Entrevista a María Lara Martínez

El 31 de enero, la escritora María Lara (Guadalajara, 1981), Jurado del Premio Nacional de las Letras Españolas 2012, presentó en el Excmo. Ateneo de Sevilla su nuevo libro Brujas, magos e incrédulos en la España del Oro (Alderabán, 2013), acto en el que contó con el refrendo del presidente de la Sección de Literatura de la Docta Casa, D. José Domínguez León, que ejerció de presentador de la obra, y el apoyo de los lectores hispalenses.

Esta presentación nos sirve para comprender que nos encontramos ante una de las voces narrativas españolas con más futuro, ganadora del Premio Ciudad de Valeria por su novela El velo de la promesa, que ya va por su quinta edición. Y en mp tenemos el placer de invitarte a conocerla.
 
mundopalabras: Antes de hablar de la exitosa El velo de la promesa, empecemos por algo más “personal”: ¿cuándo y por qué empezó a escribir?
 
María Lara: Desde niña me sentí atraída por las letras. Primero, con tres y cuatro años, me encantaba recitar poesías. Luego me sumergí en la lectura, era “devoradora de libros” dirigidos al público infantil y juvenil. Y, después, me sedujeron los clásicos del Siglo de Oro. A la par, disfrutaba imaginando historias y componiendo cuentos. Vinieron los años de formación como historiadora, me concentré entonces en la carrera y en la investigación para mi Tesis Doctoral y, cuando ésta ya estaba ultimada, unos meses antes de defenderla, empecé a escribir mi primera novela: El velo de la promesa.
 
 
mp: Nos metemos ya en el abismo de la Historia… El velo de la promesa, primer premio de novela histórica Ciudad de Valeria. Háblenos de ella.
 
ML: Mi acercamiento a Helena se produjo varios años antes de que sobrevolara mi mente la idea de escribir la novela. Durante cuatro años estuve investigando en las fuentes de la Antigüedad Tardía sobre esta mujer que nació tabernera y falleció siendo emperatriz. Después, el personaje me sedujo tanto que me lancé a escribir mi primera novela tomándola como protagonista.
Helena nació en las estribaciones de Europa, concretamente en la aldea de Drepanum, esto es, en las tierras de la llamada Asia Menor, allá por el año 250 d.C. Buena parte de los pasajes de su vida están impregnados de esa súbita emoción de la aventura, unas veces consentida, otras buscada, e impulsados por el entusiasmo del reto que eleva, por sorpresa, el espíritu cuando éste desfallece al haber tocado fondo.
En Drepanum, Helena se enamoró del soldado Constancio Cloro y, con el permiso de sus padres y de su hermana Caerelia, a su lado inició una singladura de campamento en campamento. Su hijo, el emperador Constantino, habría de poner fin a las persecuciones de cristianos. De hecho, en 2013 conmemoramos el 1700 aniversario del Edicto de Milán que permitió la libertad de cultos en el Imperio.
La longeva Helena adelanta en su vivir la conversión de la Urbe que nació pagana al abrigo de la leyenda de los gemelos. Con setenta y seis años- edad sumamente avanzada en el mundo antiguo- se puso en camino hacia Jerusalén movida por un sueño que acabaría trocando el devenir de las centurias siguientes, en tanto en cuanto, puso en marcha la excavación en del Gólgota con el propósito de desenterrar la Cruz de Cristo, hito en torno al cual, andando los años, se forjarían las cruzadas.
 
 
mp: La novela ya se encuentra en su quinta edición. ¿Cuál cree que es el secreto de su éxito?
 
ML: El velo de la promesa está entretejido de valores y actitudes que la emperatriz Helena ensalza con su propia experiencia: la amistad, la tolerancia, la paz, la fortaleza de la buena conciencia, el afán de seguir adelante a pesar de los desengaños…
Helena representa el heroísmo que supone mantener intacta la bondad natural sin sucumbir ante el orgullo que entraña un viraje tan drástico como es pasar de la cabaña al palacio. Por otra parte siempre mantuvo distancia con las habituales conspiraciones de la corte romana, aunque no lograría salvar de la muerte a su nieto Crispo, mandado ejecutar por Constantino.
 
 
mp: El mundo romano, ¿por qué le apasiona tanto?
 
ML: Serían muchas las razones que podría alegar, pero para no alargarme las sintetizaré en cinco.
Por su lengua: el latín, que desde la adolescencia, en mis años de Instituto, me permitió adentrarme en un idioma que, al compás de las declinaciones y los casos, organiza el pensamiento.
Por el encanto de la palabra que poetas como Ovidio nos transmiten en sus tratados amorosos y elucubraciones de exilio.
Por la extraordinaria herencia griega que los del Lacio tiñeron de praxis.
Por la efervescencia de credos mistéricos y la osadía del cristianismo.
Por el desencuentro entre el mito y la realidad que caracteriza la caída de ese Imperio que se presuponía invicto.
 
 
mp: ¿Cuál es su motivo para escribir novela histórica y no de otro tipo?
 
ML: Remo por mi formación en las fascinantes aguas de los legajos y, a la par, estimo que la literatura abre las puertas de la Historia al gran público. ¿Por qué no conjugar la Historia y las historias, el rigor y la imaginación documentada?
El arte de Clío surgió como narración de los hechos del pasado y una de las potencialidades que los sabios descubrieron en la Historia fue la de ser magistra vitae, esto es, maestra de la vida. Es sabido que se suele hacer poco caso a las lecciones del pasado ya que, por desgracia, las guerras y los fanatismos continúan hoy sembrando la división y el odio, tras haberse comprobado a lo largo de las centurias la tragedia que implican. Pues bien, con la narrativa mi deseo es proponer contextos reales por los que van cabalgando los poderosos y los sencillos, los tipos bonachones y los perversos, en una urdimbre donde la duda torna en melancolía y ésta en añoranza de los nuestros que se alejaron.
 
 
mp: ¿Cuál cree que debe ser el nivel de rigurosidad de una novela histórica? Se lo pregunto porque siempre hay mucha disputa entre historiadores y escritores de este género. Una disputa sin fin.
 
ML: La novela histórica debe escribirse con sumo rigor a los hechos reales que conforman el contexto, indagando en las costumbres del período, en la gastronomía, en los atuendos… A la vez hay que introducir en el argumento intriga y corazón con tramas cruzadas por el misterio, por lo que la ficción también debe tener su hueco mas respetando, en la caracterización de los personajes históricos, la luz que la crítica de fuentes aporta sobre ellos. Entre la historia novelada y la novela histórica, las diferencias las marca el ritmo, el lenguaje, el enfoque desde el que se aborda la acción…, en definitiva, la interacción entre aquello que en verdad sucedió, con sus consecuentes, y esos otros detalles que, de no echar mano a la fantasía, siempre quedarán en el anonimato.
 
 
mp: El 31 de enero a las 20 h. presentó en el Ateneo de Sevilla su nuevo libro Brujas, magos e incrédulos en la España del Siglo de Oro. Aproveche para presentarlo ante nuestros lectores.
 
ML: En los últimos 6 años, a la vez que desarrollaba mi Tesis Doctoral y escribía El velo de la promesa, he estado investigando causas inquisitoriales sobre brujería y ateísmo, así como he seguido estas manifestaciones hechiceriles y la increencia en manuales de confesores y en la literatura de los siglos XVI-XVII. Este trabajo me ha permitido escribir esta obra donde intento acercar esta vertiente heterodoxa del Siglo de Oro al público lector con una prosa que intento resulte muy amena.
 
 
mp: ¿Y después? Háblenos de sus proyectos futuros, ¿qué se trae entre manos?
 
ML: La promoción de Brujas, magos e incrédulos en la España del Siglo de Oro y los encuentros en aquellos institutos donde los jóvenes leen El velo de la promesa en las asignaturas de Latín, Griego, Cultura Clásica, Literatura Universal, etc. También de la mano de Caerelia en los colegios realizan talleres sobre la cultura romana y, en el otro extremo del sistema educativo, en el mundo universitario, me complace desarrollar cursos de verano sobre mis obras.
Además, en los próximos meses estará también en las librerías mi segunda novela, Memorias de Helena, la segunda entrega de El velo de la promesa, con nuevos personajes y respuestas a los enigmas. Como los lectores pueden comprobar, Helena me cautivó y, una vez publicado El velo de la promesa, no le dejé dormir. Paralelamente, muchos amigos de esta comunidad que me ilusiona haber formado con El velo de la promesa me pidieron que continuara la saga y, con mucha ilusión, en este año he pensado en la infancia de Helena y también en los Reyes Magos, cuyas reliquias trajo a la naciente capital de Constantinopla a su regreso de Jerusalén. 
 
 
mp: Para todos aquellos que escriben o quieren escribir novela histórica, ¿qué consejos les da? ¿Cómo deben documentarse?
 
ML: Les recomiendo que desarrollen una prolija labor de búsqueda de fuentes sobre el período. Luego, durante el proceso creativo, han de tratar introducirse en el día a día de aquel tiempo, habida cuenta de la alteridad de toda época con respecto a la nuestra, lo cual no es óbice para percibir destellos de nuestro presente en el mundo que poblaron los personajes novelados.

Comentarios (1)

  • erdelvalle 25 junio, 2013 at 13:16

    Buena entrevista a una mejor escritora. Preguntas y respuestas se entrelazan para darnos un breve destello de luz y comprensión a la obra de María Laria. Lástima que abarcó solamente su faceta de novelista y de su obra premiada. Pudimos haber gozado mucho de su experiencia literaria en general. Gracias por la entrega. ERdelValle.

Enviar comentario

dos × uno =

Nuestro asesor de edición puede resolver todas tus dudas.
Déjanos tu correo


¡¡Es el momento de apostar por ti!!

Uso de cookies

En www.mundopalabras.es utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y por motivos funcionales y estadísticos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies