ESCUCHAR COMO CLAVE DEL ÉXITO EN REDES SOCIALESEl autor Stephen R. Covey, en su obra Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, decía que “La mayor parte de las personas no escuchan con la intención de comprender, sino para contestar”. Con esta declaración, el autor nos está definiendo la falta de escucha empática, esa carencia tan extendida y que tanto perjudica a las relaciones humanas.

¿Escuchamos realmente a los demás cuando nos hablan? O, llevando la pregunta al tema que nos ocupa, las redes sociales, ¿leemos con interés a los demás o solo cumplimos con lo que toca para ser aceptados o con objeto de que nos lean a nosotros?

La falta de escucha es un mal hábito, demasiado frecuente, que está dando nefastos resultados a quienes ven en las redes sociales solo un canal de venta y promoción de sus libros, desaprovechando las innumerables ventajas que tienen como espacio de comunicación para relacionarnos con nuestros lectores, con otros escritores o compañeros involucrados en el sector editorial.

Si queremos que nuestra presencia en las redes sociales nos sirva de alguna manera para ganar visibilidad, ser conocidos como escritores y que, en última instancia, nuestras obras se conozcan, se lean y se compren, hemos de plantearnos muy en serio cuál va a ser nuestra estrategia y qué tipo de marca personal vamos a proyectar. Aquí van nuestras sugerencias:

1)      Escuchemos. Es muy importante escuchar qué dicen los demás, estar atentos a sus intereses, sus preocupaciones, lo que desean…

2)      No hablemos solo de nosotros. Un error muy recurrente que se puede detectar fácilmente en muchos perfiles es el de hablar única y exclusivamente de uno mismo: sobre su libro, sobre su artículo, sobre su proyecto… Las personas que solo hablan de sí mismas no suelen gustarle a casi nadie, ¿es que no tienes nada más que aportar? Piensa en qué sabes hacer, genera contenido nuevo o, al menos, comparte información de interés sobre el sector donde quieres posicionarte.

3)      Ayudemos. Echemos una mano. Si podemos apoyar a alguien en la difusión de su proyecto, ¿por qué no hacerlo? Esta es la forma más idónea para conseguir relaciones y contactos de calidad basados en un interés mutuo. Sin embargo, también para esto hay un término medio. Una práctica muy frecuente en muchos autores independientes es el intercambio en la promoción de sus libros de una manera tan constante y cansina que roza la emisión de spam. ¡Cuidado con esto!

4)      Pongámonos guapos. Al igual que en las ocasiones importantes intentamos ofrecer la mejor de nuestras caras, en las redes sociales es importante que cuidemos nuestra imagen. Elijamos un fondo, una portada o una foto de perfil que sean coherentes con nuestro estilo y con lo que queremos transmitir. Cuidemos nuestra ortografía; recordemos que no hay segundas oportunidades para primeras impresiones y escribir bien es una tarjeta de presentación única, sobre todo si somos escritores, editores… o nos movemos en el mundo de las palabras.

5)      Seamos amables, honestos y educados. Debería sobrar incluir este punto, pero la buena educación no es tan habitual como algunos pensamos o queremos creer. Si alguien hace algo por nosotros, seamos agradecidos, no cuesta tanto y se trata de un gesto que dice mucho de nosotros como personas.

6)      Estemos despiertos. No son tiempos para vivir adormecidos, tenemos que ser más observadores que nunca, estar siempre preparados para detectar oportunidades. En las crisis sobreviven los más fuertes: no podemos quedarnos parados esperando a que otros nos ofrezcan las soluciones que nosotros necesitamos. Por tanto, observemos cómo lo hacen los demás, aprendamos de aquellos a los que admiramos, de los que tienen mucho que aportar. ¡Ojo!, no hablamos de copiar, sino de inspirarnos, de empaparnos como esponjas del conocimiento ajeno, de crecer aprendiendo de los demás.

7)      Seamos positivos. Vale, ya sabemos que estamos atravesando una crisis brutal; que hay mucho paro; que cada día más personas viven bajo el umbral de la pobreza, etc., etc., pero ¿nos sirve de algo pasarnos el día recopilando las informaciones más negativas que hay por la Red? ¿Creéis que es positivo emitir quejas continuamente? Dejemos atrás la negatividad y centrémonos en avanzar y crear valor.

8)      Sumemos en lugar de restar. Está muy  bien que emitamos nuestras opiniones y que lancemos críticas constructivas que puedan generar valor, pero ¿sirve de algo criticar a los demás por criticar?, ¿centrarnos en sus fallos y en sus defectos en lugar de en aquello que hacen bien?

9)      Pensemos antes de actuar. Antes de escribir; de retuitear o compartir una información; de publicar una foto o imagen, deberíamos plantearnos: ¿voy a aportar algo?, ¿tiene algún interés o utilidad? No se trata de que no podamos contar en nuestras cuentas algo sobre nosotros, de hecho, hacerlo también contribuye a ofrecer una imagen más cercana y estrecha vínculos con nuestros contactos. Sin embargo, debemos ser moderados con esto y buscar siempre el término medio.

10)  Seamos nosotros mismos. Esto lo hemos dejado para lo último por ser lo más básico y fundamental, pero no lo más sencillo. Decía Oscar Wilde que «Ser natural es la más difícil de las poses». Cuando se habla de «marca personal» no se trata de inventarte lo que no eres para “vender” lo que no tienes. La marca personal es ese sello que se desprende de todo lo que haces y dices, de cómo actúas en cada momento. Los vendedores de humo no pueden mantener su engaño por mucho tiempo. Limítate a ser tú, seguro que tienes muchísimo que aportar.
¿Qué te ha parecido esta entrada? ¿Cuáles son para ti los errores más recurrentes que se cometen en las redes sociales? ¿Alguna vez has dejado de seguir a algún autor/a por estar lanzando continuo spam y no detenerse a escuchar a los demás o generar una conversación interesante? La entrada está abierta para ser completada con tus aportaciones, no dudes en dejar tu comentario. ¡Muchas gracias por pasarte por nuestro blog!