Fuiste el único que interrumpió mi inocencia con un simple te quiero,
fuiste el único que me hizo descrubir un mundo nuevo escondido tímidamente detrás del horizonte,
fuiste el único que hizo que de mí saliera un te amo embelesado,
cual seda deslizándose por mis labios,
que bien se sintió,
oh Dios aún lo recuerdo.

Aquel te amo perdió sentido
como un remolino de hojas secas que no saben su rumbo ni a donde van a ir a parar,
aquel amor que lo descrubrí por mí, no lo aprendí de ti, sé lo que sentí.

Aunque sé que no vendrás, te espero desde el día en que te fuiste.
En cada una de mis manos tengo sentimientos que oscilan entre lo correcto y lo que verdaderamente deseo,
tal vez seas la parte podrida de mi alma que me carcome los huesos con la misma desesperación de volver a verte.

Me pregunto una y otra vez ¿Por qué?
La dependencia frustrada de mis sentimientos me da la respuesta,
siempre habrá una luz de esperanza
mientras ilusamente dibujes en mi mente un te amo que se desliza como seda por tus labios.