Entrevista al profesor Ramón Alcaraz García

Ramón Alcaraz García nació en Cartagena en 1962. Actualmente reside en Madrid. Es escritor, editor, corrector y profesor de guión y técnicas narrativas. Dirige el taller literario El desván de la memoria, donde imparte clases de escritura creativa, técnicas narrativas y guión; labor que compagina con la redacción y corrección de textos para diversos medios, empresas y autores. Se trata de un profesional cuyas respuestas van a ser de gran interés para todos aquellos que disfrutan con la Literatura y en especial para los que escriben e intentan abrirse paso y crecer en este maravilloso pero complejo mundo. Esperamos que disfrutéis y saquéis provecho de esta jugosa entrevista.

MundoPalabras: ¿Quién es Ramón Alcaraz? Defínase.
Ramón Alcaraz: De manera muy simple, alguien a quien le apasiona la escritura en cualquiera de sus formas; es decir, alguien que disfruta mucho de la literatura y que ha conseguido que escribir sea su modo de vida.

MP: ¿Por qué escribe usted?
RA: Porque me gusta, me gustaba desde que era niño, desde que tengo uso de razón. Ahora, además, escribo porque vivo de ello y, por lo tanto, subsisto gracias a que escribo; así que me he instalado en un círculo del que no puedo salir (ni quiero).

MP: ¿Es difícil escribir? A menudo oímos a personas decir que para ellos sería imposible.
RA: Es muy difícil si a uno no le gusta y no le pone voluntad; pero en eso la escritura no se diferencia de cualquier otra ocupación. Es imposible hacer bien algo que no nos atrae, que sentimos como ajeno, ya sea escribir, practicar surf o dedicarnos a la jardinería. Cuando algo nos gusta y nos motiva, ponemos ganas y nos esforzamos porque es algo con lo que lo pasamos bien. Y esto es algo que no le podemos exigir a la escritura más que si nos dedicáramos a otra cosa. No podemos pretender escribir bien sin conocer bien las herramientas, aprender a manejarlas y dedicar tiempo y paciencia. Si nuestra afición fuera la carpintería, emplearíamos tiempo en descubrir cada herramienta del oficio y practicar con cada una de ellas, y a conocer las distintas clases de madera, sus características etcétera. No pretenderíamos construir enseguida una mesa ni una talla, sino que comenzaríamos con piezas pequeñas, incluso practicando en trozos que sobran, en los que podemos “experimentar” y practicar sin pretender resultados artísticos al principio. Quienes dicen que les resultaría imposible escribir bien es porque simplemente no les atrae como para dedicarse a ello, es una cuestión de voluntad, de pasárselo bien con algo que gusta y para lo que nos esforzamos en progresar. Para quien la escritura es una buena afición, será fácil hacerlo cada vez mejor.

MP: ¿Cómo ha afectado la Literatura a su vida?
RA: Mucho, hasta el punto de que es la actividad de la que vivo. Es lo mejor que nos puede pasar laboralmente, unir el trabajo y lo que nos apasiona. Y además me aporta momentos de diversión, de entretenimiento, me enseña, lo comparto con los demás y me da muchas alegrías…

MP: Pero usted no sólo escribe, es también redactor y corrector. ¿Por qué decidió organizar este taller?, ¿no tenía suficiente?
RA: La enseñanza es para mí muy vocacional. Puse en marcha el taller porque quise desarrollar un método progresivo que ayudara a escribir bien desde lo más básico. Sobre todo, para saber localizar los defectos y errores que diferencian el estilo de un escritor que comienza de otro que ya redacta bien. El taller fue un proyecto que nació sin saber realmente si iba a funcionar, y la verdad es que la respuesta fue muy buena. Eso causó que me fuera apartando poco a poco de la redacción y corrección de textos para empresas y dedicara más tiempo a los alumnos que se iban incorporando.

MP: ¿Y por qué on-line?
RA: Primero, por la necesidad de llegar a quienes no pueden acceder a talleres o cursos presenciales. Excepto en las grandes ciudades (y diría que casi limitado a Barcelona, Madrid y poco más), es difícil acceder a este tipo de formación. Con el avance de Internet, es posible aprender desde el pueblo más pequeño y remoto. Y además de esto, porque el aprendizaje on-line nos libera de fechas y horarios, da completa libertad para no depender de las obligaciones laborales y diarias que siempre nos limitan y condicionan.

MP: ¿Qué otras actividades docentes lleva a cabo?
RA: Cursos presenciales en diversas ciudades, que organizan asociaciones, ayuntamientos, empresas… Van destinados tanto a particulares como a grupos, ya que el lenguaje es una herramienta fundamental en todas las ocupaciones: publicistas, abogados, trabajadores sociales…

MP: Ya vemos que no para; díganos, ¿tiene algún otro proyecto profesional en mente?
RA: Como primicia, ya que poca gente conoce hasta ahora esta idea, me gustaría poner en marcha una editorial.

MP: ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
RA: El trato con la gente, la respuesta, ver la evolución, las creaciones de los alumnos, la voluntad y la constancia. Y también sus logros, los premios, sus publicaciones; porque es un reconocimiento a su esfuerzo y también una motivación extra que les anima a continuar escribiendo.

MP: ¿Y lo que menos?
RA: El desánimo, los prejuicios con los que mucha gente se enfrenta a la escritura, los miedos a no hacerlo bien y a permitir que nos lean y las críticas no constructivas. Es un trabajo en el que cuesta mucho animar y estimular a un alumno que está empezando y basta poco a veces para echar por tierra toda esa labor.

MP: ¿Qué tienen de bueno los talleres literarios?
RA: Lo más importante es saber que hay alguien al otro lado que te escucha, y que compartes afición con otros escritores. Un taller aporta técnicas, recursos y las herramientas necesarias para escribir mejor. Sobre todo, te aporta motivación y te impone cierto ritmo de trabajo.

MP: ¿Y el suyo en concreto?
RA: La comunicación directa e individual. Cada alumno trabaja según lo que busca y necesita, también acorde a su nivel y capacidad. Eso supone adecuarse en cada caso al ritmo que pueda seguir y al tiempo de que dispone. Los ejercicios se corrigen uno por uno, y también repasamos cada uno de sus textos, las veces que haga falta, además de un constante intercambio de informaciones. El alumno puede plantear cada pregunta que tenga, y las veces que haga falta hasta que resuelva sus dudas.

MP: Hay quien dice que los talleres literarios sólo sirven para entrar en contacto con gente que comparte la afición por escribir, pero que poco o nada aportan desde el punto de vista del aprendizaje para el escritor novel. ¿Qué opina?
RA: Bueno, eso de compartir afición ya es bastante; pero sí que aportan más. El problema a veces es que los cursos están dedicados a grupos y las informaciones son muy generales. Aunque la teoría es necesaria, resulta poco útil (en particular a quienes comienzan a escribir) si no la vemos aplicada en la práctica. De nada nos sirve saber que tal o cual escritor escribe muy bien por esto y aquello, lo que a uno le interesa es su forma de escribir y en qué puede mejorar, y en especial los errores y defectos que hemos de corregir para que nuestros textos mejoren. Y aquí de nuevo volvemos al trabajo y atención individual, imprescindible para progresar de verdad.

MP: Parece que sus alumnos no dejan de obtener premios y reconocimientos, eso habla muy bien de ellos y de usted. A su juicio, ¿cuáles cree que son las claves del éxito de estos autores?
RA: La constancia, no rendirse, disfrutar mucho con lo que hacen, bastante trabajo, humildad y, lo más paradójico, que no busquen esos premios. Si uno busca un premio o publicar, lo más normal es que le venza la ansiedad, la prisa. Es como comerse una fruta que no ha madurado, que nos sentará mal. Lo que nos interesa es un buen texto, mimar y cuidar el escrito. Si lo hacemos así, las probabilidades de ser reconocido son muchas. Curiosamente, los escritores que comienzan tienen mucha prisa en que un premio les confirme que lo están haciendo bien, y esa prisa es síntoma de que aún no están maduros para ganarlo. Cuando uno se olvida de los premios y se centra en escribir bien, entonces será cuando lleguen.

MP: Cualquier persona que quiera escribir, ¿debería apuntarse a un taller literario?
RA: No. Esa es una decisión muy personal. Habrá a quien un taller le ayude mucho y a quien no le aporte nada. Lo importante es leer y escribir mucho. También es malo pensar que uno va a progresar por el mero hecho de apuntarse a un taller, eso no sirve si no se trabaja. Es como apuntarse a un gimnasio y no sudar realmente, o ir un día para machacarse y después estar dos semanas sin hacer nada. Como en todo, vale más ser constante, dedicar un poco cada día, sin prisa y sin pausa. Y pensar que es una actividad a largo plazo. Uno puede llegar al mismo resultado leyendo y escribiendo mucho, el taller permite acelerar ese proceso.

MP: ¿Qué es un escritor?, ¿alguien que cuenta historias para entretener o un profesional con una responsabilidad social en aquello que cuenta?
RA: Sin duda: alguien que cuenta historias para entretener. Después, con el tiempo y una vez que se introduce en el mundo literario es cuando puede tener esa responsabilidad; pero es conveniente que quien escribe jamás olvide que es un contador de historias. Es importante que pensemos que todos los escritores conocidos han empezado igual que los demás, de la nada, que han tenido que publicar su primer libro y que se han tenido que sentar a escribirlo. Es cierto que unos lo habrán tenido más fácil que otros por las circunstancias que sean, pero eso ocurre en otras facetas de la vida. No hemos de pensar en ello, sino en contar historias de la mejor forma posible; y no hemos de pretender deslumbrar al lector con nuestro estilo y lo bien que escribimos, solo contar historias, contar historias entretenidas.

MP: ¿En qué se diferencia a un autor bueno de uno, digamos, normal?
RA: En el oficio, en el conocimiento de las herramientas, en disponer de recursos para vencer el bloqueo, en la constancia, en creer en sí mismo, en no detenerse sea por lo que sea. Y también en su estilo, en no cometer una serie de errores de forma, que en realidad son fáciles se detectar y corregir (esa es otra labor que ha de realizar un buen taller de escritura).

MP: Denos algunos consejos:

¿Hay que escribir para los demás o para uno mismo?
RA: Para uno mismo. Contar lo que queremos contar, de la mejor forma posible. Si uno se lo pasa bien escribiendo, si disfruta, lo normal es que los lectores disfruten también.

MP: ¿Cuáles son los ingredientes de un buen relato?
RA: La originalidad, la creación de un conflicto atractivo, generar y mantener la tensión (a veces de manera muy sutil), un buen desenlace y un poso que perdure en el recuerdo del lector.

MP: ¿Y de una novela?
RA: Le podríamos asignar los mismos ingredientes que el relato, aunque con otras dosis. Y podemos añadir uno que es fundamental en la novela, que es la credibilidad y actuación de los personajes.

MP: ¿Y de un poema?
RA: La esencia, las sensaciones, los sentimientos, el ritmo y la sonoridad.

MP: ¿Cuál debe ser el objetivo de un autor de narrativa?
RA: Contar historias con las que el lector disfrute, que lo pase bien, que perciba, con las que se identifique, con las que aprenda o simplemente ocupe su tiempo de forma agradable.

MP: ¿Y el de un poeta?
RA: Que el lector sienta, que se emocione, transmitir con sencillez, dejar la esencia.

MP: Díganos ¿qué recursos estilísticos deben estar siempre presentes en narrativa para alcanzar un mínimo de calidad?
RA: Ninguno en particular y cualquiera de los que existen. Los recursos estilísticos no son una obligación, y es mejor no forzarlos. Es mejor escribir con mucha sencillez que con una forzada complejidad. Se puede escribir muy bien sin usarlos, y emplearlos mal o a destiempo puede arruinar un escrito. Han de salir solos, y eso se logra leyendo mucho, asimilando la teoría y dejando que fluyan.

MP: ¿Hay autores en concreto a quienes convenga leer por eso de que podemos aprender de ellos? Mencione algunos.
RA: Podemos aprender de todo; incluso más de los “malos”, porque en ellos descubrimos lo que no hemos de hacer. La verdad es que hemos de aprender mucho incluso de nosotros mismos. La pregunta sería: ¿hay un texto malo?; y aquí tendríamos que matizar que en realidad como lectores la diferencia entre “bueno” y “malo” es que nos haya gustado o no. Si nos gusta la poesía, hemos de leer mucha y variada poesía, de muchos autores; si escribimos relatos, lo mismo, y aquí si citaré algunos nombres: Poe, Chejov, Cortázar, Roald Dalh, Monterroso, Quim Monzó… En cuanto a novela, siempre es recomendable leer a los clásicos, porque el estilo y la sonoridad nos ayudan mucho a mejorar.

MP: ¿Cómo debe trabajar un autor?, ¿debe adherirse a algún método?
RA: Ha de escribir del modo que se sienta más cómodo. Y eso es algo que se aprende con la práctica, uno aprende a rentabilizar su tiempo y a tener su propio método. Es bueno al principio, para ahorrarnos mucho esfuerzo, conocer los distintos que existen. Incluso el caos es uno de ellos. Y ante la duda, el mejor es seguir estos tres consejos: escribir, escribir y escribir (y también leer mucho, claro).

MP: Imagine que un autor novel le pide dos consejos: ¿Qué debo hacer para mejorar y crecer como autor?
RA: Fácil:
1) Leer mucho; cuanto más y más variado, mejor.
2) Escribir, con toda la confianza, no rendirte jamás.

MP: ¿Qué debo hacer para no fracasar en el intento?

RA: Si lo pensamos bien, nadie puede fracasar escribiendo. Es la actividad más sencilla y que nos pide menos: solo papel y lápiz. Otra cosa es que la escritura se convierta en un medio para lograr otras metas, como publicar, ganar premios o ser reconocido. Pero eso no es fracasar en la escritura, sino en otros objetivos. Si tenemos humidad y disfrutamos escribiendo, es algo que nos dará muchas alegrías.

MP: Hablemos de otros temas, sin salirnos de lo literario:

¿Cómo ve el fenómeno de los best sellers, ese continuo torpedeo de ejemplares con los cuales es imposible no toparse y que asegura un mínimo de ventas?, ¿es Literatura de baja calidad, digerible para todos los estómagos, o simplemente una opción tan buena como cualquier otra?
RA: No podemos hablar de literatura de baja calidad, porque ese es un concepto relativo, que no podemos medir objetivamente. Si la calidad depende de las ventas, tendremos un baremo; si depende de lo que les gusta a los lectores, tendremos otro; e igual con lo que opinan críticos y entendidos. Creo que la calidad la determina el tiempo, por eso solo podemos certificar la de los que sobreviven al paso de los años: los clásicos. Entre no leer y leer solo best sellers, para mí es mejor leer. De cualquier libro podemos aprender. Y además hemos de distinguir entre quienes solo son lectores y lo que son escritores (también lectores), aunque sean aficionados. Alguien que solo es lector tiene todo el derecho a leer lo que le entretiene, sin buscar más. En cambio, quienes escriben han de leer lo más variado posible y con ciertos criterios para aplicarlo a sus obras. Hemos de pensar que el estilo propio es una suma de todas nuestras lecturas.

MP: Bien pensado, ¿a quién no le gustaría que su obra fuera leída por miles y miles de personas?
RA: Este es un matiz interesante. Esa es la aspiración de todo escritor. Incluso el deseo de publicar ha de estar condicionado a ello; lo bueno de publicar es que lo que hemos escrito va a llegar a muchos lectores. No se trata de ver nuestro libro en un escaparate o que se venda mucho; no, eso es bueno porque sirve para que nos lean más. Hemos de ser honestos y crear un buen trabajo final. Si lo hemos hecho bien, nuestro libro no solo lo leerán muchos lectores, sino que los dejará satisfechos y abrirá las puertas para próximas obras. También hemos de empezar a apartarnos de la idea única de leer en papel. Lo que editamos en Internet dispone de un potencial infinitamente superior a cualquier libro impreso, ya que está al alcance de todos los lectores del mundo, y al instante.

MP: ¿Y el ebook? Hay quien dice que potenciará la lectura, por eso de su capacidad de almacenamiento se podrán llevar muchas obras en un pequeño dispositivo. ¿Acabará con el libro de papel?
RA: Yo creo que sí, y lo apreciaremos más con el paso del tiempo. Antes yo no pensaba así, porque yo vengo de una generación que creció sin ordenadores y el papel, el libro, es algo muy preciado. Los niños de ahora nacen acostumbrados a la pantalla, ellos estarán más acostumbrados a ella que al papel, y cambiará la forma de leer y en general del tratamiento de la cultura y de la información.

MP: ¿Cómo cree que puede influir Internet en la Literatura?
RA: Pues mucho, y ya lo está haciendo. Nos permite llegar a mucha gente, en cualquier lugar del mundo con rapidez y sin limitación. Nos permite la promoción sin depender de los círculos de distribución y venta que hasta ahora han limitado al papel. También abarata costes, e incluso nos permite interactuar con los lectores, algo que el papel imposibilitaba si lector y escritor no coincidían físicamente. Es una revolución de la que quizá aún no somos plenamente conscientes de los importantes cambios a los que nos lleva.

 

El profesor Ramón Alcaraz es también usuario de MundoPalabras. Pincha aquí para ver su perfil.

Para saber más sobre Ramón Alcaraz y su taller literario, El desván de la memoria, podéis visitar www.tallerliterario.net

Comentarios (2)

  • Montse Acevedo 8 abril, 2011 at 14:27

    ¿Qué puedo decir?
    Mucho ya lo intuía, va pasando el tiempo y vas conociendo a la gente con la que tratas de una u otra forma, pero he bebido y apurado todo el resto de la copa.
    Un gusto

  • MundoPalabras 8 abril, 2011 at 14:44

    Mucho y muy buen vino ofrece la copa del profesor Ramón Alcaraz. Un placer beber de ella y compartir momentos con él, como esta entrevista.

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