Esto es un eryngium campestris o, en román paladino, un cardo, concretamente un cardo corredor o setero, que además tiene muchas propiedades beneficiosas.

 

 Así que vaya por delante que yo, aunque sin espinas aparentes a la vista, soy de naturaleza parecida. Derívese a más agreste o abrupta en días revirados y, en modo habitual, con tendencia a mantener las distancias, salvo en circunstancias de mucha confianza o en las más íntimas. No porque vaya a pinchar a nadie, para eso a veces es más efectiva una mirada que una espina, sino para que no me pinchen a mí ni por defecto ni por exceso.

 

   Dicho esto, la cuestión es que en absoluto rechazo muestras de afecto, cariño, amor y similares si no son excesivamente empalagosas o repetitivas, pero será difícil que salgan de mí en igual medida. Además, a estas alturas de la película, a la gente que me conoce (familia, amigos…) le sorprendería sobremanera que de repente me diera por el achuchón, el besuqueo o el toqueteo a diestro y siniestro.

Esas efusividades solo consiguen sacármelas -en mayor o menor medida y también según el día…

CONTINUA EN MI BLOG. Pinchad en la foto y gracias de antemano.

cardo cari