Mi otro yo
Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, le observo atentamente intentando entender el misterio de la vida, ese misterio que permita desdoblarse en otro ser humano.
Observo lo perfecto de sus manitas, cerraditas a modo de seguro, de confianza.
Esa tranquilidad que desprende se contagia, me eleva a otro mundo, a un mundo de sentimientos especiales y confortables.
Se mueve, abre con cuidado su boquita, entorna los ojos. Creo que mi presencia le altera, pero en breve recupera la tranquilidad y retoma sus sueños.
Le beso en la frente y una pequeña lágrima resbala por mi mejilla. ...
Indecisión
Supongo que es así. Me he acostumbrado a ti, he difuminado tanto la barrera que nos distinguía que ahora ni yo siquiera soy capaz de verla. Te convertiste en mi presente y mi futuro, olvidé mi pasado y así han pasado los días hasta este momento. El momento en el que el mundo parece decirme que abra los ojos, en el que mi corazón indeciso no sabe si dejarte marchar o aferrarse más fuerte para no perderte nunca. En lo días de lluvia y tristeza veo caer las gotas por el cristal. Las marcas que dejan a su paso me ...
La vida pausada
La cabeza del caracol asoma de su concha como una colchoneta hinchándose a golpe de pulmón, extendiéndose lentamente, titubeante, irresoluto. Ella observa sin pestañear. En sus ojos negros brillan dos repeticiones minúsculas de su reptar por una hoja, un océano esmeralda que surca como un pesado buque, levantando con su su rastro húmedo espumas en la mar. Imagino su alegría al contemplarlo, creo que ella disfruta esos movimientos inseguros, vacilantes, pausados. Si pudiera preguntarle cuánta poesía cabe en la espiral de un caracol, su respuesta no me decepcionaría: se lo zamparía. Así son las ...
Costumbre
Me acostumbré y esa costumbre fue mi ruina, mi fin. No salía de tu círculo, de tu entorno, del aire que tu respirabas, de tus palabras, de tus consejos, que los tomaba como buenos, hasta que llegó un momento en el que descubrí que ahí fuera había otro mundo, otras opiniones, otras palabras, otros aires y descubrí, también, que no tenía porque estar cegada, ni dirigida. Que yo tenía vida propia y que debía vivirla. Que otras personas, respiraban, pensaban y que sus corazones latían y que igual que el mío eran corazones libres y con esa necesidad de descubrir, ...
SECRETOS DE ALCOBA
De madrugada arremete contra ella. A empujones cambia su posición, agita sus ropas impregnadas de sudor, zarandea sus curvas entumecidas, recorre con los dedos sus pliegues rugosos, amasa sus formas saturadas de miedo. La frota para calentarla, la fija en una posición favorable, la acomoda a su antojo antes de arrojar su cuerpo desnudo sobre ella, exigiéndole cumplir sus deberes de cama. Por fin, se arrastra sobre el lecho impecable, rogando conciliar el sueño antes que la alarma anuncie la mañana y terminar con otro grave episodio de insomnio.
Cambiazo
Por muy gemelas que fuéramos, no estaba dispuesta a compartir a Juan Alberto. —Celosilla —me regañaba él cariñoso, adivinando mis temores. Si nos le encontrábamos por la calle, sus pupilas alternaban indecisas entre ella y yo, hasta que le sacaba de dudas echándome en sus brazos. Ese era el problema: nos miraba con los mismos ojos. El vestido rojo, los zapatos de hebilla, todo me lo tomaba prestado Victoria. ¿Todo? Me calcé los zapatos de hebilla, salí a su encuentro con el vestido rojo. —¿Victoria? —dudó al verme. Yo asentí juguetona, sentando el principio de mi anunciada derrota.
Y el camino llevaba al abismo
Siempre he hecho con mi vida lo que he querido y pocas veces he querido lo correcto. Tengo cosas de las que arrepentirme, tengo cosas quemo con tabaco y callo con alcohol: disparé mi vida contra el viento en veintiséis balas que apenas apuntaron a Dios. He caminado contra todo pronóstico, siguiendo un tono de voz que suena tétrico por dentro. He seguido adelante, sólo para dejarme tirado unos kilómetros después delante del abismo. Y ahí estuve, temblando un minuto, sonriendo después. Y es que yo nací con un plan de fuga bajo el brazo. Cuando me halle enterrado todo esto dará ...
BULLYING-TERATURA
Niña Escondida
Para ti, Niña, ésto que me dejaste ver en tus ojos de agua, Había una vez… había muchas veces, una Niña preguntona, de cabellos de oro y ojos de agua; pequeña, muy pequeña, diminuta, que le gustaba hacer preguntas, pero sobre todo, adoraba jugar a las escondidillas… Siendo tan chiquitita, podía ocultarse en cualquier parte, sin ser vista. Trepaba a los árboles; se metía en los nidos de los pájaros y las ardillas; antes le encantaba espantarlos, hasta que descubrió que dejaban abandonadas a sus crías. También se escondía debajo de la escalera y entre los libros viejos del abuelo, donde aprendió a leer sin ...
Saudade matemática
Lo echa de menos, pero por más que lo intenta, no da con el qué. Por eso no para de cavilar, dividido entre razón y añoranza. ¿Qué es aquello que echa de menos? Algo no le cuadra. Quebrado, debilitado de tanto discurrir y penar, multiplica sus esfuerzos por dar con la raíz del problema. Echa el resto buscando el hilo conductor, el común denominador de sus inquietudes, hasta perder de manera integral la razón, el sentido de la proporción. Finalmente, muere desesperado, dejando que la tierra acoja en su seno a este hombre sin ...
Makiabello
P(x)
Lo más seguro es quedarse en la cama. Si sale, puede caerle una teja de una cornisa o hasta atravesarle un rayo (las tormentas repentinas son impredecibles). Sí, lo más seguro es permanecer acostado, pues nunca se sabe, tampoco en casa: un fatídico resbalón en la ducha, el famélico cable de la tostadora provocando un incendio en el desayuno… Sí, mejor no levantarse, posponerlo todo.
Avanza lenta la mañana y el sol tamborilea con sus dedos de luz en la almohada que le cubre el rostro. Gritos de niños en el patio y olor a comida ...
EL CORREDOR
Bajó excitado las escaleras de los cuatro pisos que lo separaban de la Avenida Central, y ya una vez abajo inició ociosamente el proceso de calentar los músculos para evitar una indeseable lesión. Recordaba sus épocas de atleta y esa evocación le inyectaba una corriente de energía inusitada para iniciar al trote el recorrido por la Avenida, inmerso a un tiempo en una profunda y seria reflexión. A medida que avanzaba, sus pulmones se iban saturando del fresco aire de la mañana y del aroma de las múltiples y hermosas flores que bordeaban la calle, lo que le producía ...
La Ultima Fantasía
Que aburrido, había tomado su taza de café de mala gana, no tenía el sabor como todos los días, incluso su cigarro sabía diferente, un día aburrido como cualquiera.... A trabajar.... la noche había sido larga como otras tantas.... algo en su interior le gritaba que le hacía falta algo.... pero no sabía que era.... lo tenía todo, una mujer muy bella que lo complacía en todo, pero vacía, desde que la conoció la había amado, pero no llenaba ese vacío del alma…un vacío de antaño… un trabajo exhaustivo que le daba para comer y vivir con lujos, amigos que siempre le rodeaban , ...
Ambición
Ha sido la mayor, la más preciada y a veces pienso que quizas es demasiado. En cada una de las nebulosas, continúa ahí insistente. Por más que intento e intento convencerme de que no soy un haz de la pluma vuela y vuela hacia mí.
En pocas palabras
Candela recibió una invitación para participar en otro concurso literario. Un texto limitado a cien palabras, tema «La mujer y su mundo». Nada más, y nada menos. Sentada frente a la pantalla de su ordenador desplegó la barra de herramientas y pinchó en el contador de palabras. Hasta ahí todo iba bien, pero el que se resistía a encorsetarse en ese limitado espacio era su contador interno. ¿Cómo podría escribir en esos pocos caracteres, incluso utilizando adverbios grandilocuentes que lo reforzaran, sobre un mundo tan rico y extenso? Las voces de sus personajes se habían vuelto caprichosas, ...
LO SABIA
Lo supe antes de tenerlo en las manos, desde que empecé a sentir el derrumbe de las paredes, el avance invasor derruyendo los cimientos, el desmembramiento de los interiores, las filtraciones en la azotea. Lo supe por la crujidera, por las trizaduras, por el descascaro. Lo supe porque todo se estaba desplomando. Antes de tener el resultado de la biopsia en las manos sabía que me estaba yendo.



22/05/2013
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