Y cuando todo parece hundirse, viene la vida y te sorprende. Y vuelve a repetirte esa lección que ya hace tiempo aprendiste. Que lo bueno hay que vivirlo, agarrarlo y no soltarlo. Que lo malo no es tan malo. Que las cosas pasan porque el cambio es necesario.
Hay que evolucionar y crecer. Romper moldes, abrir la mente y el corazón. Avanzar sin miedo. Como suele decirse, mirar hacia atrás solo para ver todo lo que se ha conseguido.
Y, sí, hay veces que lo no planeado molesta y lo etiquetamos de malo. Pero, en realidad es tan malo vivir el cariño de la gente que te quiere, disfrutar de una tarde de risas, que un simple paseo por el parque se convierta de nuevo en tu mejor regalo?
Por eso la vida vuelve a repetirte la lección: “disfruta las pequeñas cosas que forman parte de tu día a día y sonríe. Sonríe porque has sido elegido para vivirlas una vez más.”