El grave error de no corregir una obra literaria

markers-3-475647-mDe un tiempo a esta parte, propiciada, por un lado, por la aparición de editoriales que ofrecen a los escritores la posibilidad de publicar su obra sin un trabajo de corrección previo y, por otro lado, por la proliferación de plataformas digitales (como Amazon o Wattpad) que ponen al alcance de cualquiera publicar su obra, se observa una situación bastante frecuente: la presencia de graves errores gramaticales y ortotipográficos que hacen prácticamente ilegibles muchos de los textos que los lectores compran en su versión en papel o se descargan a sus lectores electrónicos, sus tablets o sus smartphones.

Por eso, no es extraño visitar cualquiera de las dos plataformas antes mencionadas y encontrar comentarios de lectores que aluden a faltas de ortografía o errores gramaticales en los ebooks que se descargan. Este fenómeno, al que, desgraciadamente, nos estamos acostumbrando, resta credibilidad al autor y a su obra y reduce visiblemente las probabilidades de que su libro sea un pequeño éxito de ventas, puesto que los comentarios negativos de los lectores desaniman a otros a comprar el libro y, así, el escritor verá cómo sus ingresos y su reputación como creador de historias se reducen a la mínima expresión. Por tanto, no contratar los servicios de un corrector puede ser el inicio del fracaso de ventas y lectores de una obra realizada con mucho amor y dedicación por parte del autor.

Es por ello que el trabajo del corrector de estilo y ortotipográfico es vital para conseguir que una historia transmita al lector todos los matices que el escritor imaginó mientras la concebía. La imprescindible labor del profesional de la corrección pasa por la revisión de los textos para corregir faltas gramaticales y de léxico, ayudando así a definir su comprensión y asegurar la calidad del mismo, subsanando errores de ortografía y dotando al texto de la limpieza necesaria para que el lector pueda apreciar toda la belleza de las palabras que está leyendo.

Por tanto, cuando un autor escribe la palabra “fin” en su manuscrito, solo ha terminado una parte del trabajo que llevará su libro a las estanterías de las librerías o a las plataformas digitales. Las posteriores revisiones y los procesos de corrección eliminarán los errores ortográficos, tipográficos y de estilo que se hayan podido cometer, inconscientemente o por desconocimiento, en el proceso de creación y asegurarán mayores probabilidades de éxito a la obra dentro de un mundo cada vez más competitivo y con un nivel de exigencia cada vez mayor.

Si te interesa conocer más sobre nuestro servicio de corrección puedes contactar con nosotros aquí o escribirnos a [email protected] Si el artículo te ha parecido interesante, te agradecemos que nos ayudes a difundirlo compartiendo en tus redes sociales. ¡Gracias!

Procedencia de la imagen: http://www.freepik.es.

Comentarios (8)

  • Nbah 2 julio, 2013 at 15:47

    Me gusta mucho el texto pues habla de cuestiones básicas de las que no todos somos conscientes. Si que me gustaría hacer una reflexión: ¿Qué podemos hacer nosotros, como participantes de un foro literario, para que no se produzcan estas situaciones? A mi juicio algo tan sencillo como ser sinceros a la hora de comentar los textos que aquí publicamos.

    Suele ser mal de todos los foros, sean de la materia que sean, que nos limitamos a alabarnos entre unos y otros y no hacemos críticas reales, constructivas, pero reales, indicando lo que consideramos errores, lo que no nos gusta o aportando alternativas. A mí es lo que me gustaría recibir y lo que me comprometo a hacer, aunque no estoy seguro de que todas las personas que aquí participen estén dispuestas a recibir críticas.

    Me gustaría conocer más opiniones al respecto.

  • mundopalabras 2 julio, 2013 at 16:12

    Gracias por tu comentario, Nbah. Ciertamente es muy importante lo que dices, hay que ser sinceros a la hora de comentar los textos, indicando tanto los errores como los aciertos; sinceros y constructivos para que todos los autores puedan mejorar. Lo importante de las críticas es hacerlas con un lenguaje amable y que quien las reciba tenga también la intención de desear mejorar.

  • rocio13 5 julio, 2013 at 11:05

    Como correctora no puedo estar más de acuerdo, y os doy las gracias por hacer visible un problema que a los profesionales nos parece cada vez más grave. Nbah tiene razón al hablar de la falta de críticas reales. No pasa nada —incluso muchos pensamos que es positivo— que se dé un toque de atención sobre aspectos fundamentales de una obra como su ortografía o gramática. Advertir sobre la existencia de este tipo de errores no es una crítica, es señalar un hecho objetivo. Otra cosa es el fondo de la misma, su contenido, que puede gustarnos más o menos.

    En lo que tenemos que coincidir en cualquier caso es en la necesidad de emplear un lenguaje correcto y libre de faltas. Como bien se indica en el artículo, una deficiente edición (que implica la corrección y revisión completa por parte de profesionales) siempre repercutirá de forma muy negativa en las opiniones ajenas. Ojalá muchas editoriales y gran parte de las plataformas de venta de libros electrónicos fueran más conscientes de ello.

    Por cierto, la corrección no es solo ortotipográfica. También existe la de estilo…

    Gracias de nuevo por vuetro artículo. Saludos a todos.

  • jvegam 5 julio, 2013 at 15:49

    Nbah tiene razón. Yo no puedo comentar todo lo que observo por falta de tiempo, pero es verdad que a veces, en foros, encuentras alabanzas a un texto plagado de fallos y parece que todo se “perdona” porque estamos en la red y no exigimos tanto al lenguaje. No está mal recibir críticas ni hacerlas siempre y cuando el tono sea el adecuado y se haga con buena intención, esto es: ser amable y ayudar.

    Personalmente procuro que un simple comentario mío, aparezca donde aparezca, sea correcto (al menos hasta donde sea capaz). Ni siquiera en un sms uso la “k” por “qu” ni cosas por el estilo, porque me hace daño a la vista y no quiero contribuir al deterioro de la lengua. Es absolutamente necesaria la corrección, porque una coma puede ser discutible, pero “había” es con “h” y con “b” y si no se escribe así, alguien ha de detectarlo a tiempo. Saludos.

  • Jaragua 17 julio, 2013 at 15:58

    Me parece muy interesante lo aquí comentado (y el artículo que lo antecede, claro), pues publicar una obra con errores tipográficos, ortográficos o sintácticos le resta mucha calidad y posibilidades de venta y/o distribución, y también dice muy poco de la editorial que permite que suceda eso. Por otro lado, la crítica a una obra (la crítica constructiva, se entiende) es algo no sólo legítimo: es necesaria. Un autor o autora que no busca activamente correcciones, sugerencias, etc., es difícil que pueda crecer como escritor.
    Pero querría introducir un pequeño matiz en el tema de las correcciones profesionales y espero con ello no incomodar a nadie: me pregunto hasta qué punto se puede escribir “tirando” de correctores. ¿No habrá un límite de calidad por debajo del cual no se pueda hacer eso? Es decir, si una novela NECESITA ser revisada profesionalmente para que esté, no digo bien, sino mínimamente presentable, ¿vale la pena corregirla? ¿No necesitará ese autor o autora los servicios de una escuela de escritura antes que los de corrección?
    Un cordial saludo

  • mundopalabras 17 julio, 2013 at 16:08

    Amigo Jaragua, muchas gracias por tu comentario. La realidad es que la corrección debería ser la última parte del proceso. Una vez que uno ya sabe (porque ha pasado un informe de lectura profesional) o considera que su obra ya está preparada para intentar el “asalto” a una editorial tradicional o a la autoedición, ese es el mejor momento para someter la obra a una corrección, que no variará el contenido de la obra, sino que la pulirá y la dejará límpia, presentable y sin fallos, pues nada peor hay que presentar o publicar un texto plagado de errores ortográficos.

    Un saludo a todos del equipo de mp.

  • Ernesto R. del Valle. 6 agosto, 2017 at 13:35

    Sabemos que al escribir lo hacemos bajo un impulso avasallador, diría compulsivo. Es el estado inspirativo. Luego, ya sosegada esa comunión, viene el trabajo de revisión, ahora, mañana o el mes que viene pero hay que hacerlo antes de publicar. Sería como llevar a tu hijo a la calle despeinado, la ropa sucia y sin zapatos.

  • mundopalabras 7 agosto, 2017 at 14:01

    Muchísimas gracias por tu aportación, Ernesto. Interesante comparación. 😉

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