Decálogo para recuperar la pasión por tus proyectos

Claves para recuperar la pasión por tus proyectos

Claves para recuperar la pasión por tus proyectosIncluso cuando trabajamos en lo que nos gusta y sentimos una enorme pasión por lo que hacemos es sencillo sentirnos atrapados por las pegajosas fauces de la rutina que aprietan fuerte, a veces hasta la asfixia.

El día a día es duro, casi siempre tenemos mucho que hacer y el tiempo es huidizo y corre muy rápido, demasiado. Esto nos obliga normalmente a buscar técnicas de productividad, elaborar calendarios, utilizar alarmas, fijarnos metas… Por supuesto, también nos lleva a plantearnos para qué sirve lo que hacemos y a orientarnos a resultados; comienzan entonces los análisis, las evaluaciones… y antes de que seamos conscientes nos vemos encerrados en una enorme jaula de números y casillas que encorsetan nuestra jornada sin apenas dejar huecos o respiros.

Sin embargo, la felicidad no acepta bien los límites, las imposiciones, las coacciones… La creatividad tampoco. Ambas son libres y juguetonas y se resienten cuando queremos programarla como si de otra de nuestras múltiples actividades se tratara. Por eso tan a menudo, aunque tengamos la suerte de trabajar en aquello que más nos gusta, nos sentimos cansados, saturados, frustrados, incluso un poco tristes… Por esta razón también muchos escritores atraviesan desesperanzadoras etapas de sequía creativa o simplemente no consiguen sentirse satisfechos con lo que hacen, como si nada de lo que saliera de sus plumas les gustara. Buscamos responder con eficacia a todos esos condicionantes que nos hemos puesto, pero nos olvidamos de la verdadera razón que sobrevive en la base de nuestros proyectos, lo que nos obligó a ser eficaces, eso que tanto nos gusta hacer, aquello que amamos y nos hace vibrar: nuestra pasión.

¿Qué podemos hacer para superar estas situaciones tan desagradables que todos sufrimos en alguna ocasión? A continuación os damos algunas claves que a nosotros nos funcionan:

1)      Ten siempre muy presente cuál es tu pasión. Cada uno sabrá qué le irá mejor: un pos-it en la pantalla del ordenador, un mural frente a su escritorio, un mensaje en el salvapantallas o simplemente tenerla grabada a fuego en su mente o en su corazón.

2)      Rodéate de motivaciones. Ten siempre cerca y a mano frases, imágenes, canciones… que te den el subidón de energía que a veces necesitas. Construye tu propio botiquín emocional y llévalo siempre contigo.

3)      Comparte. Ábrete a los demás, comparte tus sentimientos y emociones con aquellos amigos o compañeros en los que puedas confiar. Cuando somos capaces de hacerlo descubrimos que no somos tan raros ni lo que experimentamos es tan diferente a lo que los demás sienten.

4)      Muévete. Hacer ejercicio es un hábito saludable que beneficia a nuestro organismo y contribuye a lograr el tan necesario equilibrio cuerpo-mente. No hace falta optar por algo de alta intensidad; caminar, nadar, bailar, yoga o pilates… pueden ser actividades válidas si te ayudan a sentirte en forma y a liberar tensiones.

5)      No te encasilles demasiado. Procura organizar tus jornadas de manera que seas productivo/a y puedas cumplir con todas tus tareas sin sentir excesiva presión. Recuerda que a la creatividad no le gustan los límites y solo se desarrollará al máximo cuando te sientas a gusto y puedas fluir.

6)      Conoce tus horas de máximo rendimiento. Aprende a identificar tus biorritmos, esas horas en las que tienes más energía y, por tanto, podrás llevar a cabo con mayor eficacia las tareas que exijan más atención y concentración y aquellas otras en las que suelas estar más cansado y prefieras dedicarte a actividades rutinarias y un poco más automáticas.

7)      No te olvides de ser tú. Recuerda que por encima de todo, de rendir cuentas a los demás, de buscar resultados, de perseguir el éxito… debes ser tú mismo. Solo cuando lo consigas podrás expresarte en todas tus dimensiones y tu maquinaria creatividad funcionará al máximo rendimiento.

8)      Sé feliz por encima de todo y diviértete con lo que haces. Ser feliz y divertirnos es lo que nos permite dar lo máximo de nosotros, es lo que hace posible que fluyamos. Por el contrario, cuando no lo conseguimos, algo empieza a ir mal y comienzan los atascos y bloqueos. Einstein decía que “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”, merece la pena tenerlo en cuenta.

9)      Aprende a decir no y a desconectar. Sacar el cartel de “cerrado”, pulsar el botón de off, echar el pestillo de la puerta de tu despacho… Entiende esto literalmente o de manera metafórica, pero saber desconectar a tiempo es extraordinariamente necesario para evitar la saturación, recargar las pilas y recuperar las energías originales que se asocian a la fuerza de nuestra pasión.

10)   Reflexiona. Encuentra unos minutos todos los días para pararte a pensar, a hacer balance sobre lo que llevas conseguido y lo que quieres lograr. ¿Lo que estás haciendo te acerca a tus objetivos? Si la respuesta es negativa siempre estás a tiempo de rectificar y comenzar a dar los pasos en la dirección adecuada; pero, si no te concedes este tiempo, puede que lo descubras demasiado tarde cuando hayas perdido demasiadas fuerzas y energías.

¿Te ha ocurrido alguna vez algo parecido a lo que aquí describimos? ¿Te sucede con frecuencia? ¿Cómo sueles superar tú estos periodos? ¿Te parecen útiles nuestras sugerencias? Gracias por ayudarnos a compartir y a difundir.

 

 

 

 

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