William-Adolphe_Bouguereau_-_Gabrielle_Cot_-_Sotheby's¿Qué detuvo a nuestros labios antes de que nuestras bocas se tocasen? No lo sé, y quizás nunca lo descubra, solamente sé que fui consciente en aquel instante de que la tenía sujeta, por así decirlo enredada entre mis manos, atada a mis falanges, mientras la húmeda tela quedaba plegada sobre sí misma formado escuetas arrugas, como si ésta hubiese comenzado a deteriorarse. Contuve el aliento sin llegar a exhalar ni una sola palabra, porque sabía que quería oírle decir mi nombre antes de que sus labios me tocarán. Pero enloquecí descontrolado al notar la yema de sus dedos oprimiendo mi rostro, y quise entonces engañar a las horas escondiendo a los minutos debajo de sus párpados, para que los segundos no tuviesen tiempo de convertirse en efímeros instantes reducidos a cortos periodos de tiempo. Fue entonces cuando quise decirle lo que no le había dicho hasta entonces, que la quería por ser la única mujer capaz de hacerme sonreír de verdad, por enseñarme que amar no significa obligar, que la razón ha de ser tan valorada como la pasión, y por muchas otras tantas cosas que hasta el corazón olvida y el recuerdo lo menciona en voz alta cuando ella esta cerca de mí. No sé si será la duda la que me atosiga o el miedo a fallar lo que me incita a tomarla con más fervor entre mis brazos, pero creo que merece la pena intentarlo, por lo que espero que algún día comprenda como me siento; así que he decidido que voy a besarla, tal vez en el mismo instante en el que viento sople y se levante, para provocar en su estado de ánimo una sensación inigualable.