Entrevista al escritor José Luis Urrutia

Nos llena de satisfacción el privilegio de entrevistar para MundoPalabras a un notable autor vizcaíno, experto en esto de escribir y con una buena lista de éxitos y proyectos en su currículum literario. Se trata de José Luís Urrutia (Bilbao, 1958). Sus primeros pasos en el mundo de la literatura llegaron de la mano de la poesía, género en el que publicó la obra Sangre enamorada (1981). Sus siguientes escritos se decantaron hacia el relato breve. En 1998 inicia una nueva etapa, internándose en el mundo de la novela de corte histórico, género en el que desde entonces viene desarrollando una actividad ininterrumpida. Su tetralogía de Elías de Aldama, el Ayalés es, quizás, su obra más representativa. Hablemos con él.

 
MundoPalabras: Empecemos por una cuestión difícil: defina a José Luis Urrutia, el escritor.
José Luis Urrutia: Me definiría a mí mismo como a un autor fiel a sus principios, exigente en el rigor histórico, perfeccionista, tremendamente feliz por el sólo hecho de escribir.
 
MP: ¿Por qué empezó a escribir?
JL: Yo diría que por necesidad, para aplacar los deseos enormes que tenía de sacar fuera todas las sensaciones, todas las emociones que sentía bullir por dentro. Recuerdo que al hacerlo por primera vez (hablo de mis quince años) sentí un desahogo, un placer indescriptibles.
 
MP: ¿Le resultó difícil publicar por primera vez?
JL: No, no demasiado. No tuve que deambular de editorial en editorial con mis escritos en la mano, por suerte. Recuerdo que envié mi primera novela a tres editoriales, una de ellas la aceptó y… hasta ahora. Lo curioso fue que al cabo de un año más o menos de aparecer publicada mi primera novela, otra editorial me llamó para decirme que estaba interesada en ella. Por cierto, esta segunda editorial me publicó después varios títulos.
 
MP: Pensando en los autores noveles, ¿cree que publicar debe ser un fin?
JL: Rotundamente NO. Entre otras razones, porque si publicar se convierte en una obsesión, es difícil que la escritura salga fluida, libre, y que el autor/a consiga volcar en ella todo lo que quiere decir. Yo entiendo la escritura como un ejercicio de libertad, como un desahogo emocional, como un deseo de comunicar. Si mientras se escribe se tienen los ojos puestos en horizontes más lejanos, esa íntima comunicación del escritor consigo mismo se rompe.
 
MP: ¿Se encuentra más cómodo en el relato o en la novela?
JL: Sin duda alguna en la novela. La novela me permite explayarme, desarrollar mejor mis argumentos, mis personajes. En la novela me siento libre y me enfrento a la historia con total seguridad. En el relato, a veces, me encuentro como encerrado en unos límites que, seguramente, yo mismo me creo.
 
MP: Usted que cosecha los dos géneros, ¿cree que el relato es un campo de experimentación, como muchos piensan, para asaltar la novela, “la reina de la narrativa”, o lo considera un género con entidad propia que no debería ser considerado menor?
JL: Pienso que quien considere “menor” el relato en relación a la novela se equivoca totalmente. A pesar de que desde fuera pueda parecer más sencillo escribir un relato, por aquello de la extensión, yo creo que es bastante más complicado que una novela. El relato exige concretar con mayor precisión, sintetizar de manera más aguda, y no te permite lagunas; en una novela te puedes permitir el lujo de flojear en unas páginas hacia la mitad, pero en un relato, un párrafo flojo puede llevar al fracaso.
Por otra parte, la novela y el relato no deben compararse. Son dos géneros diferentes.
 
MP: ¿Ha logrado usted vivir de la Literatura?
JL: Si por vivir de la literatura entendemos comer todos los días con lo que reportan exclusivamente los libros, no. Hoy por hoy, pueden contarse con los dedos de una mano los que pueden vivir de ello. Pero si a la venta de libros añadimos otras actividades relacionadas con la escritura, como cómics, proyectos culturales, guiones… Pues sí, se puede vivir (en ciertas épocas sobrevivir) de la Literatura. Yo soy un ejemplo de ello
 
MP: ¿Qué es lo más gratificante de escribir?
JL: ¿Lo más gratificante? Posiblemente, el ver cómo va cobrando vida todo eso que llevas dentro, que sientes por dentro. Sí, ésa es la mayor gratificación.
 
MP: ¿Y lo más frustrante?
JL: Hasta el momento no he encontrado nada frustrante.
 
MP: ¿Por qué se inclinó hacia la novela histórica?
JL: Por mi afición/pasión hacia la Historia. Soy un enamorado de la Historia en general, especialmente de la Edad Media. Me encuentro cómodo en ese campo, disfruto recreando aquella época, y además aprendo mucho de la extensa documentación que estudio.
 
MP: Elías de Aldama, el Ayalés, ¿se trata quizás de su personaje preferido y por eso le dedicó toda una tetralogía?
JL: Elías de Aldama es, para mí, mucho más que un personaje. Se trata de un personaje ficticio, pero yo lo siento como real, tal vez por la humanidad que le he dado. En los años que pasé centrado en él, escribiendo esas cuatro novelas, llegué a sentirlo como a alguien vivo, real, cercano. A veces tengo la sensación de que le conozco desde siempre, y de que toda mi vida he estado deseando sacar a la luz a Elías de Aldama.
 
MP: ¿Hay algo de usted en él?
JL: Es difícil que un autor/a no deje, queriendo o sin querer, algo de sí mismo en un personaje o en un suceso. Elías tiene algo de mí, sí, sobre todo algunas vivencias que yo viví y que se las he prestado a él, pero tiene más de Fermin, mi hermano. Pienso que si mi hermano hubiese vivido en el siglo XV en un caserío de Lezama, habría sido muy parecido a Elías. De todas formas, Elías también tiene una buena parte propia.
 
MP: El año pasado publicó su último libro, Eneko de Padura, un cuento juvenil basado en la Vizcaya medieval. Cuéntenos más.
JL: Eneko de Padura es mi primera novela juvenil. Tiene como eje argumental la famosa batalla que al parecer se libró entre vizcaínos y astur-leoneses en el paraje de Padura, la actual Arrigorriaga, nombre que, precisamente, nació de esa batalla.
En ella he mezclado dosis, creo que bien medidas, de Historia, leyenda y mitología.
Disfruté mucho escribiéndola, yo creo que ante todo porque me estaba dirigiendo a un público joven, y mi lenguaje debía adaptarse a él. Fue un reto.
 
MP: Adelántenos algo de su próximo proyecto literario.
JL: Mi próximo proyecto literario… Seguramente otra novela juvenil, y muy cercana geográficamente a Arrigorriaga: Ugao-Miravalles, aunque bastante lejana en el tiempo. Del argumento sólo puedo adelantar que aparecen muchas personas reales que viven actualmente en Ugao.
 
MP: Háblenos ahora de su forma de trabajar: ¿Cómo crea la historia?, ¿toma notas?, ¿la esquematiza?, ¿realiza un borrador previo?, ¿cómo da vida a sus personajes?, ¿cuáles son sus manías como escritor?
JL: Por lo general creo la historia en mi cabeza. El motivo puede ser algo que ya tenía en mente desde hace tiempo, algo que he visto en alguna documentación, e incluso a veces el motivo me llega de algún amigo o amiga que me propone tal hecho o tal personaje.
Tomo notas, tampoco demasiadas, a modo de ideas que después me pueden servir para hilvanar la trama, pero tampoco soy de los que apuntan de todo en servilletas de papel o billetes de tren. Prefiero una libreta, el ordenador y la grabadora.
No, no realizo borrador previo. Comienzo la historia com si fuera la definitiva, pero sabiendo que llegarán correcciones, retoques y nuevos enfoques.
¿Cómo doy vida a mis personajes?… Creyendo en ellos, viéndolos como personas más que como personajes. En el fondo se crean solos, aunque suene estúpido decirlo, pero en mi caso es la verdad. Claro está que yo decido su vida y su destino, pero a la hora de ejecutar ese destino lo hacen de una manera, podríamos decir, autónoma.
Pienso que no tengo manías, sino costumbres. Por ejemplo, escribir en completo silencio y no romper jamás nada de lo que escribo, hasta lo más disparatado. Todo eso va a una carpeta que suelo titular “Restos y apuntes”.
 
MP: ¿Qué autores han influido en su obra?
JL: Pues varios, depndiendo de la época. En mi adolescencia fue Emilio Salgari, especialmente, y Enid Blyton con sus aventuras de “Los cinco”. En mi juventud, Bécquer fue mi autor de cabecera, y en aquella época empecé a conocer también a autores como Frederick Forsyth o Sven Hassel. Más tarde, mis aficiones poéticas las llenaron Lorca, los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez, Benedetti… y mis aficiones narrativas García Márquez, John Le Carré, Juan Marsé, y de una manera destacada, Vázquez Figueroa.
 
MP: Díganos un autor actual que le guste. ¿Por qué?
JL: Noah Gordon. En principio por las historias que plantea. Después, por la forma de desarrollarlas, por la fuerza que imprime a sus argumentos sin necesidad de recurrir a temas escabrosos, y por cómo dibuja y mueve a sus personajes.
 
MP: ¿Y uno que no le guste? ¿Por qué?
JL: Varios. Por ejemplo, Saramago. No dudo de que es un maestro y de que su fama y reconocimiento sean válidos y justificados, pero no puedo con su lectura. He empezado varios de sus libros y no he sido capaz de terminar ninguno.
 
MP: ¿Qué opina usted de la novela histórica que se escribe hoy día? ¿Hay buenos libros por ahí? Según se comenta hay muchos que llevan la etiqueta de históricas cuando no lo son.
JL: Éste es un debate que lleva años en boga. Como en todos los géneros, hay obras de arte y auténticas porquerías.
En cuanto a la etiqueta “histórica”, no sé cuáles son los parámetros para definirla y por lo tanto para adjudicarla o negarla a una novela.
Por otra parte, entre los lectores hay mucha confusión. Mezclan “histórica” con “medieval”, y cosas por el estilo. Lo importante es que la novela sea buena, y punto. Si se pone un determinado cartel para darle más importancia o más valor, vamos mal.
 
MP: Además de relatos y novelas también es autor de diversos guiones y en 2009 fundó la productora JYT Kreaktibos. ¿Se inclina ahora a hacer cine?
JL: La productora nació a partir de una propuesta literaria, que posteriormente se derivó, creo que acertadamente, hacia un documental. En aquel proceso fundé, con mi amigo y ahora socio, Txarly Marqués, la productora.
Desde un primer momento pusimos las miras en el aspecto cultural de todos los proyectos, propios o ajenos, que fueran llegando, entre ellos el cine. Hemos trabajado en varias películas, realizando tareas de producción. Uno de nuestros puntos fuertes es que Txarly y yo dominamos campos diferentes, él la producción y yo la guionización, y nos complementamos a la perfección. Nuestros proyectos propios van más hacia el ámbito del documental de autor, hacia las exposiciones temáticas y, últimamente, hacia el teatro, actividad que nos está dando muchas satisfacciones.
 
MP: ¿Hasta dónde quiere llegar con este proyecto?
JL: Como diría el simpático Buzz Lightyear: “¡Hasta el infinito y más allá!”
 
MP: Para despedirnos de usted le vamos a pedir que ofrezca un consejo a los autores noveles que están leyendo esta entrevista.
JL: Que lean mucho, todo tipo de géneros y a muchos autores. Que cuando escriban piensen solamente en ellos mismos. Y que disfruten escribiendo, que se emocionen, que sientan, que vivan la historia.
 

Para conocer la página del autor, podéis visitar www.joseluisurrutia.com

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