Me piden que escriba, me esfuerzo por hacerlo… trato de derramar un poco de sentimiento, de cautivar algunos ojos, pero solo logro desfogar mi negra alma, solo logro manchar el papel con el tizne del carbón de lo que fue mi corazón.

Me piden que escriba, que haga volar la imaginación y plasme mis sueños de ilusión y amor. Pero lo único que logro es traer el terror de mis noches, la masacre de mi alma en pedazos y las lágrimas que brotan como sangre.

No soy un poeta, ni un escritor, no lo soy… no porque pueda hacer que algunas palabras rimen, lo sea. Solo soy el arlequín de la palabra, que escribe lo contrario de lo que siente, que trata de dibujar la sonrisa y robar un suspiro… pero que no se atreve a verse al espejo, porque teme a su propio reflejo.