Julio Alejandre: cuentos fantásticos, guerras, aventuras…

Julio Alejandre Calviño (Madrid, 1961), calidad literaria con letras mayúsculas… Literatura mestiza, literatura de amplias miras fruto de su experiencia vital en Centroamérica y avalada por un currículum literario apabullante. No en vano se encuentran en su haber el XXIII Premio de relatos cortos “Juan José Relosillas”, 2012; el XI Premio de novela breve “Casino de Lorca”, 2012; el Premio Literario Universidad Complutense de Madrid 2011 de Narrativa; el XVIII concurso de narraciones cortas Villa de Torre Pacheco, 2011… Y unos cuantos galardones más que atestiguan su talento y dedicación. Es autor de relatos de guerra, cuentos fantásticos, relatos de aventuras… Este mes de abril presenta la primera antología de narraciones cortas: Héroes, tumbas y libros perdidos. Hablaremos con Alejandre de su Literatura, de su prolífica obra, de su libro.

MundoPalabras: Presente al escritor que es usted, Julio, ante nuestro público
Julio Alejandre: Me considero un escritor aficionado puesto que me gano la vida trabajando en otra cosa, aunque me encantaría poder dedicarme plenamente a la literatura. Pero de momento no es posible, así que procuro disfrutar de la escritura, compaginarla con el trabajo, la familia y otras ocupaciones, y seguir dando pasitos para llegar a hacer de ella, algún día, mi profesión.

MP: ¿Desde cuándo escribe?
JA: Escribir me ha gustado desde pequeño, supongo que como a casi todos los que estamos en esto. En vacaciones, para que no desconectáramos por completo del cole, mi madre organizaba concursos de cuentos entre los hermanos y la afición a escribir fue germinando poco a poco y ahí se quedó, a veces latente y a veces más activa, como el río Guadiana. En todo caso, siempre he escrito muchas, muchísimas cartas, antes de que el correo electrónico se extendiera por el mundo, cuando estaba en la mili, de maestro en los pueblos o de cooperante en Centroamérica. Y cuando volví a España, a establecerme definitivamente, me puse a escribir para plasmar historias y anécdotas que no quería que se perdieran, como un ejercicio de memoria histórica, pero después empecé a hacerlo de una manera más literaria.

MP: Su obra literaria ofrece una enorme cantidad de narraciones cortas: relatos fantásticos, cuentos de aventuras… ¿Acaso le gusta tocar todos los palos?
JA: Una buena parte de los relatos que he escrito son de ambientación americana, como me gusta llamarlos, y los demás de todo un poco. Cuando un suceso, una anécdota, un libro o una película me llaman la atención o me sugieren una historia, la anoto y si soy capaz de concretarla y desarrollarla, acabo escribiéndola. La imaginación no hace distinciones con los temas.

MP: ¿Y qué hay del género por excelencia, la novela?
JA: La novela es un género que me ha encantado desde siempre. De hecho, cuando era jovencito hubo un tiempo en que me dio por escribir guiones de novelas que pensaba desarrollar en un futuro más o menos incierto y que acababan siempre en la papelera. Me confieso un voraz lector de novelas; sumergirse en las páginas de una buena novela es de las actividades más placenteras que hay en la vida, o así me lo parece. Ahora bien, escribirlas es otra cosa. Me parece una tarea ardua y compleja y creo que antes de meterse con una era conveniente ir puliendo la técnica y el estilo con géneros más breves. Yo no he animado con ellas hasta hace poco. Y el principal obstáculo que me he encontrado ha sido el tiempo, o más bien la falta de tiempo. Se me ha hecho muy difícil compartir el trabajo y mis otras actividades con la escritura de una novela.

MP: ¿Por qué cree que el relato es considerado un género menor? ¿No debería ser más respetado?
JA: Pues no lo sé. Supongo que por ser más cortos, por necesitar menos tiempo o por influencias del mundo editorial, donde sí que tiene un lugar verdaderamente “secundario”, relegado frente a la novela. Pero lo mismo sucede con el teatro, la poesía o el ensayo. En todo caso, no comparto esa clasificación de género menor, puesto que tiene claves distintas a la novela y dificultades propias. Son géneros diferentes. De hecho hay algunos escritores de enorme prestigio, como Vargas-Llosa, que reivindican el cuento.

MP: En su página web, http://julioalejandre.com, indica que escribe, entre otros, Relatos de la guerra. Esta denominación tan específica nos ha llamado la atención. ¿Por qué una forma tan precisa de llamarlos? ¿Acaso le gusta la guerra o quizás la detesta?
JA: No, no me gusta la guerra, al contrario. Los relatos agrupados bajo ese epígrafe están relacionados con la guerra civil de El Salvador. A lo largo de los años que viví ese país estuve en contacto con la gente más humilde, campesinos, sembradores de maíz, «los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera», como escribió Roque Dalton en su “Poema de amor”, refugiados, repatriados, guerrilleros, excombatientes, etc., con sus andanzas y malandanzas, sus desgracias, sus penurias y sus alegrías y no me faltaron historias, anécdotas ni testimonios que escuchar y apuntar. La violencia, el caos y las injusticias de aquella guerra, de todas imagino, enfrentan a las personas a situaciones extremas que sacan lo peor y lo mejor que cada cual lleva dentro. Hablar sobre ello y darlo a conocer fue lo que me motivó a escribir todos esos relatos.

MP: Su currículum literario es apabullante, y ya lo quisieran muchos autores altamente reconocidos. ¿Qué significa para usted cosechar tantos éxitos?
JA: Bueno, la verdad es que este “currículum”, como dices, ha sido algo paulatino, a lo largo de casi una década, y los premios literarios han ido viniendo tan a la chita callando que nunca lo he visto como una trayectoria exitosa. Para mí lo más valioso ha sido el ánimo que me han ido proporcionando, la energía para continuar, para superar los momentos de desmayo y para llenar de sentido el día a día de la labor literaria. Y también, las posibilidades entre comillas para abrir un pequeño espacio de cara a la publicación.

MP: Háblenos de cómo trabaja sus relatos: ¿tiene algún método?, ¿realiza un borrador?, ¿crea fichas de personajes?, ¿alguna manía inconfesable que le ayude en el proceso…?
JA: No tengo ni manías inconfesables ni métodos secretos. Es broma. La verdad es que me considero una persona parsimoniosa para escribir. Me identifico con la definición de “vate vago” que se aplicaba a sí mismo Torrente Ballester. Me gusta dejar reposar las ideas una vez que se me ocurren, ahí en la cabeza, dando vueltas, buscando su forma literaria, su voz, su tiempo y persona, a veces durante años, hasta que las termino desechando o escribiendo. Entonces redacto una primera versión a vuelapluma, sin cuidar mucho el lenguaje, para no perder el hilo ni la concentración, y después viene el trabajo de hormiga de organizar el texto, arreglarlo, pulirlo, etc. Una estrategia que me da buenos resultados es pedir a familiares y amigos que lo lean, lo critiquen y comenten, en especial mi hermano que tiene muy buen olfato literario, y la verdad, me ha ayudado mucho a mejorar la calidad de las historias.

MP: Héroes, tumbas y libros perdidos, su primera antología de relatos, que se presenta este mes de abril en la Universidad Complutense. Díganos qué encontraremos en él.
JA: Bueno, ya sólo el título ha querido ser una síntesis de su contenido: un conjunto de relatos heterogéneos, que cabalgan diferentes estilos y géneros (histórico, dramático o incluso filosófico), siete historias que se deslizan a través de épocas y continentes dispares, desde los mares del sur hasta las estepas rusas, de la antigüedad clásica hasta nuestros días, y donde la guerra, el amor, la derrota y la aventura intentan dibujar un mapa universal. A lo largo de sus páginas los lectores encontrarán las huellas, seguramente deformadas, de autores tan dispares como London, Rulfo o Borges, que son quienes en mayor o menor grado han inspirado los relatos.

MP: Su periplo vital por Centroamérica le ha llevado a cosechar una Literatura mestiza entre la española y aquella. Siendo tan diferentes aunque escritas en la misma lengua, ¿cuál es el resultado de este híbrido?
JA: Vivir allá me puso en contacto permanente con la literatura hispanoamericana, que estaba presente en todos los ámbitos de la vida y a la que antes no había llegado a comprender en toda su plenitud. Por poner un ejemplo, un libro como “Cien años de soledad", que había leído una década antes, no lo comprendí de verdad hasta que no hice una segunda lectura “americana”. En el tiempo que tenía libre me empapé de los autores del continente. Desde los consagrados hasta los menos conocidos, pasando por autores muy locales como Manlio Argueta, Ramón Amaya Amador o Salarrué, y por toda una corriente literaria que nació al amor de las revoluciones como Roque Dalton, Omar Cabezas, Castellanos Moya, López Vigil y muchos otros que seguramente se me olvidan.
Cuando puse a escribir historias de allá, al principio no sabía cómo y experimenté con múltiples estilos, hasta que me di cuenta de que la única forma posible de hacerlo era recurriendo, como muchos de estos autores, al lenguaje sencillo y campesino, a su vocabulario, sus dichos, sus nombres, pero claro sobre un sustrato “español” del que me es imposible desprenderme. De ahí surgió ese estilo mestizo con el que he escrito muchos relatos. ¿El resultado? No tengo ni idea, tendrán que decirlo los lectores.

MP: Mencione algunos escritores que hayan influido en su obra.
JA: Bueno, creo que está claro que han ejercido una gran influencia sobre mí los escritores hispanoamericanos, Vargas-Llosa, García Márquez y sobre todo Juan Rulfo, con su lenguaje cuidado a la vez que sencillo, propio de la gente campesina, y Horacio Quiroga, con el realismo de sus historias de vida y muerte. Además, por supuesto, escritores peninsulares como Torrente Ballester y Pío Baroja, por mencionar a los dos que más me gustan, o extranjeros como José Saramago, Jack London y Joseph Conrad.

MP: Díganos un autor actual que le guste. ¿Por qué?
JA: Me gustan muchos autores contemporáneos, pero si he de particularizar en uno señalaría a Henning Maikell, un autor escandinavo, un poco visionario, que ya anticipaba en sus novelas la tragedia xenófoba protagonizada por Breivik. Sus escritos tienen un componente de compromiso social y de denuncia que, sin perder en calidad literaria ni en interés, va más allá de la novela de entretenimiento. Y también me gustaría mencionar, en general, a unos pocos autores noveles que tienen publicadas pocas o ninguna obra, que distribuyen sus escritos a través de la red, en formato ebook o que recurren a la autoedición, pero entre quienes uno puede encontrar calidad, originalidad y estilo que nada tienen que envidiar a cualquiera.

MP: ¿Y uno que no le guste?
JA: También es generosa la lista de los que no me gustan. Por ejemplo, me desagrada esa corriente de autores que escriben al hilo de las modas y gustos editoriales, aprovechando el tirón de determinados best sellers, donde, con honrosas excepciones, abunda la mediocridad y escasea la calidad. No tengo ánimo de ser cáustico, pero me he tropezado con algunas novelas (más de dos) publicadas por editoriales muy conocidas, en pasta gruesa y papel del caro, cuya calidad literaria era tan pobre que no he sido capaz de terminarlas ni me he atrevido a regalarlas.

MP: Estamos seguros de que usted va a seguir escribiendo. ¿Con qué nos deleitará tras Héroes, tumbas y libros perdidos?
JA: Ahora mismo estoy centrado en la revisión de la novela breve que obtuvo el premio Casino de Lorca, “Reporte de una boda y un entierro”, que es algo que, lo estoy descubriendo en estos días, lleva mucho más tiempo del que parece. Y después tengo el proyecto de escribir una novela más larga basada en uno de los relatos del libro, relato que de hecho nació a partir de unas anotaciones para escribir una novela, así que sería como cerrar el círculo volviendo al punto de partida.

MP: Despidamos esta entrevista con un consejo para los autores noveles o aquellos que buscan la forma de publicar.
JA: Bueno, no creo que pueda decir algo más interesante que no haya dicho a lo largo de la entrevista. Solo se me ocurre animar al que empieza y respaldar al que ya está en esto con lo que he sacado de mi propia experiencia: que este camino es largo y aunque publicar sea una meta, no hay que obsesionarse con ello. Escribir es gratificante por sí mismo.

Comentarios (4)

  • lydialeyte 23 abril, 2012 at 13:14

    Un título hermoso el de Héroes, Tumbas y dioses perdidos, que de alguna manera sugiere los relatos clásicos en torno al mundo de los mitos, de las leyendas…Espero poder conseguirlo, y leerlo.

  • MundoPalabras 24 abril, 2012 at 15:18

    El libro fue presentado ayer día 23, por lo que entendemos que ya está a la venta. Julio Alejandre es Autor MP, por lo que puedes preguntarle aquí y el nos dirá cómo conseguirlo. ¡Saludos!

  • Jaragua 27 abril, 2012 at 21:09

    Hola lydialeite, MP:
    No creo que el libro tenga una distribución “exahustiva”. Pero cualquier librería puede pedir ejemplares del libro a través de la Editorial Complutense y su distribuidora Mares de Libros (www.editorialcomplutense.com) o a través del Servicio de Publicaciones, que los envía en depósito (www.ucm.es/publicaciones). El PVP es de 12 € y por si a alguien le sirve, el ISBN es 978-84-9938-118-3.

  • MundoPalabras 3 mayo, 2012 at 16:20

    Hola, Jaragua:

    Muchas gracias por informar de las posibilidades de adquisición del libro. Como Autor MP que eres y de reconocido nivel literario, sin duda recomendamos su compra. Estamos seguros de que no defraudará 🙂

    Saludos.

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