10426152_1597047053848889_6671433568641978677_nRamón Betancor es un periodista y escritor canario (Santa Cruz de la Palma) que se dio a conocer gracias a una original acción de marketing: darle vida, a través de un blog, a Mario Rojas, el protagonista del primer volumen de su trilogía El reino de los suelos. Te invitamos a ampliar información visitando su web.

Hola, Ramón. Es un placer tenerte en mundopalabras.es. En primer lugar, ¿compartes con nosotros unas breves líneas biográficas para que podamos presentarte a nuestros lectores?

Como has adelantado, nací en una pequeña ciudad situada en una pequeña isla en medio del Atlántico, crecí feliz creando música y maduré no tan feliz imaginando historias. Ahora compagino mi labor literaria con mi profesión de periodista y, después de mucho tiempo, me he reconciliado con la música y he vuelto a hacer canciones.

¿Qué lugar ocupa la escritura en tu vida, Ramón?

El de la escritura. Sin más. A mis 43 años he conseguido que cada cosa ocupe en mi vida su propio lugar. Que cada cosa tenga su propio espacio y su tiempo concreto.

¿Recuerdas cómo fue el germen inicial, el desencadenante que te llevó a escribir tu primera novela, Caídos del suelo?

Pues sí. Fue en la que ha sido, sin duda, una de las etapas más difíciles de mi vida. Una de esas épocas en que la tristeza es tan cotidiana que casi llegas a acostumbrarte a ella como parte del día a día. La novela se dibujó en mi mente. Completa. Yo sólo tuve que sentarme a escribirla.

¿Cómo definirías en unas breves líneas de qué va tu trilogía y qué temas aborda? ¿Podríamos encuadrarla en género negro?

Yo la catalogo de intriga reflexiva. Creo que es una novela que bebe de varios géneros. Que tiene intriga, pero también mucha poesía. Lo que aborda es el precio que los artistas estamos dispuestos a pagar para llegar a lo más alto. Una trama en la que se muestra ese submundo del arte que no estamos acostumbrados a percibir, pero que existe. Todo, en medio de una intriga sobre unos supuestos ladrones de almas que conocen la clave para alimentarse de los sentimientos de quienes les rodean, para así poder crear obras de arte increíbles.

¿Cuánto has tardado, de media, en escribir cada una de tus novelas?

Unos seis o siete meses. Incluida la corrección.

¿Sigues algún método para darle forma a tus historias? ¿Utilizas alguna técnica narrativa o dejas que la creatividad fluya sin ponerle ningún orden?

Me gusta tener claro lo que voy a escribir antes de sentarme a hacerlo. Creo que ponerme a rellenar páginas sin una idea prediseñada de por dónde quiero ir es perder el tiempo. Ya después, la historia crece y avanza sola.

¿Sueles sufrir el llamado “bloqueo del escritor” o miedo a la página en blanco?

Por supuesto, pero sólo cuando me siento a escribir sin saber qué quiero escribir. Creo que es tan importante la labor de pensar y decidir qué quieres contar como la de plasmarlo en un papel.

Si no estamos mal informados, tu primera novela, Caídos del suelo, fue puesta a la venta en Amazon de manera independiente antes de que se interesara por ella la editorial canaria Baile del sol. ¿Qué opinas sobre la autoedición, Ramón?

Creo que la autoedición es una alternativa necesaria para quienes no han tenido la suerte de conseguir una editorial que les apoye. La coedición, en cambio, la considero una estafa en toda regla.

Para dar a conocer tu primera novela llevaste a cabo una iniciativa muy original, que fue hacer creer a muchos lectores que tu personaje Mario Rojas se trataba de alguien de carne y hueso. ¿Hasta dónde llegaste con esta acción, tienes alguna anécdota especialmente reseñable? ¿Cómo viviste aquella experiencia? ¿Ha tenido mucha influencia Mario Rojas en tu vida?

Con esa acción llegué hasta donde pretendía, que era publicar en papel con una buena editorial como es Baile del Sol. La mejor anécdota fue que, una vez desvelado el pastel, los seguidores del blog de Mario Rojas (caidosdelsuelo.blogspot.com) se lanzaran a comprar la novela en Amazon. La experiencia creo que la viví sin ser consciente de lo que estaba cambiando mi vida en aquella época. Y sí, vendrán más personajes a llenar más páginas y a vivir más historias, pero sé que a Mario Rojas le tendré siempre un cariño distinto. Único.

¿Sientes temor a las críticas? ¿Alguna vez este miedo al qué dirán te ha paralizado?

No, ninguno. Creo que las críticas hechas con buena fe y conocimiento son siempre positivas. Mis miedos son no tener trabajo, no tener comida y no tener casa. El resto son sólo excusas.

Tu presencia en las redes sociales es muy activa y tienes un buen número de seguidores, ¿crees que hoy en día estar en las redes es necesario para conseguir visibilidad para nuestras obras?

Sí, absolutamente. Si no estás en la red, no existes, pero tu mundo no puede limitarse a los seguidores que tengas en Facebook o Twitter. Eso son sólo herramientas, necesarias, pero no definitivas. Hay que asomarse también al mundo real para no perder la perspectiva. Los libros pueden darse a conocer en las redes sociales, pero se venden en las librerías.

¿Sigues alguna estrategia de marca personal o para gestionar tus perfiles sociales?

Ya no. Sólo trato de ir con la actualidad y publicar lo justo. Ni saturar ni desaparecer.

¿Qué sugerencia les darías a esos escritores noveles que nos están leyendo y no saben qué hacer para promocionar sus obras?

Sólo que todo tiene su momento y su público. Que aquí el único truco es cada día leer más y escribir mejor. Y que no se puede obligar a la gente a que te lea. Que a veces se peca de saturar con autoproclamaciones que carecen de sentido y, sobre todo, de efectividad.

A finales del ya pasado año pusisteis en marcha una actividad cultural llamada #RedgeneraciónLiteraria. ¿En qué consistió exactamente?

Simplemente traté de dar a conocer otra generación de escritores canarios que se estaban mostrando muy activos en las redes sociales y que, quizá, no gozaban del escaparate adecuado en las Islas. Una especie de democratización de la literatura canaria en la que no existe separación ni tarima entre autores y lectores, que está dando muy buenos resultados y de la que me siento muy orgulloso.

Ahora que ya han pasado algunas semanas, ¿cuál sería tu balance?

Muy positivo. Creo que el simple hecho de que cada jueves un grupo de personas acudan a un lugar concreto para oír hablar de literatura, es ya más que un logro.

¿Crees que la literatura y la cultura preocupan realmente en nuestra sociedad?

No, no lo creo. La literatura y la cultura preocupan sólo a la parte de la sociedad que tiene algún tipo de vinculación con ellas.

¿Cuál es tu opinión respecto al estado actual del sector editorial?

Pues es malo, evidentemente. Más en un país donde se lee tan poco. Y no sólo es malo para las editoriales, lo es también para los escritores, distribuidores, libreros…

 ¿Lees mucho? ¿Papel, libro electrónico o ambos?

Todo lo que puedo y siempre en papel. Es curioso, pero no tengo ebook.

 ¿Dejas alguna vez un libro sin terminar? ¿Haces listas de libros pendientes? ¿Cuál es el siguiente en la cola?

Nunca dejo un libro sin terminar. Antes lo hacía, pero ahora los disfruto o los sufro hasta la última página. Y sí, hago largas listas mentales de libros pendientes. El próximo en la lista es La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.

 ¿Te gustaría vivir de la literatura?, ¿lo ves posible?

Me encantaría, pero es una opción que veo bastante poco probable. De hecho, creo que es posible vivir de la literatura en cuanto a ganar dinero impartiendo talleres o dando charlas, pero casi imposible hacerlo vendiendo libros.

Si tuvieras que elegir entre el periodismo y la escritura…

Hoy por hoy, escritura, sin duda.

¿Tienes nuevos proyectos literarios a la vista?

Este año, Baile del Sol publicará Camino del suelo, la tercera y última entrega de la trilogía. Después espero centrarme en la cuarta novela, una historia que tengo a medias, que me apetece mucho terminar y que ya nada tiene que ver con El Reino de los Suelos.

Últimamente nos gusta cerrar nuestras entrevistas con una pequeña batería de frases que requieren una respuesta muy breve, ¡vamos a ello!

Tu principal fuente de inspiración es… La vida.

Para llamar a las musas nada como… Trabajar.

Tu lugar preferido para escribir… El salón de mi casa.

¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo? El día. El sonido no me molesta.

¿Alguna superstición? Ninguna.

Un sueño como escritor… Poder vivir algún día de lo que escribo.

Tu escritor/a favorito/a… Muchos, sin duda. Aunque creo que uno de los más completos, por gran poeta y estupendo novelista, es Benedetti.

Un personaje literario que te cautivara especialmente… Tengo, de la trilogía 1Q84 de Murakami.

La novela que te hizo llorar… Varias. La última que me emocionó fue La vida cuando era nuestra, de Marian Izaguirre.

 

Y un nuevo apartado, “muy personal”, para poder conocer un poquito mejor a los autores que pasan por mundopalabra.es:

Tu comida favorita es… Solomillo a la plancha con papas fritas y huevo frito.

Serías capaz de insultar si… Hieren gratuitamente a quienes no pueden defenderse.

Tu ciudad favorita es… París.

Lo que te hace más feliz… Ver felices a quienes quiero.

Lo que más odias de este mundo… El abuso de poder.

Una manía personal… Creo que soy de muchas micromanías, pero ninguna especialmente destacable.

¿De qué te disfrazarías en una fiesta de disfraces?… Siempre me disfrazo de Slash, el guitarrista de Guns N’Roses.

Ahora mismo estás leyendo… Bastardos de Bardinia, de Emilio González Déniz.

 

Gracias por todo, Ramón, ha sido un placer tenerte en mundopalabras.es. ;)