Mira ese atardecer. Sus colores son distintos. Siente su brisa. Ha venido para llevarse tus malos recuerdos.
Sé por qué sonríes. Porque esas sensaciones no son nuevas. Sabes que no importa ni el lugar ni el momento. Sabes que tienes un alma libre que no entiende de asientos.
Dónde decidirá ir esta vez? Qué pretenderá mostrarte?
No hagas preguntas. Vuelve a perderte entre sus deseos. Déjala crecer. Permite que siga viviendo.