Un mal final arruina tu novela

FinPonerle fin a una novela no siempre es fácil, estamos seguros de que la mayoría de los escritores que nos lean coincidirán con nosotros. Después de pasarnos semanas, meses e incluso años dándoles vida a nuestros personajes, creando una trama y un ritmo intenso que no aburra a nuestros lectores, asegurándonos de introducir el misterio y el suspense necesario para que nadie pueda levantar los ojos de nuestras páginas…; después de mucho esfuerzo y de estrujarnos los sesos y las yemas de los dedos, tenemos que conseguir un desenlace que no defraude. Y un desenlace es precisamente, como su nombre indica, que hemos de conseguir desliar los lazos, los enredos, los conflictos principales que nos hemos encargado de dejar bien ataditos desde el principio. Hacer esto mal puede echar a perder todo nuestro trabajo, por eso hemos considerado fundamental tratar este tema en nuestro blog.

Pensamos que la mayor dificultad de este momento álgido en el proceso literario de cualquier escritor reside en que tenemos que ser coherentes con nuestra historia y con su comienzo, de hecho hay autores, como Quiroga, que afirman que los finales están contenidos en los principios, y otros que aconsejan que, antes de ponernos a escribir la novela, ya deberíamos saber cómo queremos que acabe. A nosotros no nos gustan las fórmulas mágicas (y menos en esto de la escritura), cada autor es diferente y se sentirá a gusto con unos procedimientos u otros; lo que sí creemos es que saber desde el primer momento adónde queremos llegar nos puede facilitar mucho la tarea. No se trata de ser estrictos ni rígidos, ni de coartar nuestra creatividad, sino de que busquemos una máxima coherencia que ayude a transmitir con claridad el sentido final de la obra.

También hemos de tener la suficiente habilidad para no defraudar las expectativas que hemos conseguido despertar y tenemos que dar respuesta a las inquietudes planteadas (secretos, misterios…). Y lo más importante, debemos hacerlo de una manera que resulte creíble —con una credibilidad proporcional a la del nudo—, pues de nada servirá acabar por acabar con algo tan inverosímil que no se sostenga por sí mismo.

Por último, es muy importante que tratemos de conseguir un final intenso, que no sea nada previsible y que logre sorprender al lector (si hemos dado bien todos los pasos anteriores, ha de estar expectante) y provocarle emociones; en definitiva, ser capaces de llegarle muy adentro e incluso de  transformarle.

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Comentarios (2)

  • Kowalski 23 enero, 2015 at 15:01

    Un artículo muy interesante que merece la pena leer. Muchas gracias. Como escuche a un escritor decir una vez: el final debe ser como una explosión que conmueva al lector (creo que es especialmente indicado para microrrelatos) Y tambien decir que lo que es cierto es que un buen libro con un mal final deja peor sensación que un libro mediocre pero con un gran final..

    • José Hernández 23 enero, 2015 at 16:45

      Pues creo que vas bien encaminado, Kowasky. El final es como un buen o un mal café. Uno malo puede arruinarte el resto de la comida, uno bueno hacer que una comida floja acabe en condiciones.

      Saludos.

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