Van encontrando en mi interior
entrada sonidos errantes,
huérfanos de nuestro calor.

Como pasos hacia el abismo
siento mis miedos cuajados de ti;
brillan tanto nuestras vidas.

Sin querer partir hacia esa parada
que nunca hallará cabida en mí;
derrotados, somos dos en la distancia.

Y si en aquella caricia adivine tu miedo
tocando los versos que te dan voz,
ahora, nuevas soledades nos devoran a los dos.

Las luces temblorosas que tus ojos
escondían tras el vértigo de esa caída
nunca dolerán lo suficiente.

Partimos en un viaje que jamás nos traerá
más acá de este sol
que cuenta una historia tocada con piel.

Una canción narrada bajo el amor,
ese que duele al apagarse
pero igual enciende lo mejor de las personas,
una vez calienta los motores
de la ilusión, compartida e irrepetible.

No pierdas más lágrimas en el ascenso,
porque si miras solo un instante
por esa ventana que es tu alma
verás mi amplia sonrisa
desvanecerse en tu cálido abrazo;
quédate conmigo.