Amanece tantas veces
en los aledaños de tu alma
que mis ojos se desatan
por ver tu desnudez.

Últimos sonidos destilan
tu forma de amarme,
rebosante de tus caricias
parto hacia las tierras de tenerte.

Sigo ausente de mis antiguos
sueños porque tú me lanzas
hacia mares serenos de tonos violetas
para amarrar mis miedos.

Si llega la calma quiero
que me encuentre junto a tu pecho
y que mi nombre se funda con tu aliento
parar surcar la inmortalidad.

Últimos destellos como estrellas
encuentro entre los pliegues
de tus te amo, llenándome.
Si fuese aire seria eterno fluir en tu pecho.