Sigo aprisionado entre las paredes
de tu espera,
apuro las últimas bocanadas
del aire que un día pude encontrar
en los jardines de tus ojos
al mirarme sin ninguna reserva.
Antes de empezar a sentir
cuántas palabras pueden separar
todo aquello que la luz
desveló, solo entonces
podremos sonreír en esa foto.
Mis paseos rodean la noche perpetua
dueña de más de un lamento.
En esta parada de la estación
que oculta juegos de la niñez
te espero entre notas perdidas
ávidas de saltar, de dar el paso
que lo renueva todo,
sellando la cercanía de nuestros
deseos hasta perdernos
sin dejar nada atrás.

Sin reservas de ti