¡MI TRISTE MUNECA DE PORCELANA!

Cuídate de los hombres que solo se sienten
satisfechos cuando a la mujer
le saltan los ojos de las órbitas
y no tienen ánimo ni para pedir auxilio.

Fue una de las mujeres
más guapas de la ciudad,
le rompió su marido
de los huesos la mitad,
los labios y los dientes.
Algunos afirmaban
que fueron accidentes.
¡Mi triste muñeca de porcelana!

Mª Loreto Sutil Jiménez
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