Ramon01Ramón Alcaraz es escritor, corrector, profesor de escritura creativa y editor. Ha formado a grandes e incontables voces narrativas como, por ejemplo, María José Moreno, Andrés Ortiz Tafur, Teresa Cameselle o Isabel Keats… Sus alumnos han publicado y publican con editoriales tan importantes como Planeta, Random House o Ediciones B, entre otras. Actualmente es el responsable de la escuela de formación de escritores de mundopalabras.es y nuestro coach literario, con el que podrás concertar tutorías personalizadas para sacar lo mejor de tu obra y de tu faceta como escritor.

Ramón, como apuntábamos en la breve presentación anterior, eres escritor, editor y profesor de escritura. Es decir, lo tuyo es un caso de pasión pura por las letras, ¿cierto?, ¿te apetece contarnos el origen de la misma?

Cierto. Me viene de niño. Mi padre era un lector apasionado y tenía la casa llena de libros. Y yo entendí que en los libros podía estar todo, es maravilloso aprender algo así en la infancia.

Tu taller online para escritores fue uno de los pioneros en España, ¿cuándo y por qué te decidiste a iniciarlo?

Al poco de ir a vivir a Madrid. Yo vivía en Mallorca, en donde todo queda lejos, por ser una isla. Me di cuenta de que los talleres solo existían en las grandes capitales: Barcelona, Madrid y poco más. Internet era un medio para llegar a cualquier lugar y evitar las limitaciones de tiempo y espacio. También hemos de pensar que en el año 2001 no había redes sociales, ni aplicaciones, ni blogs, ni la mayoría de gente tenía un ordenador en casa, Internet era un “recién nacido”. Fue una idea que salió bien.

Por tus “aulas” han pasado autores que actualmente están cosechando éxitos notables, como puede ser el caso de Isabel Keats o María José Moreno, así como muchos otros que han conseguido publicar con grandes grupos editoriales. ¿Qué se siente ante estos logros? ¿Podríamos hablar ya de una auténtica generación de El desván de la memoria?

Una alegría enorme, sobre todo por la ilusión de esos autores y por todo el trabajo que hay detrás. Me alegro sobre todo por su constancia y su ilusión, lo merecen. Sí que se habla de una generación de El desván de la memoria, que espero siga creciendo con la misma fórmula de ilusión + trabajo.

En esto de escribir, Ramón, ¿se puede aprender todo o tú crees que hay un “don” con el que se nace?

Esto lo comenté en la clase que he dado recientemente en el Congreso de Gijón. Yo creo que el don no existe en escritura. Tendríamos que preguntarnos qué es ese don. ¿Un gran domino del lenguaje?, eso se adquiere estudiando y aprendiendo; una gran capacidad para fantasear tampoco es imprescindible, porque contamos también con la memoria, la experiencia o la observación para crear historias. Por sí solo, un don en escritura no nos sirve si no lo acompañamos de trabajo. Todo escritor posee historias que solo él puede contar. Tardará más o menos, pero lo hará posible. Y sí, pienso que en escritura todo se puede aprender, incluso a inventar.

¿Te apetece contarnos algo sobre tu actividad creativa? Por ejemplo, ¿escribes a diario? ¿Podremos leer próximamente alguna obra de tu autoría?

Lo que hago es pensar a diario, que es más importante que el acto físico de escribir. Pienso mucho y anoto lo importante. Después, con calma, cuando tengo tiempo y tranquilidad, me siento a pasar y desarrollar las notas. Me gusta mucho escribir poesía, y espero que pronto se pueda leer algún poemario mío.

¿Cómo te describirías como lector? ¿Lees mucho? ¿Devoras los libros? ¿Eres de degustar lentamente tus lecturas? ¿Papel, formato electrónico o ambos?

Como trabajo en esto desde hace 15 años, leo a diario y muchas horas al día. No leo obras publicadas, sino las aún inéditas que voy trabajando con mis alumnos. Por lo tanto, son lecturas lentas y pormenorizadas, en las que anoto todas las correcciones que encuentro. Este trabajo es casi todo en digital, en la pantalla de mi ordenador; aunque a veces imprimo textos cuando requieren una atención especial.

Después están mis lecturas personales, que son casi siempre en papel. No devoro libros; por deformación profesional, los degusto e incluso me documento todo lo posible sobre las obras y los autores, para entenderlos lo mejor posible.

¿Cuál es la sugerencia o consejo que más veces has repetido a lo largo de tu trayectoria como formador de escritores? ¿Y el error o defecto más común que has encontrado en los autores con los que has tenido la oportunidad de trabajar?

Disfruta, pásalo bien escribiendo. Es tu pasatiempo, tu afición, y no hay meta, el “premio” es el propio camino. Sin buscarlo, y con trabajo y constancia, uno llega a donde tenga que llegar.

El error más común es la impaciencia, querer enseguida publicar o ganar un premio importante sin pararse a pensar que el “éxito” (cada uno que entienda como quiera esta palabra) es algo lento y progresivo.

En nuestro día a día tenemos que convencer a muchos de los autores que contactan con nosotros para que corrijan sus obras, ya que no siempre le dan la suficiente importancia. ¿Qué les dirías a todos esos escritores que prescinden de la corrección para publicar, Ramón?

Que es otro error, y grave. Una obra no corregida va a arruinar la participación en un certamen. O va a crear reticencias en una editorial o una agencia literaria, que preferirán un libro bien presentado y sin faltas. Es muy importante pensar que un libro impreso es algo que queda para siempre. Imaginemos un libro autopublicado, nunca sabemos en manos de quién puede terminar. La corrección y el cuidado pueden determinar que alguien se sienta interesado. Y no es solo por los errores en sí mismos; sino porque un texto cuidado nos indica que el autor se preocupa y quiere hacer las cosas bien, es reflejo de una persona en la que se puede confiar.

A partir de ahora los escritores que deseen podrán concertar contigo tutorías personalizadas a través de mundopalabras en las que responderás a dudas tanto ortográficas/gramaticales, de técnicas narrativas o relacionadas con ofertas y contratos editoriales. También, una vez más, vas a ser pionero en un servicio editorial: los informes de lectura interactivos, ¿podrías explicarnos en qué van a consistir y por qué desde mundopalabras hemos pensado que este servicio puede ser muy interesante para los autores?

Sí, es realmente novedoso. Se trata de ir más allá de la mera corrección y que el autor vea los errores que comete, con ejemplos de cómo se solucionan. De esta forma, no solo tiene su libro corregido, sino que visualiza los defectos y aprende alternativas para evitarlos. Con cada libro revisado, el autor va a evolucionar, tanto en su estilo como en el desarrollo y estructura de su obra.

¿Qué fue lo más enriquecedor de tu etapa como editor con El desván de la memoria? ¿Y lo más duro?

Lo más grato ha sido el propio trabajo, la bonita aventura de crear y llevar una idea a su fin. Después, los premios y las publicaciones, porque son una recompensa a mucho trabajo callado y mucha ilusión de los autores. Ya he dicho que no son una meta, pero sí una gran motivación para continuar.

Lo más duro para mí son los bloqueos, que a veces no llegue ese reconocimiento a escritores que son muy válidos. Que se desanimen porque piensan que un certamen está siempre concedido de antemano o que las editoriales funcionan por “amiguismos”. Puedo asegurar que no es así.

¿Qué opinas sobre el estado actual del sector editorial?

Hemos vivido en los últimos años una auténtica revolución, en todos los sentidos: en la escritura, la edición, la tecnología de impresión y la distribución. Y yo lo veo muy positivo. El mundo editorial, que un tiempo atrás sí que era inaccesible y quedaba limitado a pocos, ahora abre muchas puertas. Todavía se ha de asentar, pero a mi entender va a dar más oportunidades a quienes antes apenas las tenían.

¿Qué piensas sobre la autoedición?

También hablé de esto en el congreso. Me parece muy bien para que un autor se quite la ansiedad y el bloqueo que suponen querer publicar su primer libro. No hay nada más hermoso y motivador que ver tu libro editado. Y autoeditarlo es mucho mejor que pasarse los meses con la desesperación de no darle salida. Hay autores que ganan más dinero y son más leídos que publicando con una editorial tradicional. Y después hay que seguir escribiendo, eso es lo importante. Si uno “triunfa” en el futuro, ya las grandes editoriales buscarán lo que haya escrito y se lo reeditarán.

Hace unos meses contamos con tu inestimable colaboración para elaborar este artículo sobre la protección ante los timos editoriales. ¿Estamos ante un problema realmente serio? ¿Es tan necesario que los autores tengan cautela ante propuestas editoriales que pueden recibir?

Sí, es un problema muy serio, porque se aprovechan de la ilusión de los autores. Es muy importante desconfiar de los que enseguida responden y piden dinero. También de los que venden co-ediciones que realmente no lo son. Y de los que obligan a vender un número de libros. Incluso, estar prevenidos ante editoriales que no piden dinero (en apariencia) pero que después se apropian de los derechos de propiedad y “secuestran” nuestra obra. Siempre hay que leer muy bien los contratos y revisar tanto lo que dicen como lo que no dicen. Y darlo a analizar a algún conocido que entienda del tema. A mí me llegan a veces propuestas que reciben mis alumnos, o escritores que conozco, y me encuentro con auténticas barbaridades.

¿Se puede vivir de la escritura, Ramón?

Sí. Yo vivo de ella desde hace 15 años. Y si la pregunta es si se puede vivir de la venta de libros, también la respuesta es sí. Es más difícil, pero por ejemplo en este último congreso al que he asistido he conocido a autores que podían vivir en exclusiva de sus ventas e incluso de algunos que han dejado sus trabajos para dedicarse solo a escribir.

Puede que ahora nos esté leyendo algún autor que ha perdido la esperanza, que siente que nunca va a obtener el reconocimiento que merecen sus libros, ¿qué le dirías?

Jamás. Yo siempre cito una frase de Richard Bach, que dice: “Un escritor profesional es un aficionado que no se rinde”. Eso, si uno quiere llegar a profesional. ¿Por qué perder la esperanza si hacemos algo que nos gusta y con lo que nos lo pasamos bien? ¿Hay alguien que haya perdido la esperanza de correr, de practicar un deporte, de caminar con la montaña, de coleccionar algo, de ir a comer con los amigos o ver un precioso amanecer? El reconocimiento por lo que hacemos lo da el tiempo y nuestra obra. Si algo es bueno, lo tendrá, tarde o temprano. Por eso hemos de mejorar siempre, con ilusión.

Tú que has tenido un contacto muy cercano con los autores, ¿es de verdad tan grande, tan feroz, el famoso ego que les caracteriza o no es muy diferente al que pueda haber en cualquier otra profesión?

Sí que hay mucho ego; pero lo hay en los artistas en general, incluso en toda actividad que sea competitiva, hasta en el trabajo. El ego tiene una parte buena, que nos ayuda a superarnos; y una parte no tan buena, que nos bloquea, nos distorsiona la realidad y nos embauca. No debemos eliminar el ego, sino controlarlo de la manera que más nos convenga, para mantener por un lado los pies en el suelo, pero sin dejar de aspirar a todo. Para mí, la mejor palabra que lo resume es equilibrio.

Y, por último, ¿qué consejo les darías a los escritores que pueden estar leyéndonos y se sientan inseguros o indecisos con respecto a su capacidad para escribir o publicar?

Que aprendan todo lo posible sobre teoría narrativa, algo que pueden conseguir con la guía de un maestro o simplemente leyendo a buenos autores. Que no sean impacientes. Y, sobre todo, que se quiten toda la presión y que no olviden nunca que escriben porque les gusta hacerlo, no para lograr algo a través de la escritura (eso no se busca, simplemente llega si trabajamos bien).

Últimamente nos gusta cerrar nuestras entrevistas con una pequeña batería de frases que requieren una respuesta muy breve, ¡vamos a ello!

Tu principal fuente de inspiración es… la vida

Para llamar a las musas nada como… vivir, observar, sentir, pensar…

Tu lugar preferido para escribir… cualquiera

¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo? Día y silencio

¿Alguna superstición? Ninguna (pero literariamente es mejor decir que son muchas)

Un sueño como escritor… que algún día lean lo que he escrito y guste

Tu escritor/a favorito/a…  Góngora y Emily Dickinson (serán otros si me lo vuelves a preguntar)

Un personaje literario que te cautivara especialmente… El principito

La novela que te hizo llorar… Varias. Una fue De parte de la princesa muerta

 

Y un nuevo apartado, “muy personal”, para poder conocer un poquito mejor a los autores que pasan por mundopalabra.es:

Tu comida favorita es…  sushi

Serías capaz de insultar si… nunca

Tu ciudad favorita es… aquella en la que me encuentre

Lo que te hace más feliz… soñar despierto

Lo que más odias de este mundo… ser deshonesto

Una manía personal…  cumplir un orden, y también ser puntual

¿De qué te disfrazarías en una fiesta de disfraces?… De cartaginés

Ahora mismo estás leyendo…  Mil años de poesía española (Francisco Rico)

 

Gracias por todo, Ramón, ha sido un placer “charlar” este ratito contigo.