Mátame con tu sonrisa como lo haces siempre y devórame en las noches con la misma pasión. Que tus palabras sean los puñales que me atraviesen el corazón y tus uñas los que atraviesen mi piel. Respira fuerte, déjame sentir tu aliento desbordar mientras la unión continua.

Tus ojos desorbitados serán lo que me hará continuar y llevarte mucho más allá de las estrellas… tan terrenal, pero tan etéreo… donde los sueños se sientes como verdad.

Mátame, devórame y cúrame con tu aliento placentero, ese que liberan tras cada movimiento; ese que anhelas en las noches frías noches y en las calurosas mañanas… ese por el cual tu sonrisa aflora y tu piel se eriza… ese por el que susurramos al oído maldiciones y bendiciones, mientras la conciencia se consume en medio de las llamas del placer que solo el cielo puede ofrecer.