mancha debía de haber salido después. Que era un defecto de la pared que se le había reventado alguna cosa dentro. Y Quimet dijo que aquella mancha ya debía estar allí y que su obligación era haber dicho que había humedad. Mateu dijo que más valdría que fuésemos a ver a los vecinos porque a lo mejor tenían el fregadero en aquel lado y que si lo tenían agujereado estábamos perdidos.

 

¿Te ha parecido útil este artículo? ¿Crees que se nos ha pasado comentar algo importante? Si es así, agradecemos que nos ayudes a darle difusión en las redes sociales: tu colaboración es esencial para el crecimiento de este proyecto.

 

NOTA: salvo el último, todos los ejemplos de esta entrada están extraídos de La elegancia del erizo, de Muriel Barbery.

Comentarios (8)

  • darkentheblack 5 junio, 2015 at 14:49

    muy buen texto… demasiado practico para quien iniciamos en este bello mundo. pero una pregunta, la primera raya, la que abre el dialogo, ¿esta espaciada de la primera silaba o signo?.

    quedo atento.

    • mundopalabras 26 junio, 2015 at 9:28

      ¡Hola! Nos alegra que te haya gusto. La primera raya va pegada a la palabra que le sigue, puedes apreciarlo en todos los ejemplos de esta entrada. Si te queda alguna otra duda, estamos a tu disposición. 😉

  • unpoetaenamorado 8 junio, 2015 at 19:33

    Gracias por introducir este tipo de información. Es muy importante toda la documentación de este tipo para los que estamos empezando.

    • mundopalabras 26 junio, 2015 at 9:26

      Somos conscientes de ello y este no es más que el principio de toda la información de valor que vamos a ir generando. No dejes de estar pendiente de nuestra página. 😉 ¡Muchísimas gracias por pasarte y dejarnos un comentario!

  • Monse 17 junio, 2015 at 1:25

    ¡Hola!
    Quería agradecer por el post, que me ha parecido muy interesante y me sirvió para corregir varias dudas que tenía. Sin embargo, todavía me quedan un par de incógnitas y me haría muy feliz que alguien me las pudiera resolver.
    Por ejemplo, si tengo un dialogo e inmediatamente de la primera raya (que va pegada al texto) hay un signo de exclamación o interrogación ¿es necesario saltarse un espacio entre ellos o la raya va pegada al signo? También, si un personaje recuerda un diálogo en el pasado (algo así como un racconto) ¿es buena idea poner estos entre comillas para aclarar que es un recuerdo?
    Por último, cuando se termina un dialogo con punto seguido y se produce la intervención del narrador; ¿la raya va pegada a los puntos? (sé que lo dicen en una regla pero no me quedo muy claro)

    • mundopalabras 26 junio, 2015 at 8:51

      Hola, Monse. Muchas gracias a ti por pasarte por nuestro blog y dejarnos tu comentario.
      Respecto a tu primera duda, la raya va pegada al signo, tal y como vemos en uno de los ejemplos de nuestra entrada: —¿Entre vecinos? Pero si soy la portera —arguyo, aunque muy confundida.
      En cuanto a la segunda, si en la narración se señala que es un recuerdo, no sería necesario utilizar ningún recurso (comillas ni cursivas) para señalarlo.
      Por último, entre los signos de puntuación y la raya sí se deja un espacio de separación. Ejemplos: —He venido a pedirle que venga a cenar conmigo mañana —dice—. Así tendremos ocasión de charlar sobre nuestros gustos comunes.
       —Va a parecer usted una estrella de cine —me dice precisamente Manuela. Luego, compasiva, añade—: Es una broma —y extrae de la funda un vestido beis carente a simple vista de toda floritura.
      Esperamos haber ayudado. Muchas gracias de nuevo por tu confianza. 😉

  • Abelardo 2 julio, 2015 at 12:16

    Muy util, muchas gracias!!!

    • mundopalabras 14 julio, 2015 at 11:19

      Gracias por tu comentario, Abelardo. Nos alegra muchísimo que te parezca útil, ya que uno de nuestros objetivos es publicar información de interés y calidad para todos los que nos leéis. ¡Saludos!

Enviar comentario

9 − cuatro =

Nuestro asesor de edición puede resolver todas tus dudas.
Déjanos tu correo


¡¡Es el momento de apostar por ti!!

Uso de cookies

En www.mundopalabras.es utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y por motivos funcionales y estadísticos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies