Hablamos con Andrés Ortiz Tafur

Andrés Ortiz Tafur

Andrés Ortiz TafurHoy nos vamos de viaje a la Sierra de Segura para hablar con Andrés Ortiz Tafur (Linares, 1972), quien en 2012 se marchó a esta maravilloso rincón de la naturaleza con el objeto de escribir cuentos y canciones. Estamos ante un escritor que tiene muchísimo que aportar al panorama literario español. Su libro de relatos Caminos que conducen a esto (El desván de la memoria. Noviembre 2013) tuvo una muy buena acogida por parte de la crítica y ahora se encuentra a punto de agotar su segunda edición. Recientemente ha sido incluido en la antología de relato breve Generación Subway (Playa de Ákaba. Noviembre 2014) y galardonado con el XXIV Premio Anual de Escritores Noveles por su obra Yo soy la locura (Huerga & Fierro, abril 2015). Aparte de escribir, Andrés es músico y colaborada en páginas de opinión de la prensa escrita. Pero dejemos que sea él quien nos cuente más sobre su trayectoria.

 

En primer lugar, Andrés, gracias por hacernos un huequecito, estamos encantados de tenerte en mundopalabras.es. Lo primero que nos gustaría preguntarte es, ¿crees que el proceso creativo se ve condicionado por el lugar donde uno habita? ¿Cómo influyó esto en tu decisión de marcharte a vivir a la sierra?

Gracias a vosotros por la oportunidad.

Condiciona el entorno, claro; la realidad que se habita, la sociedad de la que se forma parte. Condiciona hasta cuando se aborda la descripción y el entendimiento de otras sociedades completamente distintas a la nuestra. En mi caso, que vivo en una zona de la Sierra de Segura en la que apenas somos treinta o cuarenta personas en una enorme extensión de terreno, donde es fácil pasar días o semanas sin ver a nadie, la distancia existente con el resto del mundo y la soledad en la que se vive ayudan a encontrar respuestas o soluciones diferentes a los conflictos que se generan en la ciudad. Y no digo que sean las idóneas; pero sí respuestas y soluciones que admiten cierto juicio hacia lo que se mira.

Me marché para disponer de tiempo. Hasta septiembre del 2012 vivía en una pequeña ciudad y trabajaba en una empresa a jornada partida. Y así escribir resulta imposible, o muy difícil; al menos para mí, que no destaco por ser constante, precisamente. Entonces, además, estaba mucho más enfrascado en el tema de la música; y a esas horas de trabajo se le sumaban las horas de ensayo. Total, que mi dedicación a escribir se resumía a algunas tardes de domingo.

 

¿Qué puedes contarnos de Yo soy la locura? ¿Qué encontrarán los lectores en tu obra?

La idea partió de la imagen que ocupa la portada del libro, obra del artista linarense Emilio Maldomado. Me impactó ese gesto en el rostro de la mujer. ¿Viene o se dirige hacia la perdición? Me enfrasqué en la búsqueda de una respuesta o de un motivo, y las historias fueron surgiendo. ¿Qué hay en ellas? Personajes en el límite, gente que no está nada contenta con las decisiones que toma.

 

Hemos leído que hay quien te compara con Raymond Carver, ¿qué se siente al recibir un comentario de estas características? ¿Eres un escritor que teme las críticas?

Todos queremos gustar. Pero no se puede gustar a todo el mundo. Y nuestro trabajo está dirigido al entretenimiento. Y si hay quien se aburre, que lo diga, que para eso paga.

Raymond Carver se encuentra entre mis preferidos, entre mis muy preferidos. Pero vamos, dicha comparación me parece un disparate. El día que sea capaz de escribir un cuento la mitad de la mitad de bueno que Caballos en la niebla, que lo digan… Entretanto sólo soy un buscador de eso, de cuentos que logran taladrarte las entrañas. Supongo que dicha comparación se debe a que mis cuentos viran hacia ese entramado hiperrealista que tan bien usaba Carver.

 

¿Cuánto tiempo sueles tardar en escribir uno de tus relatos? ¿Qué es para ti lo más difícil de un buen relato, el gran reto al que debe enfrentarse quien se embarque en su escritura?

El tiempo depende de la longitud del texto y de la claridad de ideas. Dos, tres días; a veces una tarde y una mañana. Pero eso es solo el primer borrador; luego comienzas a releerlo y a variar una palabra, una frase o todo un párrafo y el tiempo se expande hasta que uno ha de decir basta.

Lo más difícil es que nada sobre y que nada falte, que todo duela o dé risa, que cada palabra construya y no venga solo para ensanchar el texto. El relato es un disparo y no vale de nada sentar al protagonista si la acción se puede llevar a cabo de pie; o decir que la chica es rubia, si da lo mismo que sea morena.

 

¿Tienes una rutina para escribir? ¿Te impones algún horario o, por el contrario, dejas que todo fluya en función de la llegada de las musas?

Soy un desastre en ese aspecto y pagaría por ser capaz de asirme a una rutina. Empiezo bien el día; siempre releyendo, corrigiendo, tratando de buscar camino, si es un relato en proceso, o afinándolo, si ya está acabado. Pero cuando esas tareas ya se han acabado y me enfrento al pantallazo en blanco, me cuesta la misma vida y aguardo paciente a que vengan esas musas (una estupidez).

 

¿Recurres a alguna técnica para describir a tus personajes?

Persigo que parezcan muy de verdad, que el lector los asuma y hasta tema encontrárselos al doblar una esquina.

 

¿Alguna vez has “tocado” otro género que no fueran los relatos?

Tengo un par de novelas cortas en el fondo de un cajón, que no pasan mi censura y ahí seguirán.

 

¿Cómo conviven dos de tus grandes pasiones, la música y la escritura? ¿Necesitas música para escribir o prefieres hacerlo en silencio?

Antes era muy maniático con el silencio. Me resultaba imprescindible para escribir. Ahora, por mutación espontánea, sé escribir con ruido… Y de pronto me descubro escribiendo con la tele encendida o mientras dos personas hablan a mi lado.

 

¿Lees mucho? ¿Algún autor/a favoritos? ¿Algún referente a quien te gustaría parecerte?

Este oficio se aprende leyendo. Y sí, leo todo cuanto puedo. Y no por aprender. Leo por mero placer. Así que en este caso la cuadratura del círculo se cierra a mi favor.

Son muchos los autores favoritos, muchísimos. Por ejemplo, autores de cuentos y españoles, pues Carlos Castán, Hipólito G. Navarro, Ángel Olgoso, Juan Carlos Márquez, Eloy Tizón, Gonzalo Calcedo, Monzó…

 

¿Tienes algún proyecto literario en mente que puedas desvelarnos?

Persisto en el género del cuento. Desoigo a los que me dicen que me lance a escribir una novela y sigo inmerso en el relato. Me entusiasma, y por ahora, al menos hasta que no me llegue una historia que no quepa en 5 o 10 folios, continúo con el género corto.

 

¿Dónde pueden conseguir los lectores tus libros?

Yo soy la locura en cualquier librería. Caminos que conducen a esto a través de la web del Desván de la memoria.

 

Por último, para responder con un máximo de diez palabras:

Tu principal fuente de inspiración es…

La realidad.

Para llamar a las musas nada como…

Ponerse a revisar textos o a leer.

Tu lugar preferido para escribir…

Mi cortijillo serrano.

¿Alguna superstición?

Ninguna.

Un sueño como escritor…

Seguir encontrando editoriales que apuesten por mis textos.

Un consejo para escritores que empiezan…

Que lean.

 

Os agradezco infinito la atención. Un placer.

 

Gracias a ti por esta enriquecedora e interesantísima “charla”.

 

 

 

 

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