Hablamos con Francisco Félix Caballero

Foto_mp_CaballeroEsta semana tenemos el placer de hablar en mundopalabras.es con Francisco Félix Caballero, un autor malagueño que se gana la vida como doctor en Estadística, con una carrera profesional orientada a la investigación y docencia, pero que siempre que puede se dedica a una de sus pasiones, la escritura. Recientemente ha publicado “La resurrección de los muertos” con Éride Ediciones. Conozcamos su obra y un poco mejor a la persona detrás de este libro de poesía.

¿Podrías contarnos cuál fue el germen de “La resurrección de los muertos”? ¿Recuerdas cuál fue el momento en que decidiste que tenías que escribir este libro?

Yo tenía ya una serie de poemas escritos que compartían un fondo común: estampas cotidianas que transcurrían en el alambre que conecta esa dicotomía existencial que conforman vida y muerte. Entonces escribí “La resurrección de los muertos”, un poema que habla de aferrarse a las segundas oportunidades que siempre ofrece la vida. Sentí que esa era la piedra angular sobre la que debía asentarse el libro y que no había un título mejor que el de ese mismo poema para él.

Hay poemas de este libro en los que se pueden ver reflejadas muchas personas que han estado años en fuera de juego, apartadas del tablero, a veces por cuestiones económicas y otras por otro tipo de cuestiones que les hacían a un lado de la sociedad. Gente “enterrada en vida” que se aferra a la esperanza de esa resurrección y esa segunda oportunidad. El libro, para mí como autor, es luminoso a la par que oscuro en algunos tramos; y la idea fundamental es precisamente esa invitación a no rendirse nunca, a aferrarse al optimismo y a luchar y a mirar hacia delante cuando las cosas vienen mal dadas.

¿Has tenido que superar muchos obstáculos para publicar esta obra? ¿Qué ha sido lo más bonito y lo más complejo de todo el proceso?

Para un autor novel, publicar en alguna de las grandes editoriales es tremendamente complicado, salvo que haya obtenido algún gran premio literario o sea conocido por alguna otra actividad externa a la literatura. Sin embargo, yo creo que esta es una época en la que hay una amplia variedad de servicios editoriales. Si uno está en condiciones de afrontar una inversión de 1000-1500 euros (en concepto de autoedición o coedición), y la obra cumple con unos determinados parámetros de calidad, el camino puede allanarse. Lo complicado viene después, en estos casos, con el proceso de difusión, con intentar dar a conocer el libro después de que este haya sido publicado. Yo a Éride Ediciones le estoy muy agradecido por darme la oportunidad de publicar con ellos y por ayudarme en todo lo posible en el proceso posterior. Pero soy consciente de que quien tiene que poner toda la carne en el asador para dar a conocer este libro soy yo.

Para mí, lo más complejo es el momento posterior a la publicación. Contactar con librerías para posibles presentaciones. Y también con medios de comunicación, blogs literarios o asociaciones, para publicitar la obra. La mayoría de las veces no obtienes respuesta, pero cuando desde el otro lado alguien te dice que está interesado y te abre una ventana para la difusión de tu libro, a esa persona le estás eternamente agradecido. Todo ese camino, aunque por momentos te embarguen algunos sentimientos de frustración, es realmente bonito. Aprendes muchísimas cosas de otro ámbito profesional y también recibes una lección vital.

El mejor momento de todos es cuando presentas tu libro en una sala donde hay amigos y familiares, pero también mucha gente a la que no conoces. Están todos pendientes de ti mientras recitas alguno de los poemas del libro. Los aplausos que te llevas se quedan tatuados en tu piel de por vida. Cada una de estas experiencias es diferente y única, pero las sensaciones son siempre muy bonitas. Y no me puedo olvidar de la gente que ha comprado el libro en alguno de los canales de venta online y que después me ha escrito, a laresurrecciondelosmuertos@gmail.com, para contarme sus impresiones. Eso sí que es realmente bonito, y leyendo algunos comentarios me he llegado a emocionar.

Cuéntanos algo sobre el libro, despertemos en los lectores unas ganas enormes de comprarlo y descubrir lo que hay entre sus páginas.

Los lectores se van a encontrar a un autor al que no han leído antes. Eso para mí como lector siempre es un aspecto positivo, puesto que permite explorar nuevos puntos de vista y descubrir cosas que nadie te ha contado antes de esa manera. Es un libro de poesía con una gran musicalidad presente en cada una de las historias, que puede leer cualquier aficionado y enamorado de la literatura. Es atrevido y toca todos los palos de las emociones que experimenta el ser humano, sin trampa ni cartón, y sin rehuir las situaciones más oscuras. Es un libro bien escrito, pero con un lenguaje claro y directo. No es una sucesión de versos enrevesados ni de expresiones en desuso o que nunca se llegaron realmente a usar.

Y luego está el precio, que es de diez euros, bastante competitivo para el momento que vivimos. Es el precio de dos copas, sin ir más lejos, así que creo que es un gasto afrontable. Garantizo además que me he dejado el alma en este libro y creo que el lector va a disfrutar leyéndolo.

¿Qué es para ti lo más difícil de escribir poesía?

Lo más difícil es encontrar la inspiración. Aquí no te sirve la rutina de sentarte cada tarde frente al ordenador y escribir, que algo irás avanzando. No debes intentar forzar los versos ni marcarte una fecha límite para terminar un poema. A veces puedes dejarlo completamente terminado en unas horas, y otras puedes pasarte semanas dándole vueltas para finalmente empezar de cero otra vez. Pero afortunadamente la inspiración siempre termina por volver.

¿Cuándo comenzó Francisco Félix Caballero a escribir? ¿Recuerdas el desencadenante o la motivación principal que te llevó a adentrarte en este apasionante mundo?

Imagino que fue la necesidad de contar historias lo que me llevó a ello. Llegó un momento en que no me bastaba con leer las ajenas y tuve que crear las propias mías. Pero hace bastante tiempo de aquello, es algo que siempre me ha gustado. El pensamiento de publicar un libro y de entrar en este mundo como autor no me ha rondado la cabeza hasta bien entrado en la edad adulta, pero lo de escribir y contar historias es algo que llevo haciendo desde niño.

¿Se nace escritor o se aprende a serlo?

Como pasa con todas las profesiones, hay una parte vocacional. Sin ilusión es imposible que lleves a cabo exitosamente una tarea tan compleja como esta; y esa ilusión no se entiende sin esa primera llamada de la vocación. Dicho esto, escribir es un aprendizaje continuo que no termina con ningún punto final. Con el tiempo vas aprendiendo a hacerlo mejor. Por otras lecturas o por el contacto con otros autores. O bien porque con el tiempo te vas conociendo mejor a ti mismo y a tu potencial lector, y también a los críticos. Las críticas constructivas son lo mejor que le puede pasar a un autor novel, para hacerse más fuerte en todos los aspectos literarios.

¿Te has formado o te formas de alguna manera para ser cada día mejor en la escritura?

Creo que leer a otros autores, a los de ayer y a los de hoy, es una de las mejores formas de continuar aprendiendo. Intento además no pasar muchos días sin escribir, aunque sean textos cortos que después no vaya a publicar. Es en cierto modo una manera de entrenar la mente y de mantenerse en forma para cuando toque abordar un nuevo proyecto literario. La práctica es lo que lleva a la experiencia, y eso pasa por supuesto también en la escritura.

¿Has sentido alguna vez miedo a la página en blanco o ese tan temido bloqueo del escritor?

El principal miedo que tengo es a no tener nada nuevo que contar, o a que de pronto se me vayan las ideas. Respecto a lo de la página en blanco, es algo con lo que el autor tiene que convivir. Hay días en los que es más fácil hilar una buena historia y días en los que no te sale nada. En esos últimos, lo mejor es ponerse a hacer otra cosa.

Además de poesía, ¿escribes narrativa? ¿Te gustaría escribir algún día una novela?

He escrito algunos relatos y más de una vez he escrito lo que podría ser el primer capítulo de una futura novela, pero por el momento estas tentativas no han prosperado. No obstante, escribir una novela es algo que tengo en mente para mis planes de futuro, y tarde o temprano supongo que terminaré por hacerlo.

¿Sueles quedar satisfecho con lo que escribes o te exiges demasiado y tienes que publicar para no volver a releer y corregir?

Con “La resurrección de los muertos” he sido muy exigente y lo he revisado varias veces antes de mandarlo a la editorial. En las primeras revisiones modifiqué algunos versos y ya en las últimas la revisión fue más encaminada a detectar posibles erratas, como signos de puntuación mal ubicados. Si hay algo que me pone de mal humor cuando leo un libro o cualquier otra publicación es encontrarme erratas e incluso faltas de ortografía. La argumentación es debatible y opinable, pero para mí la presentación es algo que no se puede negociar. Escribir y publicar un libro es una cosa seria, y hay que ser muy cuidadoso también con esos no tan pequeños detalles.

¿Admiras a algún escritor/a?

Admiro la literatura hecha por muchos escritores. Admiro la capacidad de emocionar que tiene Julio Llamazares en muchas de sus obras, sobre todo cuando escribe acerca del mundo rural. Y admiro a esos autores, conocidos o menos conocidos, que se ilusionan con su última obra como con la primera.

¿Lees mucho? ¿Papel, libro electrónico o ambos? ¿Subrayas los libros?

Últimamente, y con suerte, a lo mejor leo unos siete u ocho libros al año; de narrativa o poesía. Leía más hace unos años. Conforme aumentan las responsabilidades laborales, disminuye el tiempo libre disponible. En verano aprovecho e intento recuperar el tiempo perdido. Leo siempre en papel y no me gusta nada subrayar en los libros.

He de decir en este punto que, dada mi profesión, lo que sí leo es mucha literatura científica, que es otro tipo de literatura y que tiene también sus propias reglas y estructuras a la hora de escribir.

¿Qué libro de poesía le recomendarías a alguien que quiera iniciarse en el género?

“El romancero gitano” de Lorca y “Campos de Castilla” de Antonio Machado. En el orden que se quiera. Y a partir de ahí que continúe leyendo poesía. Lo que sí que es importante es que la lectura de libros de poesía vaya implementada en la enseñanza secundaria. En un país como España, con tanta tradición poética y tan buena, a mí me parece fundamental que a la poesía se le dedique un espacio más relevante en los programas curriculares.

¿Cuáles piensas que son las principales dificultades a las que debe hacer frente un escritor dada la situación actual del sector editorial?

A la dificultad de escribir y publicar el libro se añade también la de participar activamente en el proceso de difusión posterior. Que es bonito, pero a la vez complejo. Tienes que invertir tiempo y dinero en ello para que el libro tenga algo de repercusión en un mercado en el que cada vez hay más autores y libros publicados, pero donde los escaparates de las principales librerías están copados por los mismos títulos. Si tu libro es uno de esos títulos por alguna circunstancia, enhorabuena, pero si no, tendrás que trabajar de lo lindo también en el proceso posterior a la publicación. Otra de las dificultades es que el escritor al que me refería al principio del párrafo tendrá que tener otra dedicación profesional para poder subsistir. Hoy en día es prácticamente imposible vivir de la literatura, pero creo que eso no hace falta que lo diga yo.

¿Les darías algún consejo a los autores que se están planteado publicar?

Que si este es de verdad su sueño, luchen por él y nunca desistan. Si las editoriales tradicionales les dan calabazas, que apuesten por otros formatos como la coedición o a la autoedición. Esto también es una inversión, en uno mismo, y la experiencia merece la pena, más allá de saldos positivos o negativos. Si finalmente deciden y consiguen publicar, que diseñen un plan de difusión con anterioridad a la fecha en la que el libro salga a la venta. Y sobre todo, que si lo que esperan es beneficio económico y a corto plazo, mejor se dediquen a otra cosa.

¿Tienes nuevos proyectos literarios a la vista?

De momento, el presente es continuar con la promoción de “La resurrección de los muertos”. De cara al futuro más inmediato, me gustaría publicar mi segundo libro de poesía, quizás en un par de años. Entre medias, seguir escribiendo y participar en encuentros literarios con otros poetas para aprender de ellos y continuar dándome a conocer.

Últimamente nos gusta cerrar nuestras entrevistas con una pequeña batería de frases que requieren una respuesta muy breve, ¡vamos a ello!

Tu principal fuente de inspiración es… La cotidianidad del día a día.

Para llamar a las musas nada como… ¡Ojalá supiera cómo hacerlo! Las musas aparecen siempre cuando a ellas les da la gana.

Tu lugar preferido para escribir… El metro o el tren. Ensimismado entre conversaciones paralelas. Después en casa ordeno las ideas.

¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo? Siempre que el sonido no sea molesto, tengo una buena capacidad de concentración. Prefiero el día a la noche.

¿Alguna superstición? Diría que ninguna, pero no lo aseguraría.

Un sueño como escritor… Emocionar a cada lector con lo que escribo. Es extremadamente difícil, por eso es sólo un sueño.

Tu escritor/a favorito/a… Por citar a algunos: Miguel Hernández, Federico García Lorca o Antonio Machado, en poesía; Cela, Delibes, Llamazares, Stoker, Wilde o Lovecraft, en narrativa. Me dejo a muchos. Se me hace difícil poner a unos delante de otros.

Un personaje literario que te cautivara especialmente… Andrés, el pastor de Ainielle, en “La lluvia amarilla” de Julio Llamazares.

La novela que te hizo llorar… “El camino”, de Miguel Delibes.

Y un nuevo apartado, “muy personal”, para poder conocer un poquito mejor a los autores que pasan por mundopalabra.es:

Tu comida favorita es… Salmorejo y pescaíto frito.

Serías capaz de insultar si… Si he insultado a alguien, ha sido porque he perdido la paciencia y no he sabido guardar la compostura. El insulto tiene mucho de pataleta infantil y de autoengaño, de creerse valiente cuando en realidad no estás resolviendo nada.

Tu ciudad favorita es… Hay muchas ciudades en las que me quedaría a vivir, pero me sentiría mal conmigo mismo si no dijera aquí Málaga.

Lo que te hace más feliz… Estar en compañía de la gente que quiero y que me quiere.

Lo que más odias de este mundo… La falta de honestidad.

Una manía personal… Llevarme un vaso de agua al lado de la cama cuando me voy a dormir.

Ahora mismo estás leyendo… “Biografía para encontrarme”, de Mario Benedetti.

Gracias por todo.

Muchas gracias a vosotros por esta entrevista. Me tenéis a vuestra disposición. Un abrazo y un saludo a todos los lectores de mundopalabras.es.

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