Nube de fantasía recorre la piel, llena el lugar. Sueño vivido casi palpable, casi real. Ángel o demonio, no se puede definir, no se puede combatir, solo disfrutar de su presencia. ¿Imaginación? no lo creo ¿Realidad? poco probable. ¿Tal vez locura? ¡eso es! una locura que envuelve los sentidos.

Nube de fantasía color canela suave y rebelde al viento. Visos que deleitan la mirada. Mágica luminosidad. Centro del palpitar de apretadas palabras, que temen tomar vida. Intimidación en frente, mirada sutil que derrite el cristal forjado en el pecho.

Nube de fantasía, nube de primavera ardiente celestial y de hielo infernal. ¿Una realidad? lo quiero creer, lo quiero creer. Un sueño, me cuesta despertar. No puede describirse sobre el papel, no puede dibujarse con palabras. No hay verbos que pudieran describir el deseo, la belleza. No hay palabras adornadas de carmesí. No hay delicadeza tan sutil para describir un poco la delgada línea alrededor de la comisura de los besos. No hay forma de hacerlo. Solo desear ser quien beba de ellos.

Nube de fantasía que envuelve la figura enigmática que ciñe la vista. Ardiente volcán se desata en el suspirar profundo que a la distancia que incinera el espíritu, que nutre el rojo sueño, que excita la fantasía, que desata el tamborilero que resuena en el pecho, quien marca su marcha con el agitado respirar que viene al despertar, después de tener entre sus manos la suave seda.

Nube de fantasía que has detenido el corazón solo con la miel que lleva tu mirada. Intrínseca y enigmática. Errática y confusa. Deseosa y tímida. Panal tan dulce e imposible de ignorar. Panal tan dulce que te invita a soñar, a crear el mundo ideal, el momento perfecto, el acto celestial.

Nube de fantasía perfecta, nube de primavera. Llevas en ti el calor, la belleza del infierno y la sensualidad del cielo. Congelado mortal ante ti, solo puede escribir e intentar hacerte sonreír. Solo puede intentar manchar el papel tratando de describir lo que se siente, lo que se vive… lo que inspiras.