Otra mañana en tu acertijo
contando plumas de cisne
sin notar la sed que da
el deseo de tenerte.

Descalzo avanzo sin timidez
por las calles que dibujan
tu sonrisa cada mañana
esa que me contagias sin tocarme.

Cuando éramos inocentes
teníamos verdaderos tesoros
por compartir con el mundo
y fuiste tú ese otro mundo.

Crecí bajo esa sombra que son
tus manos plenas de candor
inspiración continua para
mi, solitario errante.

Te adivine antes del primer beso,
convergemos en nuestra desnudez
solo arropada por nuestros gemidos;
cómplices somos del hoy.