Doce consejos para afrontar la fase de documentación en una novela histórica

Escribir una novela: consejos para documentarse al escribir una novela histórica

Escribir una novela: consejos para documentarse al escribir una novela históricaEste artículo de David Yagüe se publicó originalmente en el blog de novela histórica XX Siglos, perteneciente al periódico 20 minutos. David Yagüe es el autor de las novelas Bravo Tango Siete. El contratista y Los últimos días del imperio celeste.

Lo habéis leído varias veces en este blog: la novela histórica es uno de los géneros más difíciles de escribir. Y muchos de los escritores que así lo dicen señalan la fase de documentación y los peligros y complejidades de adaptar ese conocimiento adquirido a la ficción como pilar de esa problemática. ¿Cuántos escritores han abandonado la novela histórica por eso? Nunca lo sabremos, pero creo que muchos.

Sin embargo, aquí estoy yo para daros unos pequeños consejos y advertencias sobre este peliagudo asunto. ¿Son las tablas de la ley de la documentación? No. ¿La documentación para dummies que asegura un éxito fácil y rápido? No, esto no suele tener nada de fácil ni de sencillo. Sólo puedo compartiros algunas claves personales que he ido reuniendo después de haber escrito un par de novelas -una de ella histórica- y varios relatos -al menos dos de ese género-, haber trabajado en la industria editorial y escrito y leído sobre el género durante mucho tiempo.

1. Haz los deberes. Sí, mentalízate. Vas a tener que documentarte. Para escribir casi cualquier tipo de ficción, pero de manera imprescindible si vas derecho a la histórica. Puedes no hacerlo, claro, en tu derecho estás; pero ¿te clasificarán tus futuros editores, libreros y lectores como histórico si no cumples tus deberes?

2. No eres historiador: ni puedes ni debes saberlo / leerlo todo. No quieres escribir una monografía sobre historia. Quieres hacer ficción, así que vas a tener que empollar y documentarte, pero cuidado con el peligro de querer saber más que los profesionales que llevan años y décadas estudiando un tema. Ni siquiera ellos pueden saberlo todo y haber leído todo sobre la materia. Y además, tu objetivo será distinto que el de un historiador. Este es uno de los grandes peligros para abandonar escribir tu novela. Documentarte tanto que no tengas vida para escribir ficción.

3. Planifícate. Vale, ¡a documentarte! Ahora vas a tres bibliotecas y sacas treinta libros sobre el tema. Arrasas en Amazon con ensayos en inglés y francés. Vas a archivos digitalizados y te descargas 60.000 archivos. Y a páginas web del tipo Academia.edu y otros 2000 artículos… ¿Vas a necesitar todo eso? Mejor planifica: uno, el tiempo que vas a destinar a la documentación antes de ponerte a escribir y sobre ese tiempo estimas qué puedes utilizar; dos, los temas y documentos que realmente vas a necesitar; la que debes estudiar a fondo y la que con hacer una lectura rápida será suficiente… Márcate tiempos (aunque sean flexibles) y objetivos a lograr. Eso sí, recuerda que la documentación necesitará tiempo, aunque a ti se te haga demasiado largo y estés desando ponerte a escribir.

4. El trabajo de documentación, antes de escribir, aunque… Esto no os lo dirán todos los escritores (algunos se lanzan a escribir sobre la marcha), pero sinceramente creo que lo mejor es hacer esta labor antes de ponerte a escribir. Si no, tendrás que parar constantemente para buscar información y perderás ritmo de escritura. Porque eso ya va a pasar (como te cuento en el punto 7), así que no lo multipliques.

5. De lo general a lo particular. En el libro Cómo escribir una novela histórica, de María Antonia Miquel, usa una estructura de tres fases de documentación que a mi me parece muy clara: la investigación introductoria (te familiarizas con la época, la situación, los hechos y personajes), los hechos cruciales (debe ayudarte a “poner carne sobre los huesos de la Historia”) y los detalles relevantes (los que darán “sabor real y concreto” a tu historia; la autora recomienda centrar la búsqueda de información en “personajes y escenas determinados”).

6. Consulta algún experto. No sólo historiadores, que también. Archiveros, un médico especialista en la evolución de su materia a lo largo de la historia, un periodista que vivió un determinado evento, un agricultor que todavía recuerde y sepa cómo se trabajaba el campo hace un siglo… La información y guía que te ofrezcan será de mucho valor, no sólo por el valor del experto sino porque será personalizada y podrás hacer preguntas. Eso sí, salvo que sean amigos o familiares o hayas llegado a algún acuerdo económico con ellos… Sé educado, cortés y paciente, y no abuses de su confianza. Mi compañero habitual en este taller de novela histórica, José Manuel Aparicio, me aporta aquí la importancia de las conferencias, entrevistas y congresos colgados en YouTube

7. Si es posible, viaja, acude a museos… No sólo de palabra leída (o escuchada en documentales o archivos sonoros) vive el escritor. Es bueno, siempre que sea posible, viajar y pisar el terreno donde transcurra la historia (aunque seamos conscientes que haya cambiado con el paso de los siglos). En museos y ruinas, también tendremos contacto con la cultura material de la historia que nos podrá ayudar a interpretar la época donde situamos la historia y hacerla más ‘física’ para el lector.

8. ¿Y si no existe?, busca antes y después, a izquierda y derecha. Necesitas que en tu novela aparezca una determinada técnica médica, pero no tienes evidencias de qué en la época de tu novela existiera. No desesperes. ¿Existía décadas antes o décadas después? Piensa que aunque vivimos en el veloz siglo XXI donde los cambios son rápidos, no siempre ha sido así. ¿Sería verosímil que se hubiera mantenido o avanzado de manera limitada? O quizá sí existía en otro lugar del planeta en esa época, ¿no podría haber habido algún tipo de contagio o préstamo? Pienso que en el último libro de Gisbert Haefs publicado en España, Los asesinatos de Cartago (Ediciones B, 2017), aparecen un misionero budista indio en la ciudad norteafricana del siglo… Imagina qué podría haber llevado consigo. Aquí tu imaginación y el sentido que tengas de lo verosímil y la historia jugarán en un interesante equilibrio.

9. No te centres solo en la gran historia… Cuidado con centrarte en las fechas, los reyes, las batallas y olvidar la comida, la vestimenta o el tiempo que hacía. Al final, los pequeños detalles son los que dan color y hacen al lector revivir una época. Y las pifias, pueden ser vistosas como por ejemplo (y han caído varios en ese anacronismo)… ¡las célebres patatas en la Europa previa al descubrimiento de América!

10. La documentación nunca termina. Pensabas que después de un año de estudio te iba a tocar escribir e imaginar, disfrutar de este trabajo. Pero no. Debes de ser consciente que cuando te pongas a diseñar tu ficción, cuando te pongas a escribir, te asaltarán dudas o necesidades que no te habías planteado en la fase de documentación y habrá que volver a ponerse manos a la obra. Aunque será una labora más concreta y focalizada.

11. Toma notas y guárdalas. Primero, porque es bueno tener apuntadas las cosas importantes para no tener que volver a la fuente primaria, que quizá no tengamos a mano, de nuevo. Y segundo, varios editores de género a los que he entrevistado en XX Siglos comentaban la importancia de meter una nota histórica al final de la novela.

12. Disfruta de esta labor, no te lo tomes como una carga. Sí, porque investigar, leer, viajar, debe ser un placer, un descubrimiento continuo… porque sí no, será difícil que sepas transmitir lo apasionante de un momento histórico en tu ficción.

¿Qué os han parecido estos consejos? ¿Os han resultado útiles? ¿Coincidís o disentís de ellos?

En este caso ¡buena escritura!

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