TRADICIÓN FAMILIAR
Escrito por MARRUI1966
LA TRADICIÓN FAMILIAR
¡Venga abuelito!, juega conmigo. El anciano corre tras su nieto que no para de reir al sentirse perseguido por las escaleras de la hermosa casa. Mientras su hijo, habla con el móvil de última generación, es domingo, pero eso no le impide estar colgado del teléfono todo el día.
Miró el reloj nervioso, tenían que llegar al mediodía y era un trayecto de más de una hora. Las maletas preparadas en la puerta, apoyado en ellas, embalado, un cuadro.
¿Para qué querría un cuadro su padre?, en fin, cosas de viejos.
Se oían risas infantiles en la parte de arriba de la casa, correteos y pisotadas.
Malhumorado, no estaba para tonterías, se sintió indignado con su padre. Parecía mentira que fuera peor que el niño. Los llamó desde la escalera, con una voz chillona llena de enfado.
Nieto y abuelo bajaron divertidos, cogidos de la mano. El hijo los miró, eran dos gotas de agua, la genética, se había saltado una generación. ¡Vamos papá que llegamos tarde!,
Cogía las maletas con presura. El padre lo seguía con la cabeza gacha, los ojos brillantes llenos de lágrimas escondidas. El cuadro cae al suelo y en el papel marrón se abre un agujero, el padre lo recoge con una enorme delicadeza. Sale de la casa siguiendo a su hijo hasta el coche.
¡Abuelito, puedo, puedo ir contigo!. Otro día, mi niño, otro día. El pequeño se queda llorando en la puerta. El padre lo lleva dentro de la casa. Gira su cabecita de rizos, mira a su abuelo que lo saluda con la mano.
El padre regresa y entra en el coche sin hablar, el enfado se ha apoderado de todo su cuerpo, no quiere mirar a su padre, no quiere hablar.
Inician la marcha sin apenas dirigirse la mirada. El anciano sostiene en sus pies el cuadro embalado, sus dedos acarician circularmente el hueco que se ha quedado abierto con la caída. El paisaje es monótono, recto, liso, alquitranado. Reconoce el camino.
El hijo toma el desvío. Pronto se divisa el cartel de” Bienvenidos a la Casa del Reposo”, y la distancia que falta para llegar. El padre mira a su hijo, el hijo siente la mirada del padre.
De repente, un perro cruza la carretera. A pesar de la frenada, el golpe es grande. Mira a su padre. Con los ojos le contesta que está bien. Ambos bajan del coche. Apartan entre los dos al animal sin hablarse. No arranca. Coge el móvil, pero todo parece fallar, harecibido un golpe, no funciona.
La rabia le atenaza la garganta, está a punto de explotar. Sale del coche despotricando contra el perro, contra el coche, contra el mundo. Se siente un poco mareado.
Cerca de donde están, hay una zona arbolada que rodea la carretera por ambos lados. Se sentó en un banco de piedra. El padre se acerca, tocándole dulcemente el hombro, trae consigo el cuadro, aquel cuadro.
Recuerdo este sitio…es increíble que hayamos parado aquí precisamente. El hijo le miraba sin comprender. Sí, hijo, este lugar me trae muchos recuerdos, no sólo para mí, sino para varias generaciones de hombres de nuestra familia.
En este mismo sitio, se pararon para descansar, antes de llevar a sus padres a un asilo, tu bisabuelo, tu abuelo y yo mismo. En un principio ese lugar, era una casa destartalada sin apenas medios, ahora es una gran residencia.
Es curiosa la vida. Hasta aquí mismo acompañé a tu abuelo, y entre estos árboles descansamos. Aquí fue donde, mi padre me contó, como se había sentado con el bisabuelo, lo había llevado en su espalda como a un niño, porque el autobús los había dejado muy lejos de la casa, y cómo él le había contado, esta tradición familiar.
El hijo le mira espantado. Le viene a la memoria la escena de su hijo llorando en la puerta de casa, su padre en el coche saludando. Su destino estaba sellado, su hijo algún día le acompañaría a él. Miró a su padre, lo comprendió todo.
¡Papá entra en el coche ahora mismo, nos vamos de este maldito lugar!. El padre lo mira con ojos de agradecimiento. Contigo se acaba esta historia, contigo se acaba esta indigna tradición, conmigo se rompe el lazo de la crueldad y del desamor. Tu nieto te necesita, yo te necesito.
El viejo se abraza al cuadro que está lleno de humanidad. En él el retrato de un niño en blanco y negro, sonriente, lleno de rizos, con su mano unida a la de su padre.
me gusta: 0
Debes identificarte o estar registrado para valorar una entrada.
Compartir en ..
Comentarios:



25/01/2012
PDF
VMONTEMAYOR
Hace 485 días
Una anecdota conocida muy tierna y muy bien narrada, aunque si me permites, un poco larga para microrrelato. Un saludo Mary.
Montse Acevedo
Hace 485 días
Una historia con mucha miga amigo, y como dice VM, por longitud es más un relato que un micro.
Un saludo
Genoveva
Hace 485 días
Mrruil966, un relato que sucede todos los días, que deja una moraleja buenissima, el abuelo supo hacer
reaccionar a su hijo con la única sabiduría que dan los años, me encanto.
Genoveva.
MARRUI1966
Hace 485 días
muchas gracias a todos teneis razón es un relato más que microrelato. Un beso enorme por leerme ya me siento agradecida.