Volveré otra vez a los poetas:
-frágiles páginas de tiempos idos-.
Sobre el regazo entre manos inquietas,
despertarán cual pájaros dormidos.

Traeré al instante, la emoción
de rimas recitadas con placer.
Gozo y palabras dichas con pasión.
Aun a solas, no podré temer.

El calor en la sangre de mis manos
vendrá a mis dedos de sensibles yemas.
Habrá poetas. ¡Siempre habrá poemas!

Los versos y los libros: mis hermanos.
No habrá un otoño para ajar sus hojas.
Si los lees, de penas te despojas.

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