Considero a mi estupidez la más grande de las excusas para seguir sometida a tu descaro, hoy duele, hoy caí de bruces contra el suelo una vez más, otra vez.

La ciudad exclama mi presencia y yo no quiero verla, no quiero verla si no tiene tu encanto, déjame escondido uno de tus besos en cualquier esquina que yo saldré a buscarlo.

¿Será que no aprenderé?
¿Será que la piel desbordante de tus labios no me dejará más?

No se qué sigo esperando de ti, si sólo prometiste un aire vacío, un aire que se desprende del respirar de la gente, ese aire es una minucia para mí, sólo quiero el aire prometido lleno de tu aroma, que entre directo a mis pulmones y saque el aire negro y enrarecido que habita en mí, ¿por qué deseo aquello, si por ti mi aire se volvió negro? ¿por qué espero aún algo que venga de ti?

¿Habrá algún hechicero que saque de mis entrañas el olor a podredumbre? creo que ese es tu verdadero olor, por qué no vienes a recogerlo, por qué no te haces presente con tu orgullo caído, déjalo en el suelo que recogeré el mío y pasaré un par de veces por allí.