Historias de amor en tiempos de sueños

Historias de amor en tiempos de sueños

En tiempos Medievales en un elegante castillo, lleno de árboles, vegetación muy húmeda y rodeada por un gran río, vivía una muchacha muy bonita, morena, con vestidos de encajes blancos de la época, tenia una mirada triste y a la vez encantadora por su luz, sentía mucho dolor en su corazón y pedía ayuda todos los días en las orillas de aquel río que aislaba su castillo, ella intentaba encontrar a su verdadero amor y solo se le escuchaba llorar por no poder tener consigo a su amor, mientras en la otra orilla estaba yo, ansiaba poder cruzar esas aguas, ayudarla, abrazarla, pues aunque no sabia de quien se trataba, sentía el mismo sentimiento hacia ella, pero lo peor no era aquel río que nos separaba, era el tiempo y el espacio, porque este ya no era el mío, ella estaba en la época medieval, yo en actual y esto reflejaba la eterna separación entre ambos, vivíamos tiempos diferentes, el paisaje en la otra orilla en que ella estaba era antiguo, mientras el mío era moderno, pero de pronto sentí dentro de mi corazón algo que dijo :
El Amor no tiene tiempo, espacio, no tiene reglas establecidas, no tiene cadenas, no es ni fiel, ni infiel, no es ni sexo, ni amistad, no es nada de lo que estaba establecido en la lógica mental de nuestra conciencia, el amor era mas grande que todo eso, era apasionado, libre, entregado a un inmenso cariño y cuidado, sobretodo la necesidad de sentir y tener a mi lado aquella persona, en fin, era algo que no se podía entender, ni explicar y por supuesto yo no querías despertar nunca, lamentablemente sonó el despertador y con gran tristeza comente en voz alta “Que lástima de no haber tenido la oportunidad de conocer aquella mujer que tanto marco mis sentimientos en este sueño”
Lo cierto es que yo quería seguir soñando, saber quien era aquella chica por la cual estaba perdiendo hasta mi conciencia por el amor que desprendía .
Amigos míos, después de varios años y no por casualidad volví a encontrarla, esta vez sentada en un sofá, era una muchacha preciosa, muy parecida a la del sueño, fue tal mi alegría, mi sorpresa, que me quede bloqueado, no supe ni que decirle, quedo todo en silencio, ella aguardaba una cita en una consulta medica y de pronto se volcó todo en mi corazón, nos miramos un rato, creo que ella también supo en aquel instante quien era yo, pero cuando me acerque a tocarla, sonó el timbre de mi consulta, me había quedado dormido por el cansancio acumulado, pero esta vez desperté aprendiendo lo importante que es también tener sueños y que no importa el tiempo, ni el lugar, ni el espacio donde estés, porque lo más grande que te puede ocurrir en esta vida o en otras si es que las hay es sentir el VERDADERO AMOR.