{Camaguey, Cuba.  Mi ciudad natal.

 

Has sido siempre mi realidad más cercana.

Pude haber transitado rutas

desesperadamente hermosas,

permanentemente iluminadas

pero nada comparado con tus callejones

de mayúscula majestad,

oscuros hasta el delirio y la locura.

Tus plazas son únicas como únicas son tus avenidas

adoquinadas, celosamente guardadas

por anchos portalones

y ventanales de aherrojados arabescos.

¿Y qué decir de tus tejados, sus frenéticos colores

fundidos por el fuego?

¿Y tus torres clericales? ¿Y tus parques?

 

Mi ciudad bendecida por patriotas y poetas

fundida en el verso y la sangre

en el aroma y la fragancia

de la yerba buena y el culantro

en aquellos patios donde el tinajón

es el fiel testigo de tu historia.