Encerrada en una tumba sin ninguna riqueza en mi vientre,
porque todas te las di,
me pregunto si hay aún algún pensamiento fértil que erice mi piel,
y la tuya también.

Me despojo de la piel descolorida
que algún día pintaste con tus labios,
¿sabías que la pintura falsa no dura?
¿pensaste que nunca lo sabría?
mírame, contémplame,
te darás cuenta lo desnuda que estoy,
te llevaste todo y dejaste hoyos en mi piel,
¿te imaginas como estoy por dentro?
Siéntelo, tal vez te salgan llagas quemándote en mi infierno.

Delíneame con el mejor pincel,
mójalo con lo que brote de tu corazón,
ahora sí,
vuélveme a pintar con palabras que sepan a verdad,
dale el color verdadero de la vida a mi piel,
cúrame de las heridas que me dejaste y
devuélveme todo lo que me quitaste,
¿podrás?
¿podré?

Entres sombras que susurran en mis oídos,
trato de recordar el abrazo más fuerte que me diste,
las palabras más sinceras que me dijiste,
el lugar más bonito al que me llevaste,
la canción más dulce que me dedicaste,
la mirada más profunda que me ofreciste y
la sonrisa que hizo alegrar a esta alma,
que ahora perdida está,
todo lo llevaba consigo y
ahora en una bolsa de trapo,
quedó abandonada en el andar.

Cárgala y ponla sobre mis hombros,
tráela a mí,
no la sueltes hasta cuando ya no pese llevarla más,
hasta cuando todo de nuevo parezca de verdad.