Esther Aparicio, su novela fantástica y Tolkien

Esther Aparicio (Madrid, 1960) se dedica por completo al oficio de escritora de novela y relato. Y ha demostrado sus maneras. En 2004 fue finalista del Premio Nacional de Novela Corta Francisco Ayala por La utilidad de los deseos, una obra que inicialmente publicó en autoedición, pero que cosechó el interés editorial y fue publicada de nuevo en 2011 por Editorial Amarante. La orilla de las quimeras es su segunda novela, también publicada el pasado año por la misma editorial. Esther Aparicio, un espejo más en el que los autores noveles pueden mirarse para saber que el trabajo y el esfuerzo puede dar sus frutos en forma de publicación.

 
MundoPalabras: Defina a la autora Esther Aparicio.
Esther Aparicio: Yo diría que soy una escritora minuciosa y perfeccionista que mima el lenguaje y a los personajes. Soy una escritora muy lenta, capaz de pasar semanas retocando un cuento o un par de páginas de una novela. Trato de que mi obra llegue al lector muy trabajada, no soporto leer un libro escrito de forma descuidada y como dice el refrán: lo que no quieras para ti…
 
MP: ¿Desde cuándo escribe?
EA: Desde muy jovencita. Ya antes de la adolescencia escribía poemas y canciones. Con el tiempo empecé a escribir cuentos y principios de novelas que no terminaban de cuajar. Asistí a algunos talleres y me concentré durante mucho tiempo en aprender el oficio. Y sigo aprendiendo.
 
MP: En la presentación de esta entrevista hemos mencionado sus dos novelas, pero usted es también autora del libro de relatos Una nave de sexo y ficciones. ¿Qué obras va encontrar el lector en su interior?
EA: Es un libro que contiene relatos y microrrelatos escritos a lo largo de varios años. La temática es tan variada como la vida misma, la pasión, la locura y el sexo navegan entre las líneas de muchos de ellos. El dolor y la soledad también tienen su palabra. En estos cuentos podemos cruzarnos con un fantasma celoso o a una adolescente que busca su primer amor y encuentra su destino. A un joven jevimetalero que hace soñar a una mujer madura y a un gamberro astronauta muy aficionado al onanismo. Y como anuncia el título, podemos navegar en una nave de sexo y ficciones. 
 
MP: Cosecha novela y relato: ¿con qué se queda?
EA: Me quedo con los dos, aunque la novela, mejor corta. En general, me gusta lo breve y como lectora me cuesta enfrentarme a esos tochos de quinientas páginas que parecen ser la elección literaria hoy en día. Como escritora, creo que se puede contar más con menos palabras, y disfruto mucho la intensidad de un buen relato. A la hora de escribir, el tratamiento de cada género es completamente diferente, la novela es un ejercicio de paciencia y constancia, de saber escuchar con atención a los personajes. El relato requiere coger al vuelo esos destellos de ingenio que a veces nos visitan y saber ordenarlos con mimo en el papel.
 
MP: ¿Por qué cree usted que el relato es un género más difícil de publicar y de vender?
EA: Creo que por desgracia en España se considera un género menor, útil sólo para ganar concursos y hacer currículum literario, cuando en realidad, al menos en mi opinión, es un género más complejo y rico que la novela. Sobre lo que se vende y se publica, el entramado editorial, que a veces parece ocuparse más de la rentabilidad que de los valores literarios, es el que decide.
 
MP: Trabajó para multinacionales de las comunicaciones antes de dedicarse a la Literatura a tiempo completo. ¿Cree que se puede vivir de escribir?
EA: Es muy difícil. Son muy pocos los que viven de la literatura, al menos en España, la mayoría vivimos de otras cosas, yo, en concreto, sobrevivo gracias a la indemnización generosa de la última empresa en la que trabajé. Muchos escritores completan el fin de mes con colaboraciones en prensa o impartiendo talleres y otros tienen empleos o desempleos como el resto de los mortales.
 
MP: En 2004 fue finalista del Premio Nacional de Novela Corta Francisco Ayala por La utilidad de los deseos. ¿Qué supuso para usted este reconocimiento?
EA: Un empujón impresionante. Uno de los miembros del jurado era Almudena Grandes, y aquello significó mucho para mí. El que tu obra sea valorada por expertos, y no sólo por tu gente, es fundamental para seguir escribiendo con ilusión.
 
MP: Háblenos sobre la novela.
EA: La utilidad de los deseos es una novela que trata sobre una mujer en crisis. Una mujer moderna, soltera, embarazada y asalariada que tiene una visión del mundo muy particular. A lo largo de diez días la protagonista nos cuenta su historia mientras conversa con el ser que crece en su interior. La novela habla de nuestro vivir acelerado, de la búsqueda del amor y de nuestras decepciones. También habla de esperanza y de esa capacidad que tenemos para conservar los sueños contra viento y marea.
 
MP: La orilla de las quimeras, su última obra. Un mundo imaginario, magia, aventuras… Novela fantástica. Esta historia sabe bien… ¿Qué se va encontrar el lector en sus páginas?
EA: Sobre todo aventura y fantasía. Es una novela épica y desde el primer instante, el lector va a entrar en un mundo de magia y leyenda donde todo es posible. También va a convivir con personajes que difícilmente olvidará. Y de trasfondo, lo que desgraciadamente todos sabemos, que la ambición de los hombres no tiene límite y lo ensucia todo. 
 
MP: ¿Y cómo un salto de temática tan “brusco” entre La utilidad de los deseos y La orilla de las quimeras?
EA: A los escritores nos gusta jugar y experimentar, y esa es una de las razones. La orilla de las quimeras ha sido una especie de capricho y una pequeña deuda contraída con la fantasía, que es un género que disfruto leyendo. Algunos personajes y parte de la historia, llevaban treinta años esperando en mi cajón, así que al fin les dejé salir, y confieso que lo he pasado estupendo escribiendo la novela. La utilidad de los deseos, sin embargo, fue un parto más difícil, es una novela más profunda y reflexiva. Aprendí mucho con ella, sobre todo a ser paciente.
 
MP: Por cierto, ambas han sido publicadas en ebook. ¿Qué le parece este nuevo formato?
EA: Yo creo que es el futuro, una vez que superemos ese romanticismo del tacto del papel. El libro electrónico apenas pesa, puedes llevar toda tu biblioteca contigo y cuando te acostumbras, es todo comodidad. Además, la era digital está abriendo puertas a nuevos escritores que no tenían apenas opciones en el mundo editorial tradicional y eso es una buena noticia para todos. 
 
MP: Y ahora cuéntenos algo de su próximo proyecto… Y no olvide decirnos el título (si puede).
EA: Me temo que no me gusta hablar sobre lo que escribo, mientras lo hago. Creo que los duendes se pueden enfadar y dejarme tirada en la cuneta. Puedo adelantar que está más en la línea de mi primera novela.
 
MP: Háblenos de su forma de trabajar novelas y relatos: ¿tiene algún método?, ¿realiza un borrador?, ¿crea fichas de personajes?, ¿alguna manía inconfesable que le ayude en el proceso…?
EA: El relato suelo planificarlo un poco, por lo general tengo una idea aproximada sobre la historia que quiero contar, o al menos el principio o el tema. Escribo un borrador, trabajo los detalles y lo pulo hasta el aburrimiento. La novela es otra cosa. Parto normalmente de una idea bastante difusa, de una frase o de una imagen. Luego voy tirando del hilo. Cuando uno les trata bien, los personajes suelen ser generosos y te lo cuentan todo. No creo fichas, pero cuando ya tienen entidad propia, a los personajes les hago muchas preguntas para conocerles mejor. Eso sí, hay que tener el oído atento porque te responden cuando quieren. No tengo muchas manías, sólo la de hacer calentamientos antes de lanzarme a escribir, calentamientos literarios, claro, suelo escribir una o dos páginas de prosa sin un objetivo claro y es algo que me sirve para empezar a trabajar. Lo que mejor funciona en mi caso es la obsesión, el estar ahí cada día, si no, la magia se esfuma.
 
MP: Mencione tres escritores que hayan influido en sus obras.
EA: Seguramente todos me han influido, pero ahí van tres muy importantes para mi: Marguerite Duras, Gabriel García Márquez, al que le debo mi amor a la lectura, y por supuesto Tolkien.
 
MP: Díganos un autor actual que le guste. ¿Por qué?
EA: Es difícil elegir uno. Ray Bradbury, por ejemplo, creo que tiene un poco de todo lo que me gusta: es un autor cuidadoso con el lenguaje, nos hace reflexionar y en su obra hay un toque de fantasía.
 
MP: ¿Y uno que no le guste? ¿Por qué?
EA: Hay muchos que no me gustan, pero no voy a mencionar a ninguno, porque mira que si me los encuentro en algún evento literario…
 
MP: Para terminar, como hacemos con todos nuestros entrevistados, queremos pedirle que ofrezca un consejo a los autores noveles.
EA: Les diría que hay que leer a los mejores, contrastar opiniones sobre lo que uno escribe y tener la humildad de aceptar las críticas. Hay mucho que aprender y eso sólo se consigue leyendo y escribiendo. Así que el único consejo importante que puedo darles es que trabajen y trabajen. También les recomiendo que lo hagan por amor, porque si lo hacen por dinero…
 
Para concer la web de la autora visita www.estheraparicio.com

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