No soy el príncipe de cenicienta, nunca conquisté su corazón, nunca me esforcé por vestirme de azul. Pero ella, siempre me quiso en su cama, a pesar de odiarme.

Llora y patalea, maldice al cielo y el infierno, por ser quien soy, por ser lo que soy. No soy el príncipe azul que soñó, no soy, ni lo seré, nunca lo quise ser.

Pero aquí estoy de nuevo, dándole lo que siempre quiso, lo que deseo. Aquí estoy en su lecho, amado y aun paso de ser odiado.

Siempre volveré, ella siempre quiere que vuelva al único lugar donde me ama. Donde no quiere a un príncipe vestido de azul, donde ama lo que odia de mí.