Entrevista a la escritora Felisa Moreno Ortega

La escritora jienense Felisa Moreno Ortega (Alcaudete, 1969) es un claro exponente de cómo los autores noveles, con trabajo y paciencia, pueden crecer en esto de la Literatura. Comenzó a escribir allá por 2006 y su currículum literario ya resplandece de éxito. En MundoPalabras la entrevistamos para que nos hable de ella y de sus primeros años de experiencia como autora. Seguro que podremos sacarle mucho provecho a todas sus respuestas.

MundoPalabras: ¿Quién es Felisa Moreno Ortega? Defínase.
Felisa Moreno: Vaya, la primera pregunta y ya se complica el asunto, es tan difícil definirse a una misma. Soy una persona normal, madre, mujer trabajadora, optimista, desordenada, algo caótica, feliz, (me veo muy lejos de la imagen del escritor atormentado). No sé guardar rencor, me falta tiempo y memoria, me gusta ayudar a los demás, y disfrutar de las pequeñas cosas. Esto, dicho así, puede parecer un anuncio de compresas, con el cielo azul y las nubes blancas revoloteando a mi alrededor. En realidad, también tengo mis complejos, mis miedos, mis temores,… Quizás son estos sentimientos oscuros los que desatan más a menudo en mi escritura, quizás por eso soy tan aficionada a matar a mis personajes, como si convirtiendo mis temores en ficción pudiera erradicarlos de la vida real. No sé, quizás cuando terminen de leer esta entrevista puedan ustedes hacerse una idea de quién soy.

MP: ¿Por qué se dedica la Literatura?
FM: La literatura es parte de mi vida, desde muy pequeña, desde que aprendí a leer, no me imagino vivir sin ella. Saber que existen los libros, que están ahí y que puedo leerlos en cualquier momento me hace sentir bien. Creo que ha sido ese el motivo que me ha llevado a escribir, ofrecer al lector mis historias de una manera generosa, como entiendo que otros escritores me las regalaron a mí. No me guía el ansia de riqueza, ni la obtención de una fama más o menos efímera, algo que, por otra parte, no es nada fácil; más bien la necesidad de compartir mi amor a la literatura.

MP: ¿Cómo recuerda sus inicios en la Literatura?, ¿fueron difíciles?
FM: Estoy en los inicios de la Literatura. Me cuesta hablar en pasado, apenas son cuatro años los que llevo dedicándome a escribir, doy mis primeros pasos. Para mí no está siendo especialmente difícil ir avanzando, despacio, eso sí. Como no me he impuesto grandes metas cualquier logro, por pequeño que sea, me hace muy feliz. Hasta ahora la Literatura me ha dado más satisfacciones que amarguras.

MP: ¿Cómo ha afectado la Literatura a su vida?
FM: Si te refieres a como ha afectado el hecho de escribir, ha sido un choque fortísimo, yo me encontraba inmersa en mi rutina: trabajo, familia, etc., alejada del mundo literario, si exceptuamos la lectura, que siempre ha sido mi pasión. Un día decido participar en un certamen literario, fue algo casual, a partir de ahí se desataron mis ganas de escribir, gané algunos premios y conseguí publicar varios relatos. De pronto me di cuenta que ya no podía vivir sin escribir, que era una necesidad que había permanecido latente durante muchos años y que ahora necesitaba mostrarse, darse a conocer. La Literatura me ha dado otros ojos para mirar la vida, una ilusión nueva por la que luchar cuando ya casi todo está conseguido a nivel personal, me ha traído personas maravillosas que de otra forma nunca hubiera conocido. Y, sobre todo, me hace disfrutar.

MP: La asesina de ojos bondadosos es su primera novela, con la que gano, en el año 2007, el premio a Escritores Noveles de la Diputación de Jaén. ¿Qué ha supuesto para usted la consecución de este premio?
FM: Fue muy importante, no por el premio en sí, sino porque me ofrecía la posibilidad de ver publicada mi obra. Aunque ya tenía algunos relatos editados en antologías de concursos, esta sería mi primera publicación en solitario.

MP: ¿Le ha cambiado mucho la vida desde entonces?
FM: Me ha cambiado la vida en un nivel interno, es decir, yo soy otra persona desde que escribo, evoluciono cada día. A efectos prácticos, mi día a día sigue siendo el mismo, continúo con mi trabajo y mi vida cotidiana.

MP: Háblenos de ella (de la novela)
FM: La asesina de los ojos bondadosos cuenta la historia de dos mujeres, es una obra escrita a dos voces. Raquel, una joven periodista, que investiga un crimen sucedido hace más de veinte años y Severina, la mujer declarada culpable del mismo. En la novela se mezcla la intriga por averiguar los motivos que llevaron a Severina a cometer unos asesinatos tan atroces (mueren una mujer y siete de sus hijos), con la vida personal de Raquel, que regresa a su tierra natal, Jaén, para conocer más detalles del suceso. A lo largo de la obra, Raquel va evolucionando como persona, desprendiéndose de sus miedos y temores infantiles, así como alejándose de la influencia de su novio, demasiado posesivo.

MP: Su última obra, 13 cuentos inquietantes, publicada por editorial Hipálage, fue presentada el pasado 11 de septiembre de 2010. Háblenos de ella.
FM: En Trece cuentos inquietantes se recogen relatos escritos entre 2006 y 2009, algunos de ellos finalistas en diversos certámenes literarios. No están elegidos al azar, todos incorporan algo que los hace especiales. La mayoría de sus personajes son gente común, que se encuentran en situaciones habituales hasta que entra en escena algún elemento perturbador, mágico, irreal… El lector, cuando termina de leer unos de estos cuentos, necesita un tiempo para asimilar su contenido, para comprender lo que realmente ha pasado, que en muchas ocasiones, es algo realmente inquietante. Sus finales son sorprendentes, pero en ningún momento tratan de engañar al lector.

MP: Y acaba de ser finalista del certamen Felipe Trigo 2010. Se ve que no para.
FM: Para mí ha sido muy importante quedar finalista en el premio Felipe Trigo de Narraciones Cortas, por el prestigio que tiene y porque aumenta mi confianza en la novelita finalista, me he animado a enviarla a otros certámenes, incluso creo que podría abrirle las puertas para su publicación en una editorial. Los escritores siempre dudamos de si lo que hemos escrito realmente merece la pena, los premios y las menciones ayudan a reforzar nuestra confianza.

MP: ¿Hasta donde se propone usted llegar en esto de la Literatura?
FM: Hasta donde me dejen. Hasta donde me lleguen las fuerzas. Por ahora sólo pienso en el día a día, en sacar un rato para dedicarlo a lo que más me gusta: escribir. Lo demás, ya irá llegando y, si nunca llega, al menos habré disfrutado por el camino.

MP: Para usted, ¿qué papel juega y ha jugado la Literatura en la sociedad y en la Historia de la Humanidad?
FM: Para mí la Literatura es fundamental, desde los inicios de la Humanidad ya se contaban historias, bien de forma oral, bien a través de dibujos. La Literatura nos abre los ojos a la vida, nos facilita el aprendizaje, la comunicación con otros seres humanos, podemos aprender tantas cosas leyendo… La Historia de los hombres sería diferente si no existieran la Literatura y las artes en general, creo que es lo que más nos distingue de los animales, la capacidad de fabular, de inventar historias.

MP: ¿Cómo ve el futuro de la Literatura a nivel de su país y a nivel mundial?, ¿cree que los autores están obligados en cierto modo a cumplir las características de un bestseller para ver su obra publicada y con posibilidades de llegar a un número importante de lectores?
FM: Me gustaría ser optimista y pensar que todo va genial, que la gente cada vez lee más, fruto de la sociedad avanzada en la que nos encontramos. Lamentablemente parece ser que no es así, que los jóvenes prefieren diversiones más ligeras como la televisión, los videojuegos o Internet, por ejemplo. No sé de quién es la culpa, si del sistema educativo, si de los padres, pero creo que deberíamos reflexionar sobre el tema.
Creo que los bestseller los fabrican las grandes editoriales, y los hay de muy diversa índole y características. Es todo cuestión de marketing. Es posible que alguien que se inicia como escritor se vea obligado a escribir de una forma, digamos, más comercial, si quiere llegar a publicar. Pero también es cierto que cuando un autor tiene calidad y va asentándose en este mundillo puede escribir lo que quiera, y no tiene que atenerse a unas cánones determinados para que su obra se venda y llegue a muchos lectores. Pienso, por ejemplo, en el recientemente fallecido Saramago, sus libros siempre han estado arriba y su obra es muy peculiar.

MP: ¿Qué es un escritor?, ¿tiene para usted esta profesión ese aire idealizado del que a muchos les gusta dotarle o lo ve como un trabajo más?
FM: Creo que es un trabajo que me encantaría hacer, con el que me gustaría ganarme la vida, pero a fin de cuentas un trabajo al que hay que dedicarle mucho tiempo y constancia, y que no siempre es agradable. Además pienso que es un trabajo mal remunerado, la mayoría de los escritores de nuestro país no viven de sus ingresos por la venta de libros sino por actividades paralelas o complementarias como dar conferencias, talleres, escribir artículos, asistir a programas de radio o televisión, etc.

MP: ¿Cree que se puede vivir de la Literatura? Lo cierto es que no parece que haya muchos que pueden hacerlo. Usted, además de escribir, trabaja en Desarrollo Local. ¿Ha pensado alguna vez en dedicarse sólo a las letras? El reconocimiento no le está faltando.
FM: Bueno, me he adelantado a esta pregunta, como decía anteriormente veo complicado vivir sólo de la Literatura. Por ahora no tengo previsto dejar mi trabajo, con el reconocimiento no se vive, ni se pagan las facturas.

MP: ¿Qué es lo más gratificante de ser escritor?
FM: Inventar historias, personajes, mundos. Eres un creador, dónde antes no había nada ahora hay vidas, protagonistas, personajes secundarios, paisajes,… Y lo mejor de todo es compartir lo que has creado con otras personas, hacer que ellas sientan lo mismo que tú, y a la vez distinto. Porque cada libro es diferente según el lector que lo lea, yo lo he podido comprobar con mi primera novela, en los comentarios que me han hecho, nada similares. Eso es lo maravilloso de la Literatura, todos podemos ver la misma película, pero ninguno leemos el mismo libro, siempre interviene nuestra imaginación, que es la que termina de escribir la historia.

MP: ¿Y lo más frustrante?
FM: Los fracasos: Las negativas de editoriales y agentes a confiar en mi obra; los certámenes que no gano (la mayoría); las correcciones interminables; la falta de confianza en lo que escribo. A veces pienso que lo que hago no vale nada y me dan ganas de tirar la toalla y dejarlo, me digo: si no soy capaz de aportar nada nuevo, ¿por qué escribo? En fin, son rachas que, afortunadamente, pasan.

MP: ¿Debe el escritor construir una Literatura capaz de llegar a todo el mundo o limitarse a escribir para aquellos que considera capaces de entenderla?
FM: Creo que el escritor debe escribir lo que le guste, lo que le salga de dentro. Las imposturas, las falsedades acaban notándose. A veces me planteo que mi Literatura es muy sencilla, que mi lenguaje es llano, que no recurro a palabras demasiado cultas, que quizás debería elevar el nivel de mis escritos. Luego pienso: entonces no sería yo, sería otra la que contara las historias, y éstas sonarían falsas, no sería capaz de transmitir mis verdaderos sentimientos.
Supongo que habrá escritores que les pase lo contrario, que su nivel intelectual sea tan alto que le resulte complicado adaptarse, o que se sientan cómodos siendo elitistas.
En fin, pienso que no está mal que haya un poco de todo. Desde luego yo escribo para todos los públicos, lo mismo me leen licenciados que amas de casa. Cada uno leerá un libro, como dijimos en una pregunta anterior, cada cual sacará sus propias conclusiones.

MP: ¿Cree usted que el escritor tiene alguna responsabilidad con respecto a la sociedad o es sólo alguien que cuenta historias para entretener?
FM: El escritor es una persona. Hay personas comprometidas con lo que pasa a su alrededor y otras no tanto. Cuando escribo no suelo plantearme si mi relato o novela aportará algo a la sociedad, pero si que es cierto que hay temas que me preocupan: el maltrato, la pobreza, la infancia, los ancianos, el hambre,… y son temas recurrentes, que acuden a mí sin yo llamarlos. Esa preocupación que subyace en mí aflora a la superficie a través de mis historias.

MP: ¿Escribe para usted mismo o lo hace “pensando” en los demás?
FM: Escribo lo que fluye, lo que nace en un momento de inspiración. Reviso pensando en los demás, en que alguien después leerá aquello que escribí un poco a lo loco y que necesita un buen repaso para que transmita lo que quiero.

MP: ¿Cuál es la obra de la que se siente más orgullosa?
FM: Mi asesina de los ojos bondadosos me ha dado muchas satisfacciones, siempre tendrá un lugar en mi corazón de escritora, por ser la primera, por el esfuerzo que supuso acabarla, por el premio que recibió.

MP: Díganos de qué personaje creado por usted ha sentido o siente auténtica predilección. ¿Por qué?
FM: Severina, una de las protagonistas de mi primera novela, es una mujer muy especial, física y emocionalmente hablando. Una mujer fruto de la época que le tocó vivir, apegada a la iglesia, que no pudo contener sus celos, su odio y que pagó un alto precio por ello.

MP: ¿Está usted presente en su obra, en sus personajes?, ¿podemos intuir su personalidad?
FM: Supongo que sí, que en cada relato, en cada novela, voy dejando un poco de mí, de mis gustos, de mis miedos, de mis alegrías, de mis frustraciones, de las lecturas que me conmovieron… Al principio, cuando empecé a escribir cuentos, traté de mantenerlos alejados de mí, situándolos en otras épocas, adoptando personajes masculinos, etc. Esta actitud venía motivada por el miedo a que pudieran pensar que mis escritos eran autobiográficos, soy una persona tímida, me cuesta mucho exponerme. Cada vez me importa menos esta cuestión, poco a poco me voy liberando de ese miedo a mostrarme.

MP: ¿Puede adelantarnos algo de su próximo proyecto? ¿Se puede desvelar el título?
FM: Ahora mismo estoy con la promoción de mi último libro “Trece cuentos inquietantes” y apenas dispongo de tiempo para pensar en otra cosa. Aún así tengo en la cabeza una historia que para mí implica dos retos. Primero, pasar de la novela corta a la novela propiamente dicha. Las tres obras que he escrito hasta ahora no llegan a las doscientas páginas. En segundo lugar, realizar un trabajo de documentación, parte de los hechos trascurren en el Madrid de los años 20, en el siglo pasado. No sé si lograré llevar a cabo este proyecto, al menos lo voy a intentar, no sería la primera novela que se queda a medias, tengo un par de ellas esperando el momento en que decida retomarlas.

MP: ¿Podría resumirnos su forma de trabajar? Cómo crea la historia (¿toma notas, la esquematiza, realiza un borrador previo, etc.?), cómo da vida a sus personajes, cuáles son sus manías como escritora…
FM: Soy un tanto anárquica. Un auténtico desastre. Recuerdo que el año pasado asistí a una conferencia de Almudena Grandes donde contaba que ella era muy meticulosa y organizada, que definía la estructura de la novela desde un primer momento hasta el punto de tener claros cuántos capítulos la compondría y el número de páginas que tendría cada uno. Me sentí un poco acomplejada y poco profesional. En mi caso apenas tengo una idea vaga de lo que será la estructura y los personajes principales, no siempre tengo claro cuál será el final, ni los personajes secundarios.
Apenas tomo notas, suelo desarrollar la historia, sobre todo en los relatos cortos, en mi cabeza. A veces mientras que hago otras cosas, como las tareas de la casa, quizás esa sea la explicación de que se me peguen tan a menudo las lentejas. Cuando me siento a escribirlos dejo que la historia vaya fluyendo hacia ese final que he imaginado, normalmente acabo sorprendiéndome de lo que he escrito.
De todas formas pienso que, para abordar una obra más larga, sí que se hace necesario tener definida una estructura principal, saber hacia donde se encamina la historia, aunque luego pueda sufrir algunas desviaciones a lo largo del proceso de escritura.
Supongo que mis métodos de escritura no son un buen ejemplo para nadie, espero que ningún escritor novel que lea esto decida secundarme.

MP: ¿Diría usted que llega a sufrir durante el proceso de escritura de una obra? Me refiero a dos aspectos: por una parte, tanto al escribirla como al corregirla; y por la otra, que su personajes le hayan hecho sufrir por cómo actuaban y lo que les pasaba durante la historia, como si fueran seres ajenos a su voluntad.
FM: Sí, me implico muchísimo en las historias, a veces se me han humedecido los ojos al escribir ciertas frases. Mis personajes tienen vida propia y me hablan, son ellos los que me dicen al oído las palabras que tecleo en el ordenador, por eso, a veces, yo misma me sorprendo de lo que he escrito. También he sentido miedo, recuerdo un relato sobre una mancha en un espejo, se me ponía el vello de punta mientras que lo escribía o el de La piel de la serpiente, incluido en el libro de Trece cuentos inquietantes, en el que aparece una misteriosa grieta en el techo. Y lo curioso es que esos pasajes en los que yo me he emocionado, he sentido miedo o tristeza, son los mismos en los que luego los lectores me han dicho que han sentido temor o que han llorado al leerlos. Es la magia de la literatura que nos permite compartir emociones a escritor y lector, aunque nos separen kilómetros o años (o siglos) de distancia.

MP: ¿Qué autores han influido en su obra?
FM: Tengo que reconocer que no soy muy fiel a ningún autor, mis lecturas son muy variadas, me gusta casi todo. Aunque en los últimos tiempos, desde que escribo, soy más exigente y no suelo terminar los libros que considero que no me aportan nada, muchos de ellos best seller que copan los escaparates de las librerías.
Hecha esta salvedad, García Márquez es uno de mis autores favoritos, desde que, siendo aún adolescente, leí Cien años de soledad, se convirtió en uno de mis preferidos y he leído (y releído) la mayoría de sus obras. Quizás de él he heredado mi gusto por introducir elementos mágicos o sobrenaturales en mis relatos.
Más recientemente he descubierto a una escritora, Irene Némirovsky, que me ha cautivado. De origen ruso, pero afincada en París, murió en la Segunda Guerra Mundial en un campo de concentración, la mataron por ser judía. Su literatura me parece tan intensa y hermosa que he buscado todas sus obras publicadas en español. Su novela El ardor en la sangre, me inspiró un relato que titulé de la misma forma y que ganó el Premio de Mujeres Creadoras de Baena (Córdoba).
De los actuales me gustan Muñoz Molina, Vargas Llosa, Gioconda Belli, Anna Galvada, Coetzee, Doris Lesing, Michel Houellebecq, Martín Gaite, Almudena Grandes, Eslava Galán… Creo que no acabaría nunca, me dejo muchos atrás.
Quisiera hacer una mención especial de Saramago, Caín, su última obra me parece sublime, Ensayo sobre la ceguera también me impactó.
En fin, son tantos, no creo que mi literatura beba sólo de unos pocos, prefiero pensar que mi estilo es propio, y me gustaría que, algún día, fuera reconocible como tal.

MP: ¿Un autor actual que le guste? ¿Por qué?
FM: Bueno, ya he relacionado anteriormente unos cuantos, como ahora mismo estoy leyendo Sofía de los presagios, de Gioconda Belli, me quedo con ella, no digo que sea la mejor escritora que he leído, pero sí que consigue atraparme con sus historias, su prosa brillante y su marcada inquietud feminista.

MP: ¿Y uno que no le guste? ¿Por qué?
FM: A pesar de que he leído muchas obras suyas, o quizás por eso, ha dejado de gustarme Pérez Reverte. Creo que su escritura no me aporta nada, no es mi estilo.

MP: ¿Qué la parece la llegada del libro electrónico?, ¿una ventaja o una irrupción de la tecnología en el tradicional mundo de la tinta y el papel?
FM: La tecnología está presente en nuestras vidas, lo queramos o no. Nuestros hijos, en vez de un pan, traen un portátil debajo del brazo. Es increíble la facilidad que tienen para manejar cualquier aparato electrónico. No podemos dar la espalda a este hecho, el libro se tiene que transformar para adaptarse a los nuevos tiempos. Aún así, no creo que el libro tradicional desaparezca, aún somos muchos los que disfrutamos con el tacto del papel, con su olor, con su presencia en las estanterías de nuestras casas. La televisión no pudo matar a la estrella de la radio como preveía la canción, ¿no? Espero que puedan convivir las dos fórmulas, al menos durante un tiempo.

MP: Imagine que otro autor novel le pide dos consejos: ¿Qué debo hacer para mejorar y crecer como autor?
FM: No me siento capacitada para dar consejos, soy yo la que los necesito, y mucho. En fin, trataré aportar mi propia experiencia.
Para mejorar es imprescindible ser muy, pero que muy autocrítico. Cuando empezamos a escribir todo lo que hacemos nos parece magnífico, nos cuesta evaluar nuestra propia obra y no solemos escuchar los consejos que nos dan. Son los otros los que se equivocan, son los lectores los que no han sido capaces de captar el mensaje que nosotros hemos expresado inmejorablemente. Esta es una gran equivocación del escritor novel. La responsabilidad de que la obra llegue al lector tal como la imaginamos es nuestra. Podemos tener magníficas ideas, pero hay que saber plasmarlas de forma correcta, bien estructurada, con un estilo claro, con una redacción correcta, por supuesto sin faltas de ortografía o gramaticales. Ahí es donde pueden ayudar mucho los talleres literarios, el profesor te dirá tus defectos, tanto de estilo como de estructura. Sólo tengo que releer los relatos de mis inicios para comprender cuánto necesitaba alguien que me guiara. En mi caso opté por apuntarme a un taller a través de Internet, era la fórmula que mejor me venía porque se adaptaba bien al escaso tiempo del que disponía. Elegí El desván de la memoria tras conocer a Ramón Alcaraz, su director, en la entrega de premios de Canal Literatura en Murcia. Él iba acompañando a Mercedes Martín Alfaya que resultó ganadora ese año. Sus alumnos me hablaron tan bien de Ramón, que vencieron mis reservas y al poco me apunté al taller. Sobre todo necesitaba tener a alguien que me apoyara, alguien en quien confiar, y que fuera sincero conmigo y con mis escritos. Después de tres años creo que se han cumplido con creces mis expectativas.
Con esto no quiero decir que sea imprescindible estar en un taller, sólo que a mí me ha ayudado muchísimo. Hay otras opciones como comprarse libros didácticos, que también hay muchos. Podría recomendar el Arte de la ficción de David Loge; Como ser novelista, de John Gardner; La loca de la casa, de Rosa Montero, Escribir es vivir, de J. Luis Sanpedro o cualquier manual que editan muchos de los talleres que hay por Internet. Sí considero necesario que el escritor novel se forme en el arte de escribir. Ni que decir tiene que hay que leer muchísimo, dedicar más horas a la lectura que a la escritura. Nos alimentamos de lo que leemos, es parte de nuestra materia prima.

MP: ¿Qué no debo hacer para no fracasar en el intento?
FM: – No debo pensar que mi primera obra será todo un éxito editorial. Por muy buena que sea, siempre intervienen factores externos que no podemos controlar, es complicado que una editorial importante apueste por un novel. Esta carrera es de fondo, se ha de construir poco a poco, es un camino lleno de obstáculos. Sólo los que confíen en lo que hacen, los que no se rindan ante el primer contratiempo podrán llegar al final. Y tampoco está claro que ese final esté el éxito y el reconocimiento, también interviene el factor suerte.
– No debo tirar la toalla a las primeras de cambio si un relato no es seleccionado en un concurso o esa novela, en la que tanto tiempo he invertido, es rechazada una y otra vez por las editoriales. Hay un momento para cada obra, si lo que escribo tiene calidad, alguien apostará por ello, antes o después. Hay que vivir en esa confianza. Sé que es difícil, los escritores somos inseguros por naturaleza, un rechazo puede doler mucho y llevarnos a tirar una obra a la papelera o dejarla olvidada en un archivo. A mí me pasó con mi novela juvenil El club de las palabras prohibidas, una editorial me dedicó unas palabras poco halagüeñas sobre la misma y perdí la confianza en ella. Pocos meses después, otra editorial a la que la había enviado, se interesó por ella, si todo va bien saldrá editada el próximo 2011. Con esto quiero decir que es importante ser críticos con nuestra obra, pero a la vez debemos tenerle confianza. Tanto los concursos como las editoriales tienen criterios propios a la hora de seleccionar una obra, esos criterios no siempre tienen como prioridad la calidad de la misma.
– No debo esperar sentado a que las cosas sucedan. Hay que moverse, buscar certámenes a los que presentar nuestros escritos, relacionarse tanto con gente que conoce el sector editorial como con otros escritores que empiezan, promocionar nuestra obra a través de Internet, colaborar en revistas digitales o en papel, enviar nuestras novelas a agentes editoriales, darnos a conocer en los medios de comunicación locales, contar a todo el mundo que escribimos, no es ninguna vergüenza, aunque al principio cuesta. Son consejos similares a los que podrían dar unos orientadores laborales a aquellas personas que buscan empleo. Aquí buscamos trabajo como escritores, tenemos que poner en valor todo nuestro potencial para lograr conseguir ese empleo, el que más nos gusta: el oficio de escritor. Nadie va a venir a nuestra casa a buscarnos si no nos damos a conocer.
Mi último consejo sería no tener prisa por triunfar, por alcanzar la fama, por ganar dinero… Lo importante es disfrutar haciendo lo que más nos gusta: escribir.

 

La escritora Felisa Moreno Ortega es también usuaria de MundoPalabras. Pincha aquí para ver su perfil.

Comentarios (2)

  • Jaragua 5 agosto, 2011 at 19:35

    Suscribiría casi cada palabra de esta entrevista, excepto lo de Pérez Reverte, que me gusta mucho.

  • MundoPalabras 11 agosto, 2011 at 15:43

    Nos alegramos de que hayas disfrutado con esta entrevista, y de que casi estés al 100% de acuerdo con lo de dice Felisa Moreno 😉

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