Vidal Arcicóllar

Escritores españoles: Vidal Arcicóllar, autor de "Qué cosas pasan"

Vidal Arcicóllar

Autor
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Vidal nació en Fuensalida, Toledo, hace sesenta y dos años. Es licenciado en Historia y ha trabajado como profesor de instituto. Hace tiempo que empezó a escribir, pero fue hace tres años, al conocer el taller de narrativa de Eduardo Jordá, cuando comenzó a hacerlo de manera sistemática. Pensó que nunca es tarde. Desde entonces, va por la calle y observa, hace cola en el autobús y observa, habla con la gente y observa. Y toma notas en una libreta que lleva siempre en su bolso. Una idea en dos o tres líneas. Es su punto de arranque. Después, se sienta frente al ordenador y se deja llevar por el torbellino que levantan sus personajes conforme van apareciendo. Casi siempre, el intento termina en un relato. Me consta que se lo pasa de puta madre.

Hablamos con:

Vidal Arcicóllar

Hoy os presentamos a Vidal Arcicóllar, autor de Qué cosas pasan, una obra publicada con nuestro sello Blanco y Negro.

Pequeña biografía que te interese destacar

Vidal Arcicóllar nació hace sesenta y dos años en Fuensalida, Toledo. Es licenciado en Historia y ha trabajado como profesor de instituto. Escribe relatos desde hace algún tiempo y tiene el proyecto y la ilusión de escribir una novela.

¿Cómo definirías en un máximo de cinco líneas de qué trata tu libro y por qué deben comprarlo los lectores?

Qué cosas pasan… trata sobre una serie de personajes que viven, sufren, disfrutan… con lo que les pasa a diario, sin ser dueños de su destino, enfrentándose a lo que se les presenta, quedando desnudos y luchando por salir adelante. El amor y la tragedia, la tristeza y el sentido del humor… se mezclan en este sendero tortuoso que es la vida.

¿Cuál es el principal objetivo que te planteaste con la escritura de esta obra?

Conocer el alma humana, desentrañar el comportamiento de un ser débil e indefenso, pero siempre esperanzado.

¿Qué es para ti ser escritor? ¿Te cuesta utilizar esa palabra para definirte?

Sí, todavía me cuesta utilizar la palabra, es muy pronto, quizás. Ser escritor es una aventura y unas necesidad, a la vez. Una necesidad, porque necesitas dar salida a todo lo que ocurre dentro de ti de manera espontánea. Y una aventura, porque no sabes adónde te llevará y debes abandonarte.

¿Qué ha sido lo más bonito y lo más difícil de todo el proceso de publicación de tu libro?

Lo más difícil, todo lo relacionado con la composición material del libro, la parte técnica. Lo más bonito, ver cómo se iba componiendo frase a frase, párrafo a párrafo, página a página… como algo mío, producto de la creación.

¿Les aconsejarías a otros escritores que se embarcaran en la aventura de la autoedición?

Bueno, yo no sé aún cómo va a terminar esto. Respecto a lo que ha transcurrido del proceso, todo ha funcionado bastante bien, aunque reconozco que no es lo mío estar pendiente de asuntos relacionados con la edición del libro, no me motiva en absoluto, lo hago por obligación (me gustaría tener una persona que se ocupara de estos asuntos, me sentiría muy liberado).

¿Cuál ha sido tu experiencia con mundopalabras.es?

Muy positiva, me he sentido muy bien atendido por las personas que han contactado conmigo (José Manuel y Taira), pues me han facilitado las cosas, que yo imaginaba más complicadas aún.

¿Qué sentiste cuando tuviste el libro entre tus manos?

Una sensación indescriptible, algo que imaginaba desde hacía años…, quizás como el corredor de maratón que llega a la meta…Tenerlo en las manos, palparlo, acariciarlo, mirarlo por delante y por detrás, olerlo, ojearlo…

¿Algún consejo para escritores que están empezando?

Que, por encima de los problemas que puedan surgir por el camino, siempre adelante, con la vista en el horizonte. Con dudas, si quieres, pero adelante… Se consigue, os prometo que se consigue. Es cuestión de tener fe en uno mismo. Sobre el placer de conseguirlo, no puedo decir nada, porque es algo tan personal, pero…

Últimamente nos gusta cerrar nuestras entrevistas con una pequeña batería de frases que requieren una respuesta muy breve, ¡vamos a ello!

Tu principal fuente de inspiración es… la calle

Para llamar a las musas nada como… sentarse a escribir

Tu lugar preferido para escribir… mi estudio

¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo? El día y la noche, con música clásica

¿Libro electrónico o libro en papel? Papel

¿Alguna superstición? No pasar bajo una escalera

Un sueño como escritor… Escribir una novela

Tu escritor/a favorito/a… Paul Auster

Un personaje literario que te cautivara especialmente… Hector Mann

La novela que te hizo llorar… El libro de las ilusiones

 

Por último, nos gustaría conocerte un poquito mejor, ¿te animas a responder a nuestro apartado “muy personal”?

Tu comida favorita es… el jamón pata negra

Serías capaz de insultar si… sufriera un injusticia de grandes dimensiones

Tu ciudad favorita es… Estambul

Lo que te hace más feliz… mi familia, mis amigos, el campo…

Lo que más odias de este mundo… el abuso de poder

Una manía personal… tener la mesa despejada de objetos innecesarios

¿De qué te disfrazarías en una fiesta de disfraces? De pirata

Ahora mismo estás leyendo… La economía del miedo, de Joaquín Estefanía.

 

Gracias por todo, Vidal, ha sido un placer charlar contigo en esta entrevista.

La vida… ese amigo incierto que lanza al hombre por un camino hacia no sabe dónde… Ese punto de partida para recorrer un maltrecho sendero en el que pasan cosas que… “Cualquiera que lea los relatos de Vidal verá enseguida que están escritos por alguien que posee un oído excepcional y un insólito sentido del ritmo. Sus palabras, sí, vibran, tiemblan, estallan, crepitan. Vidal posee, además, un mundo propio, un mundo a medio camino entre lo rural y lo urbano, un mundo de personajes que saben lo que quieren aunque no siempre saben cómo conseguirlo, o peor aún, si serán capaces de retenerlo una vez que lo hayan alcanzado. Sus historias son tristes porque suelen ser historias de fracasos, pero también son hermosas, porque sus personajes nunca pierden la esperanza ni se agrian ni se dejan arrastrar por el resentimiento. Y lo que le queda al lector es esa esperanza, que parece flotar entre dos luces, a última hora del día, cuando ya apenas queda luz, aunque esa luz sea suficiente para que alguien encuentre por fin el camino a casa. Lean estos relatos. Y, sobre todo, si quieren disfrutarlos de verdad, léanlos en voz alta, o al menos atrévanse a escucharlos mentalmente con atención, activando esa parte del cerebro donde reside nuestra memoria acústica”. Eduardo Jordá.

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