Decálogo para los amantes de las letras: trece consejos para el 2013

Basado en las respuestas que ofreció para una entrevista la escritora Luisa Fernández y elaborado por Mar Solana.
1.- Si amas las letras desde lo más profundo de tu corazón y desde lo más recóndito de tus monstruos particulares: escribe, escribe, escribe… aunque pienses que no te lee nadie, siempre encontrarás a ese lector agazapado con el que podrás «pactar» sus risas, su placer o sus lágrimas.
2.- Voltaire dijo: «La escritura es la pintura de la voz». Trabaja con tesón para conseguir tu propia y única voz que te identifique como pintor/a de letras. Ya no existen ideas totalmente nuevas u originales, sí el contarlas bajo tu prisma particular. Intenta ir más allá de una trama o historia atractiva, ¡escribe para enriquecer las almas más exigentes de esta época!
3.- No te cortes, juega con los géneros, prueba con lo insólito y asombra al lector; pero nunca pierdas de vista que lo más importante es lo que vas a contar: la historia. Un buen chaqué luce mucho más en una percha que sea capaz de sorprendernos, arrancarnos una sonrisa o llegar a humedecer nuestros ojos.
4.- De la misma forma que tu cuerpo necesita alimentos para sobrevivir, no olvides nutrir tu alma también con buenas cosechas y recetas de letras pergeñadas por los más diversos y variopintos autores: clásicos, consagrados, noveles; aunque nada tengan que ver contigo o entre ellos.
5.- Escribir es un acto de exorcismo que libera muchos de los fantasmas y demonios que sestean en el catre del alma. Déjate llevar y… ¡fluye con ellos! No tengas miedo, en el fondo dan vida y eligen nuestras historias, aunque el tema lo hayas decidido tú.
6.- Un escritor es ante todo un inventor de tramas o argumentos. Si quieres atrapar lectores es importante que aprendas a fabular desde tu imaginación y a olfatear tu propia intuición. Si no posees el don de la «inventiva» siempre existe el recurso de transformar la realidad a tu antojo, en ella se esconden millares de historias que, agazapadas en el latido de la rutina, esperan ser rescatadas por tu pluma. Presta especial atención a esas pequeñas ideas que no paran de centrifugar en tu cabeza…
7.- Observa con atención todo lo que te rodea: imágenes, escenas y pequeños milagros cotidianos. Engulle películas, libros y, sobre todo, conviértete en un devorador de vida: apóyate en todo aquello que te sorprenda del alma humana, en su oscuridad o en su luz; en sus pecados, miserias y redenciones…
8.- Grábate a fuego el siguiente «abc» en tu DNI de escritor:
a) «Los textos propios no se defienden jamás; una vez llegan al lector ya no nos pertenecen».
b) «El ego es nuestro peor enemigo».
c) «Para romper las reglas, primero hay que conocerlas». 
9.- El «encumbre» nos lo proporciona nuestra constancia y el trabajo diario. Los certámenes y concursos literarios son paradas divertidas y estupendos estímulos en el camino de las letras, nada más.
10.- Ábrete un paquetito de paciencia y destierra de tu ánimo el desaliento. Tómatelo con mucha calma, no tengas prisa, todo tiene su justo compás de espera. Conviértete en un verdadero orfebre con tus textos: pule, corrige, moldea, pasa el buril y mejóralos hasta que hayan dado lo mejor. El objetivo es conseguir manuscritos sólidos, que no hagan aguas, así como trazarse metas muy claras y no precipitarse al abordarlas. Cambia el exceso de impetuosidad por la ‘cabeza fría’ y ‘los pajaritos y las estrellas’ por el realismo.
11.- Empápate del mundo editorial, analiza las distintas opciones que nos ofrecen y qué nos pedirán antes de enviar nuestra obra:
– Qué es una «propuesta editorial»,
– Cómo lograr una buena «sinopsis»,
– Qué son las «características de la obra»,
– La «carta de presentación».
 
 En Google podrás encontrar muchísimainformación. Conoce a otros autores: blog, redes sociales, concursos que den opciones a publicar en antologías, etc. No olvides que te enfrentas a una ardua competencia, al silencio de las editoriales y al ninguneo más absoluto. El mercado editorial soporta grandes pérdidas y se lo piensan mucho antes de respaldar económicamente a un novel. Ya lo han dicho los consagrados: trabajo, trabajo y más trabajo, que talento hay para aburrir y el que no lo tiene se lo inventa.
12.- Piensa que todo es subjetivo en el mundo de las letras: ni lo malo es tan malo como afirman ni lo bueno es tan bueno como se dice por ahí. Una novela sin calidad literaria o que obtenga muy malas críticas puede llegar a alzarse con los primeros puestos del ranquin de ventas. Quizás sus lectores solo buscaban pasar un buen rato. No olvides que cada grupo lector tendrá su cuota de mercado. Este mundillo no es ni más ni menos competitivo que otros en los que el área de las habilidades se vea muy exigida.
13.- Decía Borges: «Escribir no es un oficio, es un destino». Aprende de (y con) todo lo que puedas. Que cada paso en el camino, bueno o malo, sirva para aportarte algo. El aprendizaje de un orfebre de letras es complejo y no conoce un fin pre-programado como otros aspectos. Relaciónate con otros autores y déjate enseñar tanto de los fascinantes como de los mediocres; un fracaso enseña mucho más que mil éxitos. Crea tus propios ideales literarios y compártelos con otros autores.

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